20131110

Vórtice Vértice de Juan Marcos, texto de Jesús María Flores Luna

Presentación de Vórtice Vértice de Juan Marcos


Jesús María Flores Luna
12- oct - 2013

Me alegra estar reunidos ante la estrella y protagonista: el libro. Que mejor oportunidad y pretexto para ver caras conocidas y próximas por conocer. Vórtice Vértice es una obra que se sostiene por sí sola y despide sus propios destellos. De lo contrario tendríamos que volver un protagonista al autor Juan Marcos, o por lo menos dotarlo con algo de brillo de estrella, para que así ayudará a la obra a sostenerse; siendo ambos un juego de muletas que pretenden no caer. Sin embargo, en buena hora, y como primera noticia, Vórtice Vértice, se sostiene por sí solo y ha dejado de ser de Juan Marcos para ser de sí mismo. Me siento feliz de estar en una presentación en la que el libro es el protagonista.

  Vórtice Vértice se divide en cinco partes. Es voraz y violento, pero aún para desgarrarnos, destruirnos y volvernos a formar, tiene su camino marcado por la inteligencia y sensibilidad de Juan Marcos.

  La primera parte de un todo, nos habla del universo, del principio, el Dios que estábamos por conocer y la concepción de las estrellas. Así su forma y estructura es acorde al tema: en esta sección sus palabras son supernovas y estrellas disgregadas que se van uniendo.

  El segundo apartado de poemas se inaugura con un epígrafe de Emiliano Zapata: El tiempo es el que desengaña a los hombres. Es una de las partes del poemario que me gusta mucho. Los astros disgregados ahora son humanos, huesos y sangre, protesta y reclamo del sufrimiento y la injusticia, una plegaria que grita: ¡hasta cuándo! A mi lectura muy personal, por supuesto, Juan Marcos en este apartado, a través de los textos le da la vuelta al epígrafe inicial y contradice a Zapata con mucha fortuna: El conocimiento es el que desengaña a los hombres.

  La tercera sección del libro es una consciencia viva de la palabra como grito y denuncia ante las máscaras; la palabra como una herramienta para develar la hipocresía social, religiosa y de los sistemas diversos en otros casos. Esta sección es una confrontación para el lector y para el mismo autor. A pesar de la confrontación hay textos lúdicos que invitan a jugar y a participar. También hay poeminimos que para mi gusto son joyas hermosas.

  La penúltima sección del libro es añoranza de la niñez, al mismo tiempo del amor por las nuevas infancias. Es el reconocimiento a la mujer y al hombre, a los ancestros, todos ellos como memoria y barro de lo que somos hoy, de la sangre que corre en nosotros y los vuelve a ellos inmortales. Es también la contemplación de la naturaleza, sobre todo al mar que es una existencia profunda y admirable para Juan Marcos. Aparece también Vórtice Vértice en su pleno girar vivo, con un caligrama que se extiende como remolino por cinco cuartillas.

  El cierre del libro con su última sección, es la celebración por la muerte; un paso de canto y no de tristeza. El autor deja instrucciones para ese momento en que el cuerpo desvanece sin tregua, instrucciones que en el tono y trabajo literario se vuelven felices deseos. Juan Marcos lo celebra todo; Morir joven… ¡Lo más tarde posible! Dice la francesa Guillet. Epígrafe con el que se abre esta sección.

  La poesía de Juan Marcos tiene fuertes y afortunados ecos de Whitman, Vallejo y Huidobro. De ellos y muchos otros ha bebido, uniéndolos con su propia agua para aportar sus arroyos al mar de la literatura.

  Juan Marcos es escritor y poeta, no por este libro publicado ni los que vienen. Se es escritor cuando se es consciente, que mucho radica en la elección de las palabras, entre otras cosas que no entraré en detalle. Y de eso Juan Marcos es consciente a través de los años del trabajo creador y de lecturas. Vórtice Vértice es un fruto de esa conciencia. Un fruto que ha caído por su propia madurez, después de siete años de trabajo espaciado. El fruto ha de caer por sí solo; si se arranca antes, es un fruto verde, si se recoge mucho tiempo después de maduro, corre el destino de la descomposición.

  Vórtice Vértice, es ese fruto en su madurez precisa, venido de la rama a la tierra, y de la tierra a nuevos troncos de madera convertidos en hojas de papel; Vórtice Vértice vuelve a un árbol para no ser infértil, sino ofrecerse abierto en cada palabra.

  Hoy la obra de Juan Marcos se encuentra ante su verdadera realidad: siete años de trabajo, ahora serán leídos en siete días. En siete días, el trabajo de tantos años puede ser despreciado, tirado a la basura o lograr para el lector una buena experiencia; de menos cumplir.

  Vórtice Vértice logra más que cumplir; existe, siendo así mucho más trascendente. Vórtice Vértice nos traga y lo tragamos, lo digerimos y nos digiere, nos une con él, nos disgrega, nos vuelve a unir en nosotros mismos, y en un remolino voraz nos lanza de regreso al mundo, para andar la vida con nuevos brillos en las manos.

20131105

PRÓXIMAS PRESENTACIONES



La Zonámbula invita a las siguientes presentaciones en la IV Feria del Libro Antiguo y de Ocasión que se realizará del 8 al 17 de noviembre de 2013, en los portales del Palacio Municipal de Guadalajara, organizada por la Secretaría de Cultura de Ayuntamiento y la Asociación de Libreros de Guadalajara A. C.


Sábado 9 de noviembre, Desaforismos de Raúl Aceves. Presenta Jorge Orendáin.

Miércoles 13 de noviembre, Pioneros de la danza en Guadalajara. Un legado nacional de Angélica Íñiguez. Presentan: Sureya Hernández, Diana Llamas y Georgina Gastélum.


Jueves 14 de noviembre, Cuando los cempoales florezcan de Francisco Espinoza de los Monteros. Presenta Karla Salazar Rojas.

También presentaremos:

Vórtice Vértice de Juan Marcos Chávez, el 22 de noviembre en Casa Zuno a las 8 pm.
Marasú de Ramón Muñiz Sosa y El "cristero" que quiso ser presidente de Julio Ríos, en la librería José Luis Martínez del FCE, fechas por confirmar.

Caleidoscopio X y Cuando los cempoales florezcan en la FIL, fecha y salón por confirmar.

Para más informes puedes visitar: https://www.facebook.com/lazonambula.editorial

20131006

Funerales de fresno

Autor: Mauricio Ramírez


Funerales de Fresno es un libro de poemas que hacen un recuento de muertes que hemos testificado. Son textos que evocan el paso de la muerte por la casa propia y la de los vecinos. Cuentan tragedias (violencia, accidentes, enfermedades) recuperando la memoria de cada vida en una especie de epitafio u ofrenda a la persona desaparecida. Es, en resumen, un rosario con muchos misterios para el descanso del alma, de los muertos  y de quienes lo leemos.

Felícitas Valdivia

¿Quién es el autor?

Mauricio Ramírez, nació en Guadalajara, Jaisco, en 1966. Estudió la licenciatura en Letras y la mestría en Literatura del siglo XX, en la Universidad de  Guadalajara. Tiene tres libros de poemas publicados: Tumbacasa (1993,UdeG), Mezqueno (1999, Ediciones Sextante) y Castellanos (2009, Casa Taller del Mago). Coordina talleres de creación literaria. Es "removedor" cultural, actualmente trabaja en la Dirección de Literatura de la Secretaría de Cultura de Jalisco. Ha trabajado para la Universidad de Guadalajara y en el iteso como profesor de Lengua y Literatura.

20131002

DESAFORISMOS




                                                                 Autor: Raúl Aceves

Raúl Aceves es licenciado en psicología por el ITESO, y profesor-investigador del Departamento de Estudios Literarios de la Universidad de Guadalajara desde 1988. Ha publicado varios libros de poemas (Cielo de las cosas devueltas, Expedición al ser, La arpas del relámpago, La torre del jardín de los símbolos, Lotería del milagro, Oficios mexicanos, Caja de islas, Dislocaciones y travesías, La mirada del camaleón, El jardín infinito), dos libros de aforismos y minificciones (Aforismos y desaforismos, Tandariola), varias antologías, diccionarios y compilados (Los poemas del colibrí, Diccionario de bestias mágicas y seres sobrenaturales de América, Diccionario de interjecciones y onomatopeyas del español hablado en México, Flores y cantos de los cuatro rumbos), un libro de cuentos ( Más acá del más allá) y un relato (Villa Arco iris), así como numerosos ensayos y artículos literarios.



~Duele más lo que todavía no se ha encontrado, que lo que ya se perdió~

~Cuando las rutas se convierten en rutina, es hora de abandonar las rutas~

~A pesar de vivir en América, realmente todavía no la hemos descubierto~


~Soportamos los males de la sociedad, por la misma razón que nos soportamos a nosotros mismos~

20130924


El hilo negro

Autor: Ramiro Aguirre

Los híbridos que incluye el hilo negro nacieron como un juego privado: se explica el origen de algunas obras de ficción a partir de las vidas de sus creadores, y éstas como saltado de los poemas, novelas y cuentos que escribieron. Dichas glosas no buscan mostrar el "hilo negro" de obras y autores, sino rastrear en sus vidas las causas que motivaron en estos la concepción de aquellas. Su escritura, ajena a cualquier procedimiento académico, fue para el autor una forma de gozo, y por ello parte y se recrea en la libertad. Tales textos trascienden el concepto del género, mientras que a la vez cuestionan y comparten las naturalezas del relato, biografía y ensayo. 

Los autores que Aguirre estudia desde una perspectiva vital e inusitada son John Fante, Augusto Monterroso, Graham Greene, Paul Bowles, Sándor Márai, Charles Bukowski, V. S. Naipaul y Joseph Brodsky.

¿Quién es el autor?

Ramiro Aguirre (Arandas, Jalisco, 1960). Poeta y ensayista. Ha publicado los libros Huellas en la niebla (Mala Estrella, 1995), y Plaga de la tierra (CECA-Jal, 2005). Sus poemas aparecen en Poesía de Jalisco del siglo XX (2001)., Poesía viva de Jalisco (2004), La mujer rota (2008) y 101 poetas/101 pintores (2009).

20130910

Trenes y Gallos. Reseñas de poesía, 1984-2008



Autor: Arturo Suárez

No es fácil reseñar a un reseñador fuera de lo común, que aplicaba sus dotes de poeta, periquetero y lector acucioso, a las obras que al azar le acercaba o la amistad le obligaba.
Sus comentarios, a medio camino entre la chispeante ocurrencia y la crítica literaria desmarcada de los habituales esquemas teóricos o académicos, le daban a sus reseñas una frescura y una gracia inimitables, que despertaban el antojo de conocer las obras reseñadas.
Como dice proverbialmente un periquete: "el que no reseña no vende", pues la de resista era otra de las facetas del periquetero mayor, Arturo Suárez.
Raúl Aceves


Nueva poesía cubana.
Ramón Fernández-Larrea y los jóvenes creadores: la Oquidea ( última de dos partes)

El loco
Dime que vamos a cambiar el aire
Por cuatro pedacitos de cristal
Los elefantes se sentarán
A beberse los ojos
Dile que el sueño será una ruta verde 
Que los árboles podrán encaramarse en los niños 
Y andarán muy callados
Con los bolsillos llenos cde frutas y de pájaros

Dile que el mar será como tus labios
Que no habrá soledad 
Sino una música invencible
Dile que el hombre será como un abrazo
Que andará por ahí regalando sus dientes
Dile que aquella muchacha volverá

De mi corazón sacaré lámparas
Para que cada cual limpié su miedo
Dile que entonces pareceremos buenos
Que mandaremos nuestras manos a comer y a besarse
Que en este pozo estallará el verano
Y los peces vendrán a ladrar dulcemente

Dile que entonces pareceremos buenos 
Dile que sólo entonces pareceremos buenos.


20130909

El jazz de Alain

El jazz según don Juan y otras silbables ráfagas
La Zonámbula [2013]

Por Óscar Tagle


Don Juan según Alain
Cómo empezar a leer, como empezar a escribir la partitura de un libro de poemas con el jazz dentro, al trasfondo. Porque todo se escucha en el silencio y Este tren no lleva leones; por ello no hace falta musicalizar lecturas, los poemas son ritmo o no son, onoson de sonoridades. Música para llevar su poética en el buen oído de un trayecto con diversas escalas.
Silbos cautelosos que hacen sonar el aire que desciende suave para ascender nuevamente. Escritura mediante descargas progresivas. La primera parte y su forma del contagio: lecturas, pausas sonoras: escucho escuchar al que escucha. Para mirar el ruido, entre grises o tristes mixturas, el nombre del sonido es azul; ruidos irremediablemente inasibles, nocturnas brasas crepitando, una rendija con viento que se cuela sobre la tiniebla de mi sola soledad como requisito de lector. Y es que leer la poesía de Derbez, terminar el poema, es seguir escuchándolo hasta que cae el silencio. O intocable es el reposo que hubiera preferido estar leyendo un largo blues inútil en algún sitio de sombra al aire libre. Tararear acaso la lluvia terca sobre cualquiera de estos jazzsonetos.
Apuntar al calce la alineación del cuadro que armó Derbez o viceversa, que lo armó a él, una oncena magistral antologable con todo y banca para ir dando pistas del registro tónico: Parker, Sonny Rollins, Armstrong, Mingus, Monk, Braxton, Barbieri, Dolphy, Evans, Davis, Coltrane, Gismonti, West.
Si esto fuera improvisación pura pensaría en matar la bola y hacerle los honores al canchero autor al medio tiempo, dejando en el vestidor la decadencia atlantista, ambivalencia llamémosle: equipo en exilio permanente, potros marinos, caballitos errantes de playa quintanarroense; para mencionar la cadencia de lo que fueron momentos memoriosos de esplendor: antologaría a Rafa Puente, Juan Ignacio Basaguren, Calaca González, Amuchastegui, Vantolrá, Desachy, Gisleno, Tedesco, Orlando Medina, y una racha de 15 partidos sin perder para luego hilvanar otra de 16 juegos sin ganar; con el posterior descenso en 76 y el blues azulgrana que debió seguramente marcar al autor. Huella que lo mismo debió dejar la escuela lavolpista que le dio la copa en 93, más afín al juego sincopado, quiero imaginar, en búsqueda del free absoluto.
Jam session, antes de reanudar la segunda parte, que me lleva a otras reminiscencias tapatías. Recuerdo a Alain comiendo en La Alemana, previo a la presentación de su novela a cuatro manos: Usted soy yo, junto con Ángel Miquel. Una noche después en el Primer Piso varios músicos se le unieron para sonar como una banda de viejos conocidos. Algunos de ellos le contaron que aparecen en El jazz en México (datos para una historia). Qué tónica azulgrana y otros juegos de conjunto la de aquella noche.

La trompeta símbolo apocalíptico se transfigura en génesis de la recreación universal: Del jazz y mis treinta años, escribe Derbez:

en los primeros días cantó Armstrong y tocó la trompeta:
“un beso para construir un sueño”.
yo quise tomar nupcias con una canadiense
que inventaba las voces que al acto de aparearse
le hacían falta. debo de haber tenido, si mucho,
dieciséis.
años más tarde
el amor de mi vida toda una temporada
me dijo “lo lamento” al dar por bien concluido
lo que a efecto llevábamos.
yo colgué la bocina luego de hacerle oír
“pr´um samba” de gismonti siete noches …

Cierro el libro y voy a ver qué bolería azarosa resuena de este jazztenorio de nostalgias donjuansincopadas. El bien de amores del beso para construir un sueño: el París del mejor jazz del mundo subterráneo, negros ruidos de túnel que viajan en una carta. Poemas de maquillaje corrido y estrepitosas frescuras. Yo tengo el blues, lo pesqué ayer. ¿Estornudarlo, suspirarlo? Hemos de recorrer el tiempo que llega desde el sueño. O lo que dura el amor y da vuelo a la segunda mitad del libro.
Kind of Blue, en el código de algunos poemas, es decir, algunas piezas: los pianos y saxofones, batería, contrabajos. Como cuando te encontraste el nombre de Miles en la página 18 de la novela En el camino de Kerouac y lo hallaste citado, para hablar de Coltrane, en Último round, mencionado también en El perseguidor. O la escritura jazzística de Gaspar Aguilera, quien hace unos meses en este mismo salón me mostró un poema suyo dedicado a Derbez y a Jazzamoart: Llegar al paroxismo al que llega el hombre que hermafroditamente se ha posesionado del saxofón y de los dioses y la persecución de absoluto no lo deja descansar en paz. En su instrumento se encuentra el universo: la descripción de la muerte, las palomas, el cuerpo femenino, el color, la historia, los sueños, el infinito, la textura, y hasta ciertos sonidos aleatorios, que solo a su lengua sensual le está permitido pronunciar.
Al respecto, Kerouac propuso para la literatura: “No ‘seleccionar’ la expresión sino seguir libremente las desviaciones de la mente en los límites que soplan sobre el sujeto en los océanos del pensamiento, nadando en el mar del lenguaje sin más disciplina que el ritmo de la exhalación, como un puñetazo cayendo sobre una mesa con toda su expresión al detalle:

Baterista de jazz:
Oigo

Alguien está escuchando.

Entrevoz rasposa y rasguñada sonoridad, primigenios gruñidos de rica dicción y saxofonía percutida en cuanto a tonos se refiere, escandalosa como una risotada entre solemnidades. Imposible separar la conversación con Alain, de la lectura de sus poemas y de escucharlo al sax. Al unísono leehookeriano: One Bourbon, one Scotch, one Beer. Estupendo en los tiempos rápidos, maneras relajadas, fluidas, amorosas. En este álbum de poemas donjuanes hay un monólogo abierto que dialoga con otros músicos monólogos. Beboperos, cool jazzianos, más gozo que lamento, voces del alma perdidas en clubes sotaneros [y no me refiero al Atlante, sino a subtugurios].

¡Bendito sea el saxofón que gime!, dijo Ginsberg. Y el saxofonista se volvió visible con sus poemas.

20130902

Todo se escucha en el silencio

Libro: El jazz según don Juan y más silbables ráfagas

Autor: Alain Derbez


Música
Lluvia ácida
Golpe de agua
Cualquier roce destruye la estructura
Afiladas estatua de sal
Temerosas del viento
Sostienen la realidad
Sobre la que bailamos
Cae la noche
Todo se escucha en el silencio



¿Quién es el autor?


Alain Derbez. Nació en México en 1956. Vivió en la Colonia Chapalita de Guadalajara de donde salió por no creer en pedirle sus juguetes al niño Dios. Ha escrito, entre otros libros, El jazz en México (FCE), Amar en baños públicos (Joaquín Mortiz), Los sesenta cumplen treinta (Conaculta) y desnudo con la idea de encontrarte (Katún)

Además de poeta y narrador, es músico. Entreverando siempre ambos lenguajes, este historiador de profesión hace jazz tanto con la palabra como con el saxofón. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores.

Zonambulantes- Melissa Nungaray






Cuerpos robados por cielos imparciales



27
Una palabra, tu palabra, nuestra palabra, somos una lágrima de piedra ante el rostro de esmeraldas. La lluvia de luz es la divinidad del reflejo, se abre y avanza al atavío del viento, flecha de serpiente, eufórico nudo del abismo extrae la chispa del respiro. 
En el Monte del Nimbus es factible el maullido de la flor, boreales cisnes de la expansión acampan bajo la marea de la mariposa.
Solsticio de siete días para viajar en las protuberancias de algún cometa, mar esencias en cada espacio de tu ausencia. Desangraré lejos el cascabel de la luna, me iré al vaivén de los frutos en el hervor de tus visiones.


34
Auténtica curva de visiones obsidianas en un momento de repentina evocación
por escribir la tierra en montañas de lluvia, se oxidan como gotas de alegría que beben sangre floreada de pies amordazados cubriendo la palabra sin alma.
Devoro la séptima uva del lagrimal de flores indecisas a seguir volando en el delirio de los vasos que duermen con la muerte cada hora, en cada imagen que destroza el juicio. 
Se funden los ojos en la mente queriendo salir para adsorber la vida y mirar de frente el castigo de la voz, torturo la escalera que sigue viva dentro de la convulsión hundida que no se esfuerza por extinguir los brazos de alientos perdidos que solo caminan en vidrios de cuerpos robados por cielos imparciales.
Golpearé una vez más los dedos incompletos de la poesía albergando la reunión extraída de la esencia del lenguaje.


                                                                                                            Melissa Nungaray

20130823

La Zonámbula en LA CARPA DE LOS LIBROS

Los invitamos a que asistan éste 26 al 30 de Agosto a la CARPA DE LOS LIBROS.

Venta de libros que no se pueden perder. Diferentes editoriales estarán presente. Y por su puesto, podrás encontrar la publicaciones más novedosas 2012 y 2013 de la Zonámbula.

Los esperamos en "El ombligo" del ITESO.

Periférico Sur Manuel Gómez Morín 8585

20130819

¡CUENTOS PARA NO DORMIR!

Libro: CALEIDOSCOPIO
Autores: Escuela de escritores SOGEM Guadalajara.

¡Adiós arrugas!
Mirtha Campillo



Marcela está preocupada, acaba de cumplir cincuenta años, es dermatóloga y la apariencia de su piel, de la cual siempre ha estado orgullosa, es de suma importancia. Su cutis había lucido toda su vida tan terso como penca de sábila, pero ve con horror cómo las patas de gallo, el rictus y las arrugas en la frente, a pesar del botox, están más y más pronunciadas. “¡Santo cielo!”, piensa, “¿En qué momento sucedió esto?¡Tengo piel de lagarto!” 

Ante su clientela, compuesta por mujeres, entre los 40 y 60 años, no puede darse el lujo de verse arrugada. “¿Qué dirán?”. Tiene que dar el ejemplo. Desesperada ha decidido visitar a una compañera de la universidad, quien se dedica a la investigación para un laboratorio líder en el ramo de la cosmetología facial. Tal vez, ella le pueda recomendar algún nuevo tratamiento.

Carmen la recibe encantada de volver a verla después de tantos años. Marcela observa con envidia la suavidad perfecta del rostro de su colega y sin más preámbulo le confiesa su problema y le pregunta por el secreto. Carmen cierra la puerta de la oficina, y bajando la voz le confía que el laboratorio está en fase experimental con un compuesto que aún no ha salido al mercado, el cual es obtenido de unas hierbas recién descubiertas en la cima del Himalaya. Ella ha participado en algunas de las pruebas y su cara es muestra de los resultados que en un corto tiempo se pueden esperar. Compadeciéndose de la angustia de su amiga, le pregunta a Marcela si le interesaría ayudarla como conejillo de indias. Marcela está tan desesperada que, agradecida y gustosa, acepta.

Carmen se dirige a un pequeño refrigerador , extrae un frasco que contiene una crema de color gris perla y suave aroma, y un gotero con una sustancia aceitosa e inodora. Le indica aplicarse sólo una pequeña cantidad sobre las líneas de expresión durante un corto tiempo y verá resultados inmediatos. Por el difícil acceso a conseguir la materia prima, las cremas, una vez patentadas, se venderán a un alto precio. Le pide su absoluta discreción. Marcela, feliz, jura por su vida no divulgar el secreto.

Llega a su casa, se dirige al baño, extrae de su bolsa ambos frascos y el instructivo. Se tienen que usar combinados. Las raciones son mínimas y la forma de aplicarlas, después de desmaquillarse y con la cara lavada, es con la pequeña espátula que Carmen le proporcionó. Tendrá que esparcirlas a las áreas cercanas a las líneas de expresión que desee borrar. En tan sólo veinticuatro horas empezará a ver resultados asombrosos.

Entre emocionada y escéptica, Marcela procede a seguir las instrucciones, pero es tal su desesperación por verse bien de inmediato, que decide aumentar las porciones y colocarlas por toda la cara y cuello. Se mete a la cama soñando que la crema va a hacer maravillas durante la noche. A las tres de la mañana se levanta al baño y lo primero que hace es verse en el espejo. ¡El compuesto está surtiendo efecto! A la mañana siguiente nota que las arrugas han desvanecido aún más. Canturrea mientras se baña pensando que el cutis le va a quedar tan terso como decía su mamá: como nalga de princesa. Se viste y se va al consultorio con una sonrisa de crema dental. Recibe a sus pacientes alegre como mariposa volando de flor en flor. Conforme pasa el día, Rebeca, su enfermera, la observa con preocupación y se anima decirle: “doctora, la noto rara ¡como si la cara se le estuviera borrando!”. Marcela corre al espejo a verse y queda tan fría como un pez muerto. Efectivamente, casi no queda nada de su cara; solo los ojos, fosas nasales, dientes, pelo y las orejas es lo único que le queda visible. Con un grito de terror estalla en llanto y con pánico corre hacia el teléfono. Por fin la telefonista la conecta con Carmen a quien, entre sollozos y con voz trémula, le describe su situación. Su amiga cuestiona con rapidez si siguió las instrucciones al pie de la letra. Marcela confiesa que aumentó considerablemente la dosis, y le pregunta que en cuanto tiempo se pasará el efecto. Carmen, lúgubremente le anuncia con pena: nunca se han hecho pruebas con porciones mayores, pero teme que el efecto será permanente.

“¡Carmen, por caridad, ayúdame!”, exclama Marcela, “¿con qué cara me presento ante mi marido?”


20130804

Un final que se convierte en sorpresa. Cuando los cempoales florezcan de Francisco Espinoza de los Monteros


Por Karla Salazar



El libro Cuando los cempoales florezcan de Francisco Espinoza de los Monteros, te lleva a pensar que la lectura de una novela la hace rica cuando cada uno de sus personajes son interesantes en todos sus aspectos, pero pasa que se suele tener el favorito, y en este caso el protagonista Rubén lo fue, por algo es el protagonista ¿no?
La especie de película que va formando en tu pensamiento en el transcurso de la lectura hace que visualices con todo detalle a los personajes, de hecho hasta empiezas por adjudicarles la etiqueta ya sea "del bueno" o "del malo", pero siempre te llevas sorpresas al final del camino, y es que aquí terminé por confundirme debido a que ya no supe si eran "buenos" o "malos", pero lo único que sí supe fue que todos eran una pieza clave en la vida y destino de Rubén.

La historia consta de un buen ritmo, desarrolla la historia de todos los personajes a su tiempo donde poco a poco sus vidas van sufriendo cambios radicales. En sí, se manejan temas complejos por así decirlo, que incluso te pueden producir esa espinita de indagar en tales temas como la "transmutación" o simplemente investigar sobre el tema de las plantas y sus poderes. Surgen preguntas como si sería posible que este tipo de situaciones podrían ser reales, pero como dice Don Anastasio, otro de los protagonistas: "Hay muchas cosas que no podemos entender y, sin embargo, existen". Pero profundizar en ese tema ya sería decisión de cada quien, en este caso no lo haré, pero sí hago la referencia de que no pude evitar sentir curiosidad.

En cuestión de la trama, me lleva a reflexionar. Al principio, la descripción de la vida de Rubén no deja mucho que desear, una vida complicada, sin muchos medios para sobresalir y sin un futuro alagador, pero sobre todo percibes una vida desolada empezando porque Rubén sentía que le faltaba algo, como todo ser humano, a veces nos sentimos incompletos sin saber hasta qué punto y entonces nos damos a la tarea de aferrarnos a encontrar eso que sentimos que nos pertenece. Rubén se aferró y no precisamente lo logró, pero se encontró a sí mismo. A mí una sabia señora me dijo: “el destino consta de una sincronía”, y en efecto, cuando de repente todo está perdido es ahí donde el destino empieza a hacer su trabajo, claramente esto toma su tiempo. El libro es algo corto y por consiguiente a Rubén no le tomó tanto tiempo ir a dar con ese algo que le hacía falta. Por otra parte, respecto al desenlace, lo admito, esperaba otro final, dejarme llevar por los típicos desenlaces de las historias según cómo vas hilando los hechos me tomó por sorpresa lo que al final de cuentas pasó, y es que nunca sabes cuándo los patos le van a tirar a las escopetas.

Leer este libro en especial te puede cansar la vista ya que no dejas de parpadear poniéndote al borde de las dudas con cada línea que avanzas (léase esto como un elogio), pero que al final terminan aclarándose.



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