20100220

Breve compilación de literatura austriaca contemporánea

Escritores contemporáneos de Austria ($80.00)
Elfriede Hammelmüller/Luis Medina (comps)

La literatura de Austria siempre ha presentado escritores de alto nivel en la tradición de la gran literatura europea: Karl Kraus, Hermann Broch, Robert Musil, Joseph Roth, Elias Canneti, Ingeborg Bachman, Thomas Bernhard, Peter Handke y Elfriede Jelinek, entre otros. No obstante son ostensibles dos movimientos importantes: un primer periodo que proviene del imperio Austro-Húngaro hasta el momento de la Segunda Guerra Mundial; y un período posterior, que recorre la Austria ocupada por los soviéticos, el país neutral y aislado de la Comunidad Económica Europea (a la manera suiza), y la actual Austria del euro y la Unión Europea.

Los escritores austriacos, incluidos en este libro, resultan ser sólo un muestra de esta nueva literatura, imagen de una Austria abierta a la plurarlidad racial y cultural que obligan los acuerdos políticos y económicos de un área común base de la Unión Europea. Esto ha ampliado notablemente el horizonte temático y la variedad de estilos en los últimos veinte años, de un país, de un imaginario, que siempre se supuso (y que geográficamente lo es) centroeuropa: el centro de Europa.

20100218

Nota de Prensa

Melissa Nungaray, una joven voz poética
(Publicado por El Universal)

GUADALAJARA, JALISCO.- Vestida con su uniforme escolar, Melissa Nungaray se sienta en uno de los sillones de su casa, lista para responder a las preguntas en torno a su segundo libro de poemas, Alba-vigía, editado por La Zonámbula y que se presenta esta noche en el Ágora de la Librería Mariano Azuela (Juárez 618).

Su padre permanece a su lado. "Vienen a entrevistarme a mí", dice Melissa orgullosa y su progenitor se aleja unos cuantos pasos del sillón. Cuenta, con esa voz infantil que no puede negar su inocencia, que comenzó a internarse en la poesía cuando tenía cuatro años. "Hacíamos juegos mi papá y yo. Agarraba un libro, y lo leía, y decía frases diferentes, y yo empecé a hacer lo mismo. Así jugábamos", relata.

Pero ya no es un juego, pues Melissa Nungaray ha encontrado en la palabra poética un disfrute pleno que la ha llevado a acercarse a diferentes autores, quienes a su vez se han convertido en sus grandes influencias: Octavio Paz, Juan Ramón Jiménez, Antonio Gamoneda.

Sobre su obra, detalla que "no es para niños, es para adultos. El primer libro (Raíz del cielo) creo que sí es para niños, habla sobre todo, por ejemplo, si veo una escoba, un recogedor o una pelota, se me ocurre un poema sobre eso; pero el segundo no, ya habla sobre la muerte, las calaveras, todo eso".

Al ser cuestionada sobre su dinámica de trabajo, su padre se apresura a contestar. "Me están preguntando a mí", advierte con rigor la joven poeta. "Si leo algún poema o algunos textos que me gustan, y un tema muy chido que me inspiró mucho, si me gustó una palabra del poema que leía, la pongo en mi poema. Ahorita estoy descansando, pero antes los sábados y domingos hacía poemas, media hora, una hora o dos".

Además de escribir poesía y cursar el quinto grado de primaria, Melissa ha hecho sus pinitos en la radio. Piensa estudiar la licenciatura en Comunicación -aunque todavía falta mucho para eso- y de vez en cuando le da también por adentrarse en la narrativa.

20100215

Pausa Poética

Fulana ($70.00)
Lisi Turrá

Lisi Turrá. Buenos Aires, Argentina (1959). Desde 1998 reside en Guadalajara. Estudió arquitecturas y música, áereas en la que ejerció durante varios años. Es autora del libro de poemas Vía (2001). Sus poemas aperecen en Poesía viva de Jalisco, antología de la poesía jaliscience contemporánea (2004), 100 poetas del mundo, antología del Encuentro Internacional de Poetas (2006), 101 Poetas * 101 Pintores (2009), De gotas y sorteligios (2009), Niños que se tragan la luna (2009).

Actualmente es conductora del programa de radio ''Las ruecas del tiempo, poesía para destejer la memoria'' con Raúl Bañuelos y Jorge Souza en Red Radio Universidad de Guadalajara.

Colección Arbol de Semillas















Submarinos de papel
Yolanda Ramírez Míchel (coordinadora)



El más bobo del planeta
Patricia Sanmigue


Julio prefiere quedarse en casa,  jugar en su computadora o mirar el televisor. No le gusta salir como a otros chicos. Disfruta más la tranquilidad que encuentra en su departamento, donde habitan él, su mamá y las plantas.
Sin embargo esta calma se vio  interrumpida una tarde, cuando se mudaron los nuevos vecinos.
A partir de ese día, Julio se convirtió en espía. Su primera tarea fue estar al pendiente de cada movimiento de la mudanza. A escondidas, pudo ver a los cargadores con los muebles, las cajas grandes y chicas, e incluso un piano.
Personas iban y venían. Todo parecía normal hasta que, a lo lejos observó que alguien subía, lentamente, las escaleras. Calculó qué tendría su misma edad. La siguió con la mirada. Se fijó en cada detalle. Ya no le importaron más el resto de las cosas.
Le gustó la blusa colorida que mostraba sus hombros. También le llamaron la atención sus pequeñas manos y siguió el movimiento de su cabello. Pero fue el rostro de esa menuda extraña lo que a Julio  impactó.
Su mundo se paralizó, el único sonido que le retumbaba en la cabeza era el palpitar de su corazón.
¡No comprendía por qué esos ojos enormes y oscuros podían hacer que su corazón latiera así!
Le confundía estar, sin motivo alguno, sonriendo detrás de la puerta.
"Se sentía el más bobo del planeta"
En un principio, Julio decidió rechazar ese desconocido entusiasmo que le provocaba llegar pronto a casa y tener la posibilidad de mirar, al menos un momento, a su vecina.
Pero, a pesar de lo incomprensible que esto le resultaba, se transforma en un viejo malhumorado si al terminar el día no había logrado, si quiera una vez, advertirla a lo lejos. Por ello, tratando de conciliarse con esas sensaciones, decidió tomar en serio la misión de vigilarla.
Día a día fue recabando información acerca de ella. Sabía perfectamente a qué hora regresaba de la escuela, qué días tenía deportes y qué otros debía usar el uniforme de falda. Desde su ventana, se entretenía cómo saltaba la cuerda o andaba en bicicleta.
La escuchaba cantar en el pasillo, y era el único que la acompañaba, a distancia, cuando le tocaba practicar sus clases de piano. Su tiempo lo dedicaba, casi en su totalidad, a ella, ya que incluso por las noches, sin excepción alguna, su último pensamiento iba dirigido al departamento de enfrente.
"No podía dejar de sentirse el más bobo del planeta"
Y es que se le hacía verdaderamente estúpido su reciente comportamiento, el cual no podía evitar, pero tampoco podía cambiar. En tres ocasiones intentó acercarse, romper el silencio y comenzar una conversación.

Apenas se aproximaba a unos metros de ella y un hormigueo le subía por el cuerpo, sentía calor y, como si tuviera un maleficio, ningún sonido salía de su garganta.
¡Su desesperación era entonces mayúscula !
Podía procesar las palabras en su cerebro, incluso se hallaban grabadas en su memoria luego de haberlas ensayado miles de veces frente al espejo, pero cuando debía pronunciarlas: ni un solo sonido se le escuchaba. Estaba mudo.
"De verdad no podía dejar de sentirse el más bobo del planeta."
Incluso, una noche hubo una fiesta en el departamento  de enfrente y Julio fue invitado. Parecía la ocasión perfecta para terminar con obsesiva  persecución. Durante toda la tarde planeó a cada detalle la manera en que tendría al fin contacto con la desconocida.
Invirtió sus ahorros en una loción y goma para el cabello, las cuales usaría por primera vez. Limpió y boleó sus zapatos que tenía perdidos en un rincón del armario. Cepilló sus dientes sin renegarle a su madre, y por último compró un chocolate envuelto en regalo.
Todo parecía perfecto. ¿Qué prodría fallar? Ahí en medio del pasillo a unos pasos de distancia de la alegría, Julio una vez más se paralizó. Apenas a unos centímetros de entrar, quedó nuevamente inmovilizado.
Nunca imaginó que ella podía lucir más hermosa y que otra vez todo a su alrededor se detendría mientras su corazón alcanzaba un mayor número de palpitaciones por segundo.
Sentía como el chocolate se le derretía en las manos. Su cuerpo no le respondió, de nuevo no emitía ruido alguno. Su única opción fue correr, baje de carrera las escaleras y huir.
" sintiéndose el más bobo del planeta."
De malas y harto de su situación , Julio decidió terminar con tanta locura. Optó por reiniciar sus antiguas actividad, concentrarse en sus programas televisivos preferidos y juegos cibernéticos. Dejaría las cosas al tiempo.
Y así fue, pasaron días y semanas sin que Julio tratara de ser una vez más un espía, por el contrario evitaba a toda costa los encuentros. Lo que menos deseaba era volver a sentirse  bestialmente torpe.
Pero una tarde, al estar a punto de salir se topó con ella en el pasillo. Fue inevitable que ambos se descubrieran en sus miradas.
-Hola- saludó ella.
No hubo respuesta, sólo silencio.
La vecina sonrió y continuó su camino. Él estaba una vez más a punto de maldecirme cuando miró que ella llevaba consigo una maleta. Hasta ese momento, Julio no había experimentado el verdadero miedo. Su mente se aceleró y sintió desesperación. Pensó lo peor, seguramente se marchaba, y lo más terrible:
¡Nunca más podría verla, no siquiera a la distancia!
Ante esta posibilidad, se lanzó tras ella. De un salto bajó hasta la salida del edificio, sus ojos y razón se nublaban, una vez no comprendía qué lo impulsaba a salir contenta urgencia, pero su único anhelo era encontrarla. Le parecía interminable el camino a la calle. Pedía a Dios que él se equivocara.
Y ahí estaba ella, sobre la banqueta, cuidando la maleta. Parecía aguardar a alguien, parecía estar esperándolo... ¿a él?
-Hola - una vez más ella saludó.
-Hooola - ¡al fin!
-Soy Gloria - dijo y tendió su mano.
Julio dibujó entonces su más larga y animada sonrisa.
Gloria no se marchó, sólo regaló alguna ropa en la vieja valija. Y Julio comprendió entonces cuando en realidad se es...
"El más bobo del planeta."





Los cuentos que aparecen en este libro son el producto del taller de Literatura Infantil y Juvenil ''Viaje a la semilla'' que coordina la maestra Yolanda Ramírez Míchel en las instalaciones del Fondo de Cultura Económica en Guadalajara a partir de septiembre del 2008.
A decir de la coordinadora, cada uno de los cuentos ha sido una aventura, y ha dejado a su paso un camino de olas. ''Un camino de alegres chapoteos en las profundidades de la conciencia. Cada uno de estos submarinos de papel son viajes al espíritu de los autores, son horas de atención a la clase de navegación , y mucha humildad y persistencia para que no se les escapara la sustancia poética''.

Senda Narrativa

Si no tardas mucho, te espero toda la vida 
Jorge Castellanos

Valentino es atacado por la mafia, víctima de una confusión a la que la prensa tratará de sacar provecho. Indignado, pretenderá hacerse justicia por medio de una manifestación que él mismo encabece. No sólo tendrá que sortear los obstáculos propios de quienes se enfrentan a un sistema sucio, sin la ayuda de una sociedad en esencia apática hacia los problemas del prójimo, sino que deberá sobrevivir y reencontrarse para que el odio recientemente acumulado no lo lleve al abismo. La clave para que esto no suceda podría ser Andreína, una estudiante que ha dejado un confortable pasado para buscar un ambiente más autentico en el que ella pueda desenvolverse con integridad.


Jorge Castellanos (1983). De nacionalidad mexicana-costarricense. Desde muy joven radica en la ciudad de Guadalajara. Estudio la carrera de Comunicaciones y después viajó a España en donde estudió Guión en el Observatorio de Cine de Barcelona. También asistió a los talleres literarios de la Escuela de Escritores de México (SOGEM)


20100213

Pausa Poética

El agua pasa, pero el cauce queda - antología - ($80.00)
Ernesto Flores


Ernesto Flores nació en Santiago Ixcuintla, Nayarit, el 4 de agosto de 1930. Es profesor-investigador universitario, editor de revistas, ensayista destacado y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. La Universidad de Guadalajara lo reconoció con el título de Maestro Emérito y con el Premio de Poesía Juan de Mairena, y el gobierno de Jalisco le otorgó el Premio Jalisco. El gobierno de Nayarit ofrece en esta antología una colección de los mejores textos del maestro Flores, con el fin de difundir su obra.

Ernesto Flores es autor de los libros de poesía A vuelo de pájaro (1969), El pasado es un país desconocido (1975), El viaje (1978), Mensajes desde el olvido (1998), Todos somos los ángeles oscuros (1998). Jorge Souza comenta que la poesía de Ernesto Flores busca, tal vez en el abismo, el otro que uno es, para salvarse. ''Pero en el movimiento incesante del agua de la noche, el tiempo ya se escapa y el intento final se vuelve niebla. Es poesía que se dice, casi siempre, en la penumbra; ha sido tejida con palabras que caen con el peso del liquido del cansancio; clarividencia deslumbrante del naufragio del tiempo''.

Nota de Prensa


La Jornada Jalisco, diario.

La Zonámbula, una nueva propuesta editorial independiente en Guadalajara
Xitlálitl Rodríguez, Carlos Cortés y Dora Moro, los primeros en difundir su creación poética
CECILIA DURAN




La Zonámbula es un nuevo proyecto editorial independiente que surge en Guadalajara con la finalidad de publicar obra literaria –poesía, cuento, novela– sin fines de lucro tanto de escritores con trayectoria como de nuevos autores, principalmente de Jalisco.

Los sonámbulos bien despiertos que integran el equipo de trabajo son Francisco Enciso Cabral en la dirección general; Jorge Orendáin en la dirección editorial; Sol Ortega es la encargada del diseño y la diagramación, y Francisco Enciso Salcido es coordinador de producción. Además, colaboran Carlos Hueso, Natalia Magallanes, Jabaz, Rossana Solís Morales y Verónica Enciso.

De acuerdo con Orendáin y Enciso Cabral el título, La Zonámbula, surge de la unión de dos palabras que les parecen fundamentales en el terreno de la creación literaria: zona y ambular. Consideran que la creación se da en una zona donde el escritor deambula constantemente con la finalidad de escribir. Además, esta unión de palabras remite a sonámbula, una persona que mientras duerme tiene cierta aptitud para ejecutar algunas funciones correspondientes a la vida de relación exterior. Esto es, el creador.

Enciso Cabral destacó que la realización de La Zonámbula fue posible gracias a la suma de voluntades de varios de sus compañeros que son impresores o diseñadores y “que están de acuerdo con el proyecto y colaboran, como Sol Ortega que es la diseñadora, Jabaz también nos ayuda en el diseño. A los compañeros que yo les he hecho la invitación ninguno ha dicho que no”.

Por su parte, Orendáin explicó que este proyecto surge porque “a pesar de todos los proyectos independientes que hay, falta mucho por dar a conocer la obra de poetas, narradores y hasta de fotógrafos de Jalisco. Aún siendo autores reconocidos muchas veces tienen que pagar sus impresiones. Creo que no es justo que a autores con gran calidad, ni la Universidad de Guadalajara ni la Secretaría de Cultura los apoyen. La suma de las editoriales independientes es lo que lograría eso. Las editoriales comerciales y las gubernamentales, incluso las universitarias, prácticamente desdeñan este tipo de trabajo porque no les reditúa económicamente”.

Iniciaron con la colección Pausa Poética que se centrará en publicar libros de poemas. Esta serie es tamaño media carta, con papel cultural en los interiores y papel couché en los forros, los cuales serán impresos a color y los tirajes serán de 500 ejemplares. Cada título de esta colección tendrá sus portadas ilustradas con la obra plástica de pintores jaliscienses, para dar a conocer su trabajo y de ofrecer al lector un libro atractivo. Lo interesante es que en la página de los créditos también se puede encontrar los datos del artista plástico, así como el nombre de la pieza de la portada y la técnica que utilizó.

De la serie Pausa Poética han publicado tres autores, quienes publican por primera vez un libro de poemas: Xitlálitl Rodríguez Mendoza, con Polvo lugar, ilustrado por Edna Cantoral; Carlos Cortés con Cabroncito stándar, cuya creación de la portada pertenece a Jors, y Dora Moro, con Por si la recua, ilustrado por Moná Orozco.

Para definir quiénes serían los tres primeros autores publicados, los coordinadores consultaron en talleres literarios quiénes eran los mejores alumnos y de una lista seleccionaron a Rodríguez Mendoza, Cortés y Moro.

Orendáin explicó que durante un año publicarán solamente a autores invitados. “Vamos a tratar de que no sean autores únicamente de Guadalajara y también pensamos hacer no sólo libros individuales, sino de repente hacer antologías. Yo sé que en Lagos de Moreno hay buenos autores, pero no puedo publicarle un libro independiente a todos los de Lagos de Moreno, mejor hacer una antología, una muestra de autores, como también podrá ser de Puerto Vallarta”, dijo.

Las publicaciones de La Zonámbula serán vendidas en las principales librerías de Guadalajara; aunque uno de los propósitos es que el artista se lleve 200 libros para distribuirlos.

Nota de Prensa

La Jornada Jalisco, diario.
Más acá del más allá, de Raúl Aceves, y Si la pausa, de Jorge Orendáin

El FCE y La Zonámbula invitan a la presentación de dos libros
RICARDO SOLIS

El sello editorial La Zonámbula y el Fondo de Cultura Económica (FCE) hacen invitación para el evento que, mañana jueves 9 de julio a las 20 horas, se llevará a cabo en La Joseluisa (avenida Chapultepec y Libertad), la presentación de los libros Más acá del más allá, de Raúl Aceves, y Si la pausa, de Jorge Orendáin. Los comentarios quedarán a cargo de los escritores Gabriel Gómez López y Carmen Villoro, respectivamente, bajo la moderación de Cristina Quezada.

Respecto de su libro, Raúl Aceves ha referido que se trata de “la recopilación de los textos que más me han gustado a lo largo del tiempo, que abarca una producción de más de tres décadas”. Además, el prólogo que acompaña el volumen, en el que explica parte del proceso de reunión del material “fue también una manera de ordenar el caos, pues los cuentos son de estilos e intenciones muy diversas”, ya que el lector puede encontrar fantásticos, metafísicos, bufos o paródicos entre ellos.

Para Aceves, poeta e investigador universitario, el libro representa “un reto distinto que me anima a seguir explorando esta veta narrativa que también tengo (aunque no tan explorada como otras)”. Más acá del más allá significa su segunda incursión en la narrativa (Villa Arcoiris –de Amaroma Ediciones, 2008– fue el primero) y, en sus palabras, “me abre una nueva ruta que quiero seguir explorando”.

Ahora bien, por lo que toca a Si la pausa, poemario de Jorge Orendáin (también coordinador editorial de La Zonámbula), es un texto en el que tuvo –como explicó el autor en entrevista reciente– “una idea de lo que quería” y partió de una estructura bien definida, por lo que, en ese sentido, significa un libro “diferente a los que he escrito”.

Respecto de la labor editorial que realiza con La Zonámbula, esta parte de una necesidad que el editor y poeta percibe “entre la gente joven, e incluso escritores con una trayectoria importante” que no tienen donde publicar sus libros “porque a los editores comerciales no les interesa o las editoriales universitarias no tienen dinero para publicar literatura”; todo lo cual representa una labor que redunda “en beneficio de muchas personas”, particularmente autores y lectores locales, que acceden a las publicaciones del sello en diversos puntos de distribución de la ciudad.

La Zonámbula incluye en su creciente catálogo a autores como Xitlálitl Rodríguez, Ángel Rafael Nungaray, Dora Moro, Paula Zulaica, Marco Aurelio Larios; así como textos o antologías en traducciones del francés, coreano y croata.

20090407

Pausa Poética- Catálogo- Melissa Nungaray

Alba - Vigía 
Melissa Nungaray

Por Mónica Gameros

Melissa Nungaray no es una promesa de la poesía mexicana, es una realidad que nos aplasta con su grandeza. A su corta edad (hoy cuenta con 10 años) ya tiene varios libros publicados y va deslizándose con maestría innata entre la metáfora y la imagen que se queda en el lector, como se queda una postal ya conocida dentro de la reflexión que nos asalta al comprender aquello que nadie puede explicar. De forma increíble Melissa se convierte no en la vocera de la humanidad sino en la conciencia de la misma humanidad monstruosa y caníbal. No dudo que Melissa no persiga convertirse en la conciencia de alguien más y de su imprescindible existencia. ¿A caso no son la locura y la infancia las etapas más honestas de nuestra vida en sociedad? ¿No es entonces Melissa una voz nueva de la conciencia de nuestra estresada sociedad? Melissa podría ser la existencialista del Siglo XX y haber saltado dentro de la máquina del tiempo para llegar a nuestro inicio de milenio sin problema alguno para adaptarse; pero seguro, es un alma vieja que ha vuelto del Nirvana con sus ojos ancestrales y su alma sabia. Es una palabra suelta en el aire que flota de una orilla del mundo hacia la otra parte que nos arranca los suspiros. Y pese a otras opiniones, creo que Melissa es una esperanza nueva en carne y hueso para la poesía mexicana. Este libro es, lejos de lo que a primera y distraída lectura pareciera, una emisaria de la esperanza genuina, del amor que nos anuncia la redención y del resurgimiento de nuestra esencia imperfecta conversa en Ave Phoenix.

Melissa Nungaray se sabe frente a la puerta de la pubertad –ÉPOCA ÉPICA DEL DESCUBRIMIENTO DE UNA MISMA- como una oruga que se cristaliza para convertirse en crisálida. No parece que esto le provoque temor sino que se expone como una colonizadora de los miedos y avezada exploradora de las vértebras de la vida que como olas en picada, producen ecos en el huracán del salto cosmogónico de la humanidad en pleno siglo XXI.

El mundo contemplala resistencia de la vida
cuando quito la corteza
de mi humanidad.

20081017

Colección de Literatura Infantil

SOY ROBIN ($ 80.00)
Soy Robin es la historia de un perro que narra sus aventuras de una forma amena y enternecedora. Los niños y adultos se convertirán en grandes amigos de Robin una vez que lean este libro.
Diana Aizemberg nació en Argentina. Actualmente vive en Guadalajara. Ella es amante de la literatura, los niños y los perros. Soy Robin es su primer libro.

A ROBIN SÓLO LE FALTABA HABLAR…


Historia de amor y despedidas, encuentros efímeros, romance y casamiento. Un libro que pone la pata
Por Lisi Turrá

Y habló. Abriendo su bocaza y con el hocico apoyado en cada potencial niño lector (y no tan niños), cuenta su historia perruna, la que transcurrió junto a su familia, sin olvidarse de los amigos que pasaron por su vida, algunos fugaces. Se nos presenta así: Soy Robin, y parece que viniera “a cuento” su cabeza dorada, grandota como el amor de un labrador, torpe como es el viento a veces, dulce como su lengua.
Robin es un perfecto cuentacuentos. Con lujo de lamidas relata cada momento de la aventura de su vida: la relación con Lucía, primera dueña a quien rendirá fidelidad por siempre; la despedida de ella, cuando se puso muy enfermo y casi… Al romperse el romanticismo que existía entre ambos; los segundos dueños y la vida en el campo donde conocerá a Tania, una labradora negra de ojos brillantes con la que tendrá un apasionante romance y tres perritos.
¿Quieres leer un relato que te cautive, pasar un delicioso momento con tus niños antes que las ventanas se cierren para el sueño? Arrópalos con lo que le pasa a un perro cuando se pone a escribir. Es como la vida de todos, la del vecino y la del perro del vecino, cotidiana, directa, ladrando la fortuna de un ser que fue elegido para compartir la vida con las personas ¿O es al revés? Además verdadera, porque yo lo conocí. Aunque la autora haya hecho algo de ficción con su historia (quién se puede resistir a eso), tuve el gusto de acariciarlo y que me permitiera jugar con su “maguego” (suerte de juguetito que eligen las mascotas y que son rebautizados con nombres ridículos).
Diana Aizenberg, escritora argentina que radica en Guadalajara, supo comprender el sentir de este chucho y hacer con sus sueños literatura, nada menos. Prosa austera y ágil, es el camino de una narradora que nació y vivió
su infancia en un pueblo lejos de Buenos Aires, donde un vendaval, las tardes de mate y tortas fritas y el vecindario pueden crear magníficas historias.
Formidablemente ilustrado y diagramado por Jorge Sposari, diseñador argentino también radicado en Guadalajara hace 10 años, Soy Robin es para los buenos ratos de chavos y papás, maestros, tíos, amigos que no son tíos pero que lo son, algún grande que recibió Soy Robin como regalo y que sabe apreciar la profundidad de lo común.
Acaricia la cabeza de Robin y estarás acariciando la cabeza del planeta.
Lo demás es cosa de perros.

20081014

Presentación de autores y libros de La Zonámbula

Este jueves 16 de octubre a las 8:30 pm, se presentarán todos nuestros títulos y autores en el Ágora del ex convento del Carmen, con las colaboraciones de Carlos López de Alba y Jorge Orendáin; y con la música de Naranjito Blues.

20080312

Jacinta-Senda Narrativa


Jacinta
Por Laura Solórzano

Terminé la lectura de Jacinta pensado cómo definir el texto de Yolanda Ramírez, cómo referirme a él, cómo llamarle de algún modo. Un cuento de hadas? Un poema narrativo? Una historia para niños, un relato poético, un poema en prosa, un manifiesto femenino-mitológico? Se trata de un híbrido? un texto en el filo de dos géneros, un arcaísmo plenamente moderno? Pensar en él como poema o pensar en él como un cuento? Un poema dentro de un cuento de hadas que trata un asunto actual o viejo, pero vigente?
Aún cuando comprendo que darle al texto una definición o un nombre no importa, no deja de tener su interés el hecho de que fuera esta primera dificultad una forma de definición del mismo. Jacinta se mueve en varios terrenos, ocurre en el lenguaje y ocurre en la imaginación, ocurre entre las voces del narrador, y los personajes, entre el diálogo y el monólogo, así como sucede también en una algarabía de metáforas e imágenes colocadas con una libertad que sorprende e inquieta. Un cuento de hadas inquietante, intenso, sorprendente, que va de un lugar a otro, de un símbolo al otro. El espacio y el tiempo sin embargo, son los ejes que finalmente construyen esta ficción y dibujan el destino de Jacinta.
Jacinta es una mujer atrapada por un ogro, luego atrapada por la maternidad y finalmente por el silencio. La imposibilidad de huir o cambiar el destino es el tema del cuento, es el drama que empieza a formularse a partir del inicio de la vida conyugal y las voces que participan en el relato, la voz del narrador y la voz de Jacinta van tejiendo un mosaico, una colección de fragmentos emocionantes y coloridos por donde transita su vida.
Jacinta se desarrolla a partir del cuento de hadas, hecho que plantea una especie de sencillez sólo momentánea porque el texto se vuelve a cada instante más complejo. El lenguaje camina con abrumadora potencia para contar la historia de Jacinta: las percepciones de la infancia, los seres de la mitología, el ambiente del castillo y las voces que se meten al texto para seguir construyendo el tapiz de esta realidad evocada, equivocada, sujeta y dolorosamente brillante que inunda cada página.
El silencio para Jacinta es lo más difícil, ha sido arrinconada en el silencio, castigada en la soledad de la imposibilidad de la palabra como contacto amoroso. El drama de Jacinta crece, en la medida en que su voz va perdiendo la posibilidad de ser, y de lograr un vínculo.
Dice Jacinta: “construir un camino, un puente, un túnel, una avenida de palabras. Si sólo pudiera hablar sin que fuera sometida su voz….”
Me vienen a la memoria otros personajes femeninos en la literatura que han sido prisioneras de esta circunstancia doméstica y materna que las obliga a callar y asumir su realidad sin poder transformarla. Desde madame Bovary hasta Ana Karenina, las mujeres a merced de un matrimonio infeliz, a merced de su rol social, quedan imposibilitadas de dar a su pulsión vital ninguna salida. Sin embargo, recordando estas novelas, en ellas, la maternidad no restituye el amor, los hijos de Ana Karenina y de madame Bovary pasan desapercibidos, o casi son inexistentes (quizá porque estos personajes surgen de la pluma de dos hombres, dos escritores). En el caso de Jacinta, no es así. El vínculo con los hijos sí logra darle a Jacinta la experiencia del amor, pero no logra sin embargo salvarla del silencio. No hay otra vida y el muro del desamor e incomprensión del otro, se traduce en una cárcel invisible y penosa.
Es en esta cárcel donde la escritura resulta y ha resultado tiempo atrás, una vía de liberación, un escape, una fuga de la realidad opresiva, un vuelo hacia el exterior, de encuentro con la imaginación y, finalmente de encuentro con el interior del ser humano que muestra su luz y toda su oscuridad.
Como el arte en general, la escritura ha salvado a muchos. En el caso de las mujeres la escritura les ha devuelto su voz perdida. La salvación a través de la palabra que expresa no sólo la esencia de esta pérdida, sino algunas veces las causas y las circunstancias de este mutismo. El encierro se vuelve menos real si la voz puede salir, sí puede exponer su razón, y arrojar su veneno. Por eso Jacinta escribe, por eso pasa por esta experiencia reconfortada y plena.
Encontramos en este relato, una prosa que funciona con los recursos poéticos puestos al servicio de la narración. Un ejemplo de riqueza lingüística en conjunto con un relato que nos va sembrando en la silla de la lectura paso a paso, y observamos como el personaje se va hundiendo, se va muriendo en la desesperanza ante la grisura de su vida. El final es congruente con el de un poema y dejando en suspenso mi interpretación, creo que resulta de una fantástica ambigüedad y coherencia.
Jacinta no es un cuento feliz, pero sí es uno cuya felicidad está en la literatura y sus poderes de reencuentro con los eventos profundamente humanos que nos tocan a todos.



Jacinta en su decir

FCE, 9 de octubre, 2008

Por Jorge Orendáin

Dice Yolanda en sus decires que me conoció un día que leí poemas en el Paseo Chapultepec junto con Raúl Bañuelos. Yo no recuerdo haberla visto ese día entre el público, aunque ella asegura que iba con su hija Yolanda, y que un pulpo poético les había encantado. Y creo que hasta la fecha.
Un poco después —quizá medio año o un año— Yolanda apareció en mi taller de poesía en la SOGEM. Al finalizar esa primera clase, dije: “Vaya, al menos tendré una alumna que ha leído mucho, y que se ve interesada en la poesía y que habla, habla y habla”. Pero jamás volvió al taller. Pero no volvió para seguir estando en el estar. Al poco tiempo, quizá un mes, me escribió un correo para ver si podía ayudarle a corregir un libro —o mejor dicho, un proyecto de libro—. Ella me citó en la librería Gandhi. Después de la plática preliminar de buenas costumbres entre uno que se dice maestro y otra que se dice ex alumna de un día y escritora de un libro para niños, ella sacó un montón de hojas impresas con todos los colores que se puedan imaginar, y con tachaduras cada centímetro cuadrado. Lo primero que dije fue: “Caray, dónde me he metido. Mejor le voy a decir que tengo mucho trabajo y que saldré de la ciudad en pocos días”. Pero en eso llegó el querido Sebastián, su hijo y ahora uno de mis mejores amigos, y me mostró varios de sus robots que dibuja desde muy chico. Ahora yo ya no tenía escapatoria. Después Yolanda me regaló su libro El gran niño, y tanto ella como Sebastián me pusieron una bonita dedicatoria. No había duda, me habían secuestrado. Entonces, me llevé a casa ese montón de hojas —ahora llamado costal de huesos— y me puse a trabajar en sus textos. En ese tiempo, La Zonámbula no existía.
A la semana siguiente nos reunimos otra vez y le di mi opinión respecto a la estructura, personajes, diálogos y título; y también una lista modesta de algunos autores que consideré en ese momento se acercaban a su, hasta entonces, proyecto de libro. Confieso que la idea de salir corriendo de la primera cita, no hubiera sido la correcta. Aposté, sin conocer casi nada de la obra literaria de esta mujer, que Jacinta podía —y debía— crecer y madurar más, y que necesitaba un poco de tiempo, de lecturas y de otros ojos menos atarugados que los míos.
Pasaron más meses y nos hicimos buenos amigos a raíz de que la invité a las reuniones con mis amigos cada miércoles. Desde entonces a la fecha —hace más de dos años— han pasado muchas cosas en el camino. De las que puedo hablar, por obvias razones, es del surgimiento de la editorial La Zonámbula, que hasta la fecha llevamos 12 títulos, Entonces, después de haber leído y releído Jacinta desde muchas facetas: editor, maestro por un día, poeta, y otros etcéteras que ahora no digo, consideré que teníamos que publicarlo. Ya se imaginarán la cara de alegría que puso esta querida niña cuando le di la noticia. Esto, si mal no recuerdo, fue en febrero de este año. Jacinta llegó a la casa de Yolanda el 27 de agosto, un día que ella estaba muy triste.
En fin, Yoli. Te agradezco por estar cerca. Muchas gracias por dedicarme el libro; por confiar en La Zonámbula; por permitirme ser amigo de tus hijos Pedro, Yolandita y el rey Sebi. De seguro vendrán más libros, conferencias, cursos y buenos momentos. Soñar es la mejor manera de estar despiertos. Eso nos ha unido hasta la fecha. En La Zonámbula así creemos, y sé que lo mismo piensas.
Gracias a todos ustedes por acompañarnos este día.
Buenas noches.



http://todoennoticia.com.mx/occidente-municipios-jalisco/cerda-martha-mientras-agonizas-la-zonambula-2020/