20100413
Eres mi razón de ser
Por Denise Montiel
balbuceaba ella a su marido, segundos antes de unir sus labios a los de Morfeo, y se durmió.
le dijo la copa al vino, y se evaporó bajo el murmullo gris del chorro del fregadero, bajo la sordera de la noche, bajo el silencio –quedo- del cielo.
le dijo la lengua al corazón, y se ensopó su cuerpo con el olor del vino que flotaba sobre la mesa.
le dijo la baba al estómago, y se deslizó entre el concierto y los olores de los dientes al tronar contra el ajo.
le dijo la cuchara al plato, y se detuvo a observar cómo una mosca se paraba frente a ella para desfigurarse toda en su cóncavo universo.
le dijo la pluma al papel, y se perdió un día entero en el bosque de cristales arriba del secreter.
le dijo la lámpara al libro, y se apagó para mirar la escena del papagayo y la hoja –anunciando el sereno- detrás del cristal.
le dijo la trabe al techo, y se durmió. Y en el sueño soñó ser la proa de un barco salida de un tronco de un viejo baobab.
le dijo la maleta al saco, y se abrió completa para recibir el fresco de la mañana.
le dijo la escoba al piso, y enroscó sus cabellos entre el polvo y la hojarasca tendidos en el zaguán.
le dijo la maceta al romero, y calló ensimismada frente al musgo del jinicuil.
le dijo la fuente al agua, y lloró de alegría al ver su reflejo en los ojos de un niño que se vio reflejado en el agua, gigante, junto a un avión.
le dijo la rana al príncipe, y se fue brincando entre la sombra de una flauta y las huellas de un ratón.
le dijo la gallina al gallo, y se esfumó entre cojines y edredones buscando sus raíces.
le dijo la vaca al toro, y se tendió sobre el pasto para admirar de cerca a la tierra engullendo los cientos de hormigas anunciando el trueno.
le dijo la rama al tronco, y se estiró un milímetro rumbo al silbido del acantilado.
le dijo la balsa al océano, y se fue tras el viento impulsada por los ecos, vueltos olas, de la barca de Noé.
20100405
Sin importancia
Hola, soy Juan, y soy esquizoide, ja, ja, bah; a poco no parezco los de las juntas esas de anónimos. Pues sí, eso dice mi psicólogo, que soy Juan y soy esquizoide, ¡hola!
De acuerdo, de acuerdo, mejor lo hago interno, no vaya a ser que si me rebelo ya no reúna los rasgos del esquizoide y recuerden, yo soy Juan, y soy esquizoide, ja, ja, bah.
Espermatozoide, humanoide, mongoloide, negroide, esquizoide, todo suena como a medias, como parecido a algo que no es, como casi algo, pues; espermatozoide: casi casi un ser; humanoide: casi humano; mongoloide: casi mongol; negroide: casi negro; esquizoide: casi… ¿esquizofrénico? No sé, pero todo parece que ni siquiera llega a ser lo que se pretende ser ¿es bueno? ¿es malo? No importa, así es ¿me duele? Cómo creen.
Que no siento ¿que no siento? ¡Qué, no siento y qué! puedo no sentir, total ¡hola! soy Juan, y soy esquizoide, ja, ja, bah.
Ya tengo dos padrinos de bautismo: el que me llevó a la pila de la iglesia y el que me trajo a este psicólogo que me catalogó con este nuevo nombre, o será adjetivo, creo que ya lo convertí en verbo: yo esquizeo, él esquizea, nosotros esquizeamos, sí todos los ezquizoides esquizeamos, aunque la computadora me lo ponga en rojo. Ya sé, se estarán preguntando si soy un esquizoide excepcional, si fui al psicólogo; no, no, un tipo que se dice mi amigo desde pequeño, que dice tratar de ayudarme, me lo llevó a un restaurante, engañado yo, claro, un supuesto amigo de él, si me di cuenta, soy esquizoide no pendejo.
Ahora estoy aquí, miren, encerrado en esta cueva embarrotada, en la que puedo hacer mi diálogo interno. Que robé o fraudé o abusé, dicen; que yo no fui, digo; que no me creen, oigo. Que no tengo el don de la ubicuidad, pienso, yo estaba en otro lado, pero no les digo, no tiene objeto al fin, qué, ¡hola! soy Juan, y soy esquizoide, ja, ja, bah.
Las noches tienen aquí el color de un arcoiris enfermo atravesado por hachas que la parten en trozos de silencio, aquí espero mi sentencia, será mañana, o pasado mañana, será cualquier día (parece canción), me dijeron la fecha pero no puse atención, igual da: salir, entrar, subir, bajar.
Ya me dijeron, veinte años, si pago es la mitad, pero cómo pago si no debo; tengo no niego, pago no debo; pagar lo que debo sin deberlo no es una premisa lógica, los silogismos no concuerdan. De cualquier manera, adentro o afuera es igual, sólo las paredes son más anchas allá; de todos modos en veinte años saldré para adentro, así que ¡adiós! Soy Juan, y soy esquizoide, siempre y cuando el psicólogo ese, que no es psiquiatra, no haya hecho mal su diagnóstico.
20100325
Fruta fresca
Por teléfono era imposible creer que podía olerlo, pero sucedía. Mientras me dejaba conocer su voz hice un análisis del humor de su piel y pude moldearlo con la imaginación.
Quedamos en vernos, el pacto fue no llevar consigo ninguna señal más que el olor mismo, supuse con eso tendría de sobra.
Llegué al lugar, un café bullicioso repleto de todo. Me quedé en la primera mesa, cerré los ojos y permanecí así por un tiempo, filtrando todo lo que a mi olfato no le servía. Me sentí decepcionada, no capté nada parecido a lo que tenía registrado en mí, llamada atrás.
En fin, ya estaba ahí, aprovecharía para tomar algo y leer un poco. Comencé y terminé casi de tirón con el libro entero lo cuál hizo que me doliera la cabeza, una sensación parecida a esa que llega cuando tomas de un gran sorbo algo muy helado; Me llevé las manos a la cara para reconfortarme con su calor. Al obstruir el paso a las imágenes que me rodeaban saltó como una gran pelota roja UN olor: Té tibio con mezclas de jengibre, clavo, canela y piloncillo. Decidí quedarme así y esperar que llegaran más oleajes a mi nariz antes de indagar. Ese olor comenzó a mezclarse con otros provenientes de la cocina, de la barra, de las mismas mesas y conjuntos diversos que narraban historias múltiples, aún así éste flotaba como una nata sobre el ambiente. El timbre del celular me hizo deshacer la postura, contesté y escuché mientras la voz se acercaba:
Los amorosos se reconocen entre sí al primer olfato
Cuando te compartes por la nariz puedes prescindir de la vista para saborear el encuentro, dejar las manos fuera para sentir con los humores, sensibilizarnos de unos poros a otros.
El olor cambia las expresiones de cualquier rostro y es ahí donde agrada ver al olfata rastrearnos con los ojos cerrados cuando nosotros permanecemos observando con todos los sentidos abiertos.
A mí me parece que:
La sonrisa huele a fruta fresca
Los abrazos, a casa pequeña bien dispuesta
Las palabras cariñosas a mazapán
La caricia a chocolate caliente y
El beso… depende de los componentes de la mezcla previa…
Mientras él se acercaba el ambiente comenzó a oler a fruta fresca.
20100323
Álbum de fotos
20100322
Fiebre futbol
¡Gooool, Gooool, Goooooooooooool!!!!!!!!!!!!!!!!! ¡Tomen putos! ¡Sí, vamos Barça, vamos cabrones!
No lo había notado, no se cómo había sucedido, ni cómo la había obtenido, sufría fiebre futbol. Pero ahora que lo pienso tirado en el sofá, quizá comenzó esperando cada fin de semana para ver los partidos de las diferentes ligas del planeta, en especial la española; quizá, y ahora que le da vueltas mi cabeza a este asunto, comenzó cuando adopte un equipo de la liga local como mi favorito; no lo sé, no me importa en lo más mínimo ahora que lo pienso; si se fue de la casa sólo porque rompí el tv nuevo de plasma que compre especialmente para ver los partidos del Barça, pues allá ella, yo soy el afectado, que se vaya con su madre algunos días, así me deja digerir este pinche enojo, ¡sí! no me importa que se haya ido, ¡vamos Barça!
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Había esperado el sábado con ansia histérica, quería que se diluyeran los días, que desaparecieran y dieran entrada ya al sábado, me eran de tal indiferencia, que sólo me recordaba de ellos la puesta del sol. Sábado a las 13:00 horas jugaba el Barça en el estadio de los juegos mediterráneos, allá por Almería, 2 horas después jugaba el Real Mandril (como le decía todo buen culé que odiara al Madrid), yo no era culé ni mucho menos español, mis raíces estaban arraigadas más por el lado mexica que de los gachupines esos, sin embargo había tomado afición por parte del club futbol Barcelona hacia algunos años, era necesaria aquella ira por el rival. Madrid vs Sevilla, un hueso duro de roer esos de Sevilla, por el contrario el Barça la tenía relativamente fácil contra aquel equipillo de quinta, que sólo aspiraba a mantenerse en primera. Nada podría hacer ante este Barça, ¡el Barça de las 6 copas!
Días antes había estado atento a las prensa de ambos bandos; la prensa madridista no distaba mucho de ser un panfleto del equipo de los mandriles, equipo imperialista por excelencia; no obstante la prensa catalana hacía un buen trabajo para contrarrestar las mentiras de aquellos diarios de la capital que acusaban los triunfos del Barça gracias a las ayudas de los árbitros. Ambas prensas, en mi opinión, eran una mierda, pero la lastimera campaña contra el Barça hacia que me leyera el panfleto catalán. Esta por demás decir que era un partido crucial en las aspiraciones por el título por parte de ambas escuadras, el que fallara, tenía serias posibilidades de despedirse del título, y perder así la batalla ideológica que protagonizaban ambos clubs. El imperialismo mandirilista vs la humildad barcelonista, una lucha del bien contra el mal.
‘’Empate final en el estadio, Barça con 10 hombres logra remontar un marcador adverso, pésimo trabajo arbitral por parte del colegiado’’
¡No! ¡No! ¡No! ¡Qué pinche rabia!, me repetía interiormente, mientras me mordía los dientes del coraje al escuchar al comentarista. Bueno, aún quedaba por ver que hacían los mandriles. En ese momento había llegado mi mujer de trabajar en el centro comercial como asociada (sutilezas del lenguaje, para mí era una esclava más de aquella trasnacional). Pasa y se mete rapidamente al baño preguntándome lo de siempre.
-Hola cariño, ¿todo bien?
Yo sólo respondo con un dejameverelpartido-sí. Pienso en preguntarle el ya muy gastado ‘’ ¿y a ti como te fue amor?’’ pero reflexiono un momento para caer en la cuenta de que sería un hipocresía vil de mi parte, no le pregunto, ya comienza el Mandril vs Sevilla.
¡Gol, Gool, Gooooooooooooooooooooooool! ¡Uff, sí!…
El Sevilla inicia sorprendiendo a los mandriles y dejando callado el Bernabéu por unos instantes, tanto que pienso si mi grito de gol se pudo haber escuchado en el estadio. Mi mujer grita algo del baño, pero no pongo atención porque me repito cosas en mi interior después de aquel gol.
-Bien, bien, con ésto y dormiremos como líderes a 3 puntos de ésos … -qué escándalo, blanquillos de mierda, quién juega a estas horas, apenas son las tres de la tarde … Dios no hay papel higiénico en el baño, amor me pasas uno, por favor. ojalá y pierdan esos mandriles prepotentes…
Todo iba va bien, acorde a lo pensado, un triunfo del Sevilla era lo máximo que deseaba, pero no estaría mal un empate, digo, sé que se vendrán encima esos mandriles y el fanfarrón de su estrellita (CR9), además el Sevilla últimamente no ha jugado bien. Ya habían pasado 20 minutos con un Madrid presionado todo lo que tocaba el Sevilla; mis ojos estaban pegados como con kola loca al tv, porque cuando algo distrajo mi atención me dolió despegarlos del aparato.
-¡Qué me pases un papel! ¡No me oyes! -ach, como jode esta mujer, tengo 10 minutos gritándote, qué estás viendo, anda que ya se me entumieron los pies por estar sentada no me deja ver en paz el partido deja de hacer lo que sea que hagas y pasame un papel, !chingado!
- Ya voy, ya voy mujer, veo el partido, no te había escuchado.
-Pues bájale a la tele, ya tengo rato llamándote, como te enajenas verdad de dios.
Regreso a mi sofá, esperando que no haya sucedido algo que me arrepienta no haber visto, nada, Sevilla aún adelante. Termina la primera mitad con un Madrid más gris que blanco, sin ideas en ataque. Mi mujer me cuenta cosas, de su casa, del trabajo, de muchas cosas a las que ni el medio tiempo me permiten ponerle atención, me hago el interesado, pero mi mente esta perdida en el juego, divagando
-Todo va muy bien, mi madre ese empate me asusto, pero ahora que lo veo, nos el invito Madrid mañana no a andaba tan bien comer como decían los de Marca. Espero que todo siga así, y Barça campeón, ahaha, que feliz sería…
Comienza el segundo tiempo, espejo del primero
¡GOOL, GOOOL, GOOOL! ¡Sí, tomen presumidos!
-Amor contrólate, es un simple juego, que ganas con que pierdan o ganen – me dice mi mujer, un tanto sorprendida por mi sobresaltada emoción, mientras sus palabras se van diluyendo en el aire ante mi mirada indiferente.
-Tu qué sabes, nunca me entenderías… Por qué no se sale con sus amigas y me deja un momento solo.
Después del segundo gol del Sevilla todo comienza a cambiar, si antes el Mandril ya presionaba, ahora lo hacia de una forma sofocante, llegada tras llegada, se respiraba el peligro en la portería del portero de Sevilla, el Bernabéu estaba volcado con su equipo, paradas, postes, barridas al último momento, y por fin caía el primer gol de los blancos; un gesto de inocente esperanza me hacía convencerme de que el Sevilla aguantaría lo que se le venía. 5 minutos más tarde y cayo el segundo para los mandriles.
AHHHHHHHHHHH, no mames... qué pendejos, como pudieron dejarse empatar así de fácil, ¡más medio campo pendejos! – divago enojadísimo en mi sofá.
Aún me quedaba la esperanza de que un empate seguía siendo bueno, nada para nadie, estaría bien, y la liga seguiría igual, con el Barça siempre por delante. Era ya el minuto 89 y me aferraba a aquella última esperanza, quería que ya silbara el arbitro el final, era ya el minuto 90, cuando se levanta la pizarra para avisar sobre los minutos agregados, 4.
-Que mierda, no puede ser, si no se perdió tanto, maldito árbitro vendido, ¡acábate ya!
El Madrid era un vendaval, el Bernabéu un volcán explotando, y por el minuto 92 mi desgracia total.
''GoooooLLLL, GoooooooooooooooooooLLLLLLLLLLL, Madrid líder en la liga, Barça baja al segundo puesto por la lucha en el campeonato, GoooooooLLLLLLLLLL, Madrid, Madrid, Madrid…’’
Gritaba el comentarista eufórico, como si se riera de mi desgracia. Una rabia nublo mi mente, y se atizaba más viendo por la tele al jugador que había anotado el gol levantándose la camisa corriendo por una de las bandas como loco, y el Bernabéu blanco, y vuelto un monstruo que gritaba ¡Alá Madrid!. Estaba que me moría por dentro, sentía la presión de la irá en mi pecho, me asfixiaba, necesitaba desquitarme con alguien o con algo ante la impotencia de no poder hacer nada para que el Barça siguiera aún de líder, mire a mi alrededor, mi esposa estaba en nuestra recámara, pose mi atención sobre una bola de cristal que adornaba la mesa de centro, la tome y la arroje con toda la furia contra los mandriles que había detrás de aquella enorme pantalla. Luces hechas chispas saltaron del televisor acompañadas por humo de corto circuito, y los pedazos de cristal inconexos, hechos mierda, caían al suelo causa de mi arrebato. Lo que antes era una de las televisiones más caras que había en el mercado, ahora era una especie de vidrio y plástico echando humo en mi sala que no valía nada, verdadero acto de desvalorizar los objetos. Me comenzaba a controlar un poco, la exaltación y mi coraje se apagaban mientras miraba aquel espectáculo de luces y humo en medio de mi sala, ya no había un estadio completo que se burlara de mí, ni un jugador del mandril que me restregara su camiseta en la cara, ni los gritos punzantes de los comentaristas en mis oídos, nada de eso había ya, porque la HD era ahora mierda en el suelo. Mi esposa salió asustadísima del cuarto pensando que algo mas grave había ocurrido, sin embargo su sorpresa era que yo era el causante de aquel alboroto.
-¿Qué hiciste? – Me preguntó como si no se diera cuenta de que la tele no existía más.
-No puedo creerlo a lo que te lleva hacer ese estúpido juego de gente sin quehacer –me dice molesta y sorprendida por mi acto.
-Ya pues, exageré lo acepto, no insistas, te dije que compraremos otra, está vez más barata – Respondo aún excitado.
-Si lo que me molesta no es que la tele ya no exista, sino tu locura por ese juego absurdo, estás mal, enfermo, y yo no quiero vivir con un maniaco así…
Sin pensarlo bruscamente da vuelta a su recámara, toma alguna ropa suya y se va bufando, diciendo que se iba con su mamá.
Ah, por fin se largo, ahora estaré más tranquilo, para tragarme este enojo. Visca Barça.
Me quede tirado con los brazos extendidos en el sofá pensando en que habíamos perdido el liderato.
Andres Amezcua
20100317
Ríos
Hay ríos con personalidad. Señoriales, apacibles, tumultuosos, inabarcables, románticos, silvestres, elegantes, silentes, o agonizantes. Pienso en las cataratas del Niágara, en esa inmensidad de diluvio haciendo una cortina capaz de atemorizar a quien se le ponga enfrente. Pienso en el Sena, con su invitación al romanticismo y la ensoñación, sinónimo de la música de acordeón como rúbrica, con la imagen del río accionando en automático las notas de La vida en Rosa. Y el río Santiago, anuncio de agonía y de muerte. De inmundicia amotinada deambulando en pos de víctimas. Y pensar que llegué a bañarme en sus aguas cuando eran transparentes y no habían sido canceradas aún por la contaminación. Aquellos remansos se vivían diferentes en la niñez. Se mojaba uno con la alegría que la inocencia ofrece. Estando en el agua las cosas se diluían, dejando tan sólo el momento, el lugar, el paisaje y la lujuria del verdor crecido en las márgenes del río. Con mi mirada, navegaba en el fondo de los ojos del agua.
Río. Manantial. Caudal. Discurrir. Fluido. Liquidez, transcurso, fuerza y fugacidad. Estallido de vida y, a ratos, mansedumbre. Permanencia y movimiento. Viaje sin retorno, fuga hacia adelante, rodar incansable. Sustanciación de la dialéctica, es el mismo y al mismo tiempo no lo es, ya lo dijo Heráclito. El río se transforma en mar, el mar en nubes, las nubes en río: círculo en movimiento sin reposo.
Río como continuidad. Sucesión de imágenes atrapadas al instante, el instante de lo esencialmente humano. Es la novela un río onírico, ¿o qué es? ¿Cuál es la esencia o el alma de ese torrente? ¿Qué lo produce, cuál es su motor? ¿Cómo nos asomamos y atamos su hilo conductor?
La risa, el humor, el olvido, la insignificancia, lo que no se había mirado, decir lo que no se ha dicho, ¿cuál es la materia prima de la novela?
¿Qué es lo que une el caudal de la narrativa? Las costuras del interior, la llamada subjetividad, ¿cómo se muestra en la lírica y en la épica?
¿Y la contemplación de la naturaleza humana para qué nos sirve?, ¿existe la naturaleza humana?
La futilidad: Malla que atrapa pedazos de existencia, esquina en la que convergen las simplicidades cotidianas, coloraciones comunes que dan sustancia, puerto en el que atracan al unísono las voces del diario, los sonidos, los aletazos existenciales, espacio para las búsquedas nimias, los actores anónimos, involuntarios, de la escena común.
Y el río ahí va: impetuoso, impredecible, inagotable como la imaginación. Y como ella, cazando sorpresas.
20100311
Una nota sobre el poemario Polvo lugar
Polvo lugar, trabajo maduro que capta el entorno y lo transforma en imágenes
La Capilla Elías Nandino del ex Convento del Carmen lució con muy buena entrada
CECILIA DURAN
“Físicamente, Polvo lugar es un poemario breve, pero de gran contenido” es una de las percepciones de Jorge Souza, sobre el libro de poesía de Xitlálitl Rodríguez Mendoza que fue presentado el 11 de octubre, casi en punto de las 20:30 horas, en la Capilla Elías Nandino del ex Convento del Carmen por el maestro Jorge Souza y el escritor y editor Gabriel Barrón.
Este ejemplar, primer título de la editorial Zonámbula (proyecto editorial bajo la dirección del poeta Jorge Orendáin), fue presentado dentro del ciclo “Papel que volando llega”, que organiza la Dirección de Literatura de la Secretaría de Cultura de Jalisco. El poemario de esta autora tapatía, ganadora del Premio de Poesía y Cuento del ITESO (2001) en la categoría de poesía, se divide en tres segmentos: Poemas del seto, Ciudades movedizas y Los paseantes.
Gabriel Barrón calificó el texto como un “depositorio del espíritu”, mencionó que la carga fundacional de los poemas (situada en sus palabras) era de naturaleza “quieta” y que, como buenos poemas, lo escrito por Xitlálitl Rodríguez nos conduce al extrañamiento y nos conmina a buscar “la sección áurea de un rostro que fuimos” en la infancia. Apuntó también que no debe olvidarse el hecho de que, finalmente, el polvo (como imagen central del libro) refiere a “los restos” de algo, la viva imagen de un remanente para aquello que ha sido y estado en y con nosotros.
El director de Literatura de la dependencia, quien ahora fungió como presentador de la obra literaria, opinó que la poesía de Rodríguez Mendoza no puede calificarse como joven, pues se trata de un trabajo maduro, prometedor, una joven realidad de Jalisco en las letras que ha encontrado fórmulas para saber que la vida no es como es. Asimismo, destacó la cualidad de la poeta de captar el entorno y transformar las imágenes a través del lenguaje para así “construir su mundo” y comunicarlo.
La joven escritora procedió a leer algunos poemas del libro y, una vez finalizada la lectura, agradeció a los asistentes su presencia. Quizá debido al pequeño retraso para iniciar el evento, se suspendió la ronda de preguntas probables e interacción con el público que, justo es decirlo, por poco llena el lugar.
Xitlálitl Rodríguez, aparece en la antología Poesía viva de Jalisco (Secretaría de Cultura de Jalisco, 2002) y trabaja para el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Polvo lugar es su primera publicación.
Una nota sobre Jacinta
Miércoles 10 de septiembre de 2008 → Cultura → Jacinta, de Yolanda Ramírez, relato tendiente al melodrama
Jacinta, de Yolanda Ramírez, relato tendiente al melodrama
RICARDO SOLIS
Dentro de su colección Senda narrativa, la editorial La Zonámbula hace entrega en esta ocasión de un título más, Jacinta (2008), de Yolanda Ramírez Michel, un texto que (por sus dimensiones) campea entre los límites del relato extenso y la nouvelle. Pero tal cosa no es la única particularidad del libro, constituye también un esfuerzo por ligar algunas cualidades poéticas al estilo narrativo que toma distancia de las características tradicionales de cierta prosa ‘realista’ para, todo indica, imprimir en su probable lector la impresión de contar bajo el imperio de una voz que contempla los sucesos bajo las luces de una imaginación más ligada a lo emotivo que al discurso convencional (aunque lo lineal perviva).
Es en esa voz donde halla Jacinta su cualidad distintiva; planteada (en su mayor parte) desde la segunda persona del singular, el narrador evoca la vida del personaje central (Jacinta) para delinear un trayecto temporal donde ocurren los eventos que signan su vida, aquello determinante que hace de una mujer alguien que sobrelleva estoicamente lo que le sucede, como si se tratase de un compendio de traiciones para quien no se suponía reaccionara de ese modo.
Dicho protagonista no puede tener sino más trágico. En rigor, a pesar de lo que significa la esperanza para quien narra, Jacinta no consigue una liberación propiamente dicha, pero prefigura una historia de desamparo cuya única forma de salvación estriba en aquello de que nos provee la literatura; Jacinta parece una lección de lo que constituye la batalla desigual entre la realidad y la imaginación, teniendo como telón de fondo las vicisitudes del amor en pareja y la familia subsecuente.
No se entra en mucho detalle, el personaje principal es –de todo a todo– el centro de la narración y es el eje simbólico que impone la manera en que debe apreciarse el universo narrativo, condicionado por una desilusión y la esperanza perenne de sublevación que surge del exterior, bajo la forma de la voz narrativa que recoge, como ejemplo, los hechos preponderantes de la vida que relata, cuya importancia resulta evidente (baste notar las imprecaciones con que le interpela).
Quizá, eso sí, Jacinta puede reservarse el acierto de no salvar materialmente a su personaje, si alguna redención tiene es la de mantener en tensión su probabilidad de fuga gracias a un pasado lector; el problema, como a veces sucede, está en el estilo, más próximo a las alocuciones melodramáticas y una prosa que busca su intensidad en frases que delatan de modo evidente una postura frente al maltrato contra la mujer y la necesidad de huir de una situación adversa.
Así las cosas, este relato (no tan breve) puede no constituir una nouvelle en toda su dimensión, pero puede erigirse como una pieza no convencional de una narrativa que a veces se empeña en no parecerlo, ensanchando su distancia referencial y buscando producir en quien se acerque a sus páginas un conjunto de ‘momentos de emotividad’ que, quién duda, algunos lectores agradecen.
20100309
Presentación de libro en el FCE
Presentadoras: Karla Sandomingo y Hariet Quint
Nota de Prensa
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http://todoennoticia.com.mx/occidente-municipios-jalisco/cerda-martha-mientras-agonizas-la-zonambula-2020/
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JACINTA Yolanda Ramírez Míchel (Morelia, Michoacán, 1965) reside en Guadalajara desde 1968. Es apasionada promotora de la lectura, maestra ...
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