20140328

Texto de Martha Cerda sobre Ernesto Flores

Homenaje a Ernesto Flores

Martha Cerda


Hablar de Ernesto Flores es un reto porque no existe un solo Ernesto, en él convivían el poeta, el ensayista, el narrador, el maestro, el editor, el amante de la música y el promotor cultural. Yo me voy a permitir hablar del Ernesto cuentista y cómplice de aventuras literarias, con el que compartí momentos jubilosos acompañados de una buena taza de café y de un trozo clandestino de pastel, que Ernesto tenía prohibido. En todas esas ocasiones abrevé de su sabiduría en sabrosas pláticas donde el humor no se nos escatimaba y el buen chisme literario tampoco.
 Como cuentista Ernesto era riguroso, exigente, nunca estaba satisfecho con lo que escribía y corregía una y otra vez, por eso no se atrevía a publicar sus cuentos. Recuerdo que nos reuníamos a tallerear en su casa, en la mía o en la de Gloria Velázquez y nos contaba anécdotas de donde salían sus cuentos.
 Por fin se animó a publicar sus textos en un libro titulado Nubes que pasan, publicado por la editorial La Zonámbula, Conaculta y el gobierno de Nayarit, en el año 2010.
 Nubes que pasan reúne seis cuentos: La guadaña, El balcón, Dignidad, Los ojos de la noche, Fuego y Sibelis. La mayoría de estos cuentos son realistas y autobiográficos, inspirados en la infancia de Ernesto en su natal Santiago Ixcuintla. Son cuentos trabajados con esmero, meticulosa y minuciosamente, en los que Ernesto se revela como un gran cuentista.
 El primer cuento, La guadaña, nos habla de Salomé y Juan el Bautista. Con gran maestría Ernesto nos pinta los paisajes pero, donde se muestra más artista es cuando describe la escena del baile de Salomé, Cito:
 “Sonaron las flautas y vino una ola de música que se mezcló con el aroma de la mirra y los comentarios al oído sobre la trayectoria de aquella mano ondulante que se elevó como una serpiente. La silueta en reposo apenas se adivinaba palpitante. Luego Salomé siguió con su mirada enigmática la danza ascendente de la otra mano, hasta que ambas se rozaron por encima de su cabeza.
 “Osciló después perezosamente y los invitados contemplaron el hermoso perfil cuando la espalda se dobló hacia atrás tocando el piso con la cabellera. Hasta ese momento apenas era una sugerente danza del torso. A una frase alada de la flauta, el pie se levantó delicadamente más alto de lo que parecía posible. A pesar de que la música aceleraba, los movimientos de Salomé fueron ampliándose y haciéndose más lentos. Luego la bailarina cerró los ojos ebria de música, y giró abriendo los brazos arqueados, que al deslizarse cruzaron frente a su rostro como nubes”. Fin de la cita. Esta bellísima escena, exquisita y elegante nos hace mirar a Salomé bailando en pleno éxtasis. Es una página brillante de Ernesto.
 El segundo cuento, El balcón, es estremecedor, nos habla de la muerte de una niña por tétanos y el estupor de un amiguito, probablemente Ernesto de niño, ante la contemplación del cadáver a través del balcón, como se acostumbraba seguramente en los pueblos en aquella época. Cito:
 “Voces pálidas de mujeres:
 –Mira, un angelito.
 –Se abrió la gloria.
 –Arriba hay fiesta.
 –¡Cuánta alegría!
 Luego ningún ruido. Las voces dejaron de sonar. Y Ernesto remata con una imagen contundente: Nada se movió en esa eternidad”. El niño se quedó toda la tarde viendo a la niña muerta, hasta que al anochecer su padre va por él. Cito:
 –Ande mi muchachito. Ya es tiempo. Vámonos a la casa. Su mamá lo espera.
 –¿Eh?... ¿Cómo?
 Joel hizo un esfuerzo inútil, sus manos permanecieron rígidas apretando las rejas. No las sentía. Oyó otra vez aquel susurro grave soplando en su oído.
 –Suelta la reja, mi hijo. A ver, ¡Joel!
 Ayudado sintió cuando destrababan sus dedos. Imaginó un gemido desbarrancado yéndose en un pozo interminable: Noooo
 Joel soltó las rejas y se desplomó” Fin de la cita.
 Con el cuento Dignidad me parece estar oyendo a Ernesto hablar de su madre y de su padre. Ella una mujer enérgica que no dudaba en ir a sacar a su marido de los lugares non sanctos que frecuentaba y él un hombre recio, que había sido capitán en las tropas del general Buelna. Rubio, alto, ojo azul, que en cuestión de amores no dejó títere con cabeza. Ernesto describe cariñosamente al personaje de su madre, Cito:
 “Nadie hubiera adivinado tal capacidad de celos en aquella mujercita risueña… su boca pequeña y rugosa: su color claro teñido por el paludismo y la quinina; la nariz corta como la de una niña. Pequeña y nerviosa, era móvil como una llama. Al platicar, sus manos describían vuelos y regresaban para apoyarse con fuerzas en sus caderas… Reía con todo el cuerpo graso, las espaldas, el vientre el torso”. Fin de la cita.
 El caso es que un día doña Sarita, que así se llamaba, se topa en el camión con una mujer de la vida alegre, a la que le decían La Vaca Echada y con la que al parece su marido había tenido queveres. Indignada, doña Sarita le dice: “En donde yo voy no irá ninguna piruja como usted”.
 Con el tiempo, paradójicamente La vaca Echada va a pedirle ayuda a doña Sara porque no tiene a nadie a quien acudir. Cito: “Doña Sara, estoy muy enferma. Tengo una deuda con el casero. Me amenaza con echarme a la calle. No me alcanza ni para lo necesario. No hay quien me ayude…
 –¿Qué tienes? (pregunta doña Sara y sigue narrando).
 Ella me describió los síntomas de una enfermedad vieja. Sentí compasión, pero permanecí de piedra. Y ella también: Era el diálogo entre dos mujeres separadas por un muro.
 Pero nobleza obliga y doña Sara finalmente dijo:
 Dile a tu casero que venga a verme. ¿Cuánto necesitas para vivir? Te mandaré al doctor Pernas y las medicinas que necesites. (Los Flores tenían una farmacia en Snatiago).
 La historia termina de forma conmovedora: cuando doña Sara muere, La Vaca Echada muestra su agradecimiento. Una empleada de la botica dice:
 Toda la noche esa mujer a la que doña Sara le decía La Vaca Echada, se quedó en la plaza, frente a la botica”. Fin de la cita.
 El siguiente cuento, Los ojos de la noche, está inspirado en el cuento El otro, de Borges, donde el personaje viejo se encuentra con él mismo de joven. Ernesto contaba que Borges se había apropiado para escribir este cuento, de uno de un escritor desconocido, no recuerdo su nombre, y que esto solía pasar entre los escritores reconocidos. Al final del cuento, Lucio, el personaje joven, se encuentra con su yo viejo y Ernesto termina diciendo: “Y desde sus quevedos lo observó con la curiosidad de un hombre que se contempla desde el espejo”.
 En el quinto cuento del libro Ernesto maneja a una moderna Medea que mata a sus hijos, pero con sutileza Ernesto evade las escenas violentas y sugiere la tragedia. En este libro hay una frase que alude al título del libro, cito: “Goces que ahora veía pasar como nubes”.
 Aquí la protagonista, Amparo; envenenada por los celos al ver que Antonio, su hombre, la deja por otra, acaba con la vida de sus niños. Chole, una alcahueta a la que Amparo le pagaba para que le llevara chismes de Antonio, descubre el asesinato y corre a decírselo a Antonio. Cito:
 –“¡Sus niños!
 Se ahogaba y no podía hablar.
 –¡Sus chiquitos, don Toño!
 Él se puso lívido y adivinó”.
 Y Ernesto remata diciendo: Arriba las estrellas disminuyeron su vértigo.
 El último cuento del libro es otro texto memorable, se titula Sibelis y es la historia de una prostituta casi niña, que induce al personaje masculino, también casi niño, a su primera experiencia sexual. Con una prosa clara, sin rebuscamientos, Ernesto narra en un tono coloquial estas anécdotas con mucha intensidad, Cito:
 “Vi su yema tocarme la mejilla, rozar apenas el vello del bozo, seguir la línea de mi labio. Dibujó con deleite la curva del párpado y el nacimiento del pelo y jugó con el pabellón de mi oído…la vi acercar sus labios hambrientos y posarse en mi cuello y resbalarlos hasta mi espalda…Oí el chasquido de su boca húmeda en mi oreja; quise contenerme, por vergüenza, mas fue inútil. Aquellas manos me desabotonaron y echaron atrás mi camisa. Cerré los ojos cuando ella deslizó su lengua en mi hombro…Vino un sismo, una marejada, un estallido que oscureció todo y me precipitó en la muerte…Luego fue muy delicada, tan sabia que no recuerdo ni cómo sucedió aquello…Fue como abrir los ojos en otra vida. Así debe sentirse uno en el cielo”. Fin de la cita. Este es un ejemplo de erotismo fino.
 No cabe duda de que Nubes que pasan es un libro con una gran riqueza conceptual y formal, además del valor sentimental que tiene para quienes quisimos a Ernesto Flores. Desgraciadamente se quedaron algunos cuentos en el tintero. Ernesto decía que quería escribir un cuento sobre el pozo de Orvieto y contaba de cuando estuvo ahí y de la impresionante escalera de caracol que llevaba al fondo. No sé si por fin lo escribió, sería importante rescatarlo.
 En estas páginas está Ernesto Flores, el maestro y entrañable amigo. Termino con sus palabras: “Siempre se vuelve al mundo de los niños. Acaba uno por regresar al punto de partida. Otra vez en Santiago”.


20140323

Homenaje a Ernesto Flores

FCE
Guadalajara, 20 de marzo, 2014


Jorge Orendáin

1

Tuve la fortuna de conocer al maestro Ernesto Flores en su casa a finales de la década de los ochenta. Para mí ese día me abrió muchas puertas en el mundo de la literatura, además de que empecé a conocer la trayectoria y vida de don Ernesto, en especial su excelente trabajo como editor, maestro y gran conocedor de la música. Nunca olvidaré la grata impresión que me dio ver tantos discos y libros en la pared de su casa, y sobre todo, la siempre amable Carmen, su esposa.
Pocos son los maestros con quienes uno se identifica en diversas facetas, tanto de vida como de oficios. Con Ernesto Flores me he identifiqué, y aprendí mucho, con su trabajo como editor de revistas y de libros, con su poética y con la docencia. Él quizá no lo supo, pero constantemente recurro a observar las revistas que ha editado, con el fin de “plagiarle” algunos aspectos de diseño, de contenido, ilustraciones y demás. Claro, aunque he participado en ciertas revistas de Guadalajara que han tenido cierta aceptación, como Trashumancia y Luvina, no ha sido fácil imitarlo. Tampoco ha sido fácil copiarle su precisión de palabras y en sus imágenes y ritmos de su poesía. Ni tampoco ha sido fácil adquirir su gran talento que tuvo para conversar, en especial cuando recordaba anécdotas que tuvo con grandes escritores y músicos de México, y lo mismo con sus historias de viaje. En el terreno de la poesía, son muchos mis agradecimientos por sus excelentes recomendaciones: Placencia, González León, Olivia Zúñiga, Paula Alcocer, Rulfo, Arreola, Yáñez, los poetas franceses y un etcétera largo. También no será fácil olvidar sus atinados consejos acerca de mi obra, ni tampoco las excelentes charlas que mantuve con él cuando trabajamos juntos en el Departamento de Estudios Literarios y en la Sogem de Guadalajara.
No está de más citar algunas palabras que Guillermo García Oropeza dijo del maestro:

Ernesto Flores es otro de los héroes de la cultura y, en particular, de las letras y de la música en Guadalajara. Por muchos años el maestro en la Universidad de Guadalajara ha sido un importante, casi único, promotor literario. Y es por eso que lo nombro héroe de la cultura, ya que el trabajo de la promoción literaria es uno de los más ingratos que yo conozca y Ernesto lo ha practicado en grado heroico.

Sin duda, don Guillermo tiene razón. El trabajo de la promoción literaria es ingrato, pero estoy seguro que fue de los más satisfactorios para don Ernesto porque con el paso del tiempo vio madurar a muchos escritores, editores, investigadores y promotores literarios. Y muchos de ellos han seguido un camino similar. De verdad, qué gusto que don Ernesto haya sido un pésimo estudiante de odontología.

2

En la obra poética de Ernesto Flores un río pasa cargado de imágenes, y un cauce nos descubre variadas dimensiones. Su obra tiene diversos matices en sus temas, ritmos, imágenes, lenguaje, recursos e intenciones. No fue un poeta de pocos lectores, fue de aquellos que saben que la palabra poética tiene múltiples caminos que se deben descubrir más allá de lo que captan los sentidos.
Sus poemas se construyen con palabras precisas, llenas de cadencia y cobijadas de un tinte nostálgico.  De su obra me gusta la brevedad, su música interna, sus símbolos y su callado decir.
No es fácil señalar en pocas palabras los temas más importantes en sus poemas, pero puedo decir ahora que indaga la parte oscura del hombre, los aspectos cotidianos, personajes, infancia, reflexiones sobre la vida, una crítica a la modernidad, el amor y desamor, la nostalgia, el pasado, la esperanza, la muerte y la palabra misma.
Arturo Rivas Sáinz, otro de nuestros grandes editores y críticos literarios, escribió:

Un libro de Ernesto Flores es una plétora de formas estructurales que puede ejemplificar muchas maneras de hechura, que por inexplicables razones no mencionan los retóricos, ni juegan los preceptistas, ni ahora los teorizantes de las letras, pues no son esquemas de ahora, porque lo fueron de siempre. […] Ernesto Flores —además de otras cualidades— es un gran metaforista.

3

Muchas generaciones estamos agradecidos con Ernesto Flores porque fue siempre puerta abierta para recibirnos en su casa o aceptar una larga charla en algún café de la ciudad.
Don Ernesto, no es exagerado decir, fue un héroe de la cultura en nuestro país por sus revistas, por el trabajo de investigación y por abrir varios caminos a las nuevas generaciones.
Para mí es un honor haber sido más allá de uno de sus aprendices. Me supe su amigo porque siempre me ofreció un sincero abrazo y un consejo cotidiano.

4

Por último quiero comentar que cuando inicié con el proyecto de La Zonámbula, en varias ocasiones quise ir a la casa de don Ernesto para pedirle un libro para publicarle. He de confesar que me daba mucha pena porque no creí que él me pudiera entregar algún original, pues él ya había publicado en el Fondo de Cultura Económica, en la UdeG e incluso fuera de México. Pero la vida hizo posible que gracias a Jorge Souza y a Alma Vidal, le pudiera publicar no sólo un libro, sino dos. Uno de poesía llamado El agua pasa, pero el cauce queda, que Souza antologó, y su primer libro de cuentos intitulado Nubes que pasan. Una de las últimas veces que estuve en casa de don Ernesto, me comentó que tenía dos grandes ilusiones: una, que el FCE editara su libro sobre Alfredo R. Placencia; el otro, que se publicara su libro de cuentos. Afortunadamente pudo ver esos libros. Para mí, es y será siempre un honor, entre otras cosas, haberle publicado uno de esos dos libros. Lo digo con toda sinceridad, algo que no será fácil superar.

Siempre serán muchas las palabras, anécdotas, personas y viajes que se entretejen en el pasado de una amistad. Hoy no es fácil decir tantas cosas. Pero sí es fácil extender mi admiración al maestro Flores y a todo ese gran universo que construyó en su vida. También muchas gracias a su familia por ser parte esencial de todo esto.

20140307

Marasú

Por Karla Salazar


¿Marasú? Lo admito, no se me vino nada a la cabeza a la hora de leer dicho título del libro. Después, mi percepción emprendió un viaje que me llevaba a los lugares más recónditos que en la vida real tal vez nunca he visitado, sin embargo, llegas a tener una noción gracias a lo que ves en Películas o fotografías. Estas son la ventajas de leer este tipo de cuentos.

Los personajes son frescos, las historias, nada predecibles, nunca sabes cuál será el final y cuando éste llega, la incógnita puede apoderarse de ti y por consiguiente tienes que releer ese cuento. 
Entre las temáticas distintas que tocan los cuentos, el autor logra con sus textos provocarte incontables sentimientos. Toda historia se desenvuelve a la vez en un escenario de "Pueblo", lo percibes gracias al vocabulario que utilizan, te imaginas lugares donde la rutina consta del trabajo, deberes, contextos meramente familiares y al mismo tiempo problemáticos. Los personajes que protagonizan ciertas historias llegan a ser admirables por la manera en la que te los describe. 
Algunos cuentos pueden comenzar con tintes dramáticos y terminan haciéndote carcajear , o todo lo contrario. Ese toque es lo que hace que las historias sean ricas a la hora de leerse. 




20140102

Verónica de María


ESTOY LIMPIANDO EL SUELO
de mi casa de una cera
que cayó desde las bolas de plastilina
donde jugué con mi niña hija.
Con una navaja estuve raspando
lo pegajoso ya prieto
(no verde ni azul, ni rojo o y amarillo)
y apareció por mi ruta
una morada mínima
(más chica que un hormiga
llamada asquil).
Y ninguno andaba perdido.
Tanto que tengo entre mis dedos
una bola de cera (tamaño canica)
y la hormiga y el asquil
me dieron a escribir
estas palabras de cera
                 y plastilina. 



Un libro de Raúl Bañuelos


Raúl Bañuelos nació el 30 de Enero en Guadalajara, Jalisco. Egresado de la Licenciatura en Letras de la Universidad de Guadalajara, donde es profesor investigador. Imparte talleres de poesía. 

Entre su libros de poemas encontramos Tan por la vida (1978), Menesteres de la sangre (1979), Por el chingo de cosas que vivimos juntos(1979); Poema para un niño de edad innumerable (1980), Puertas de la mañana (1983), Cantar de forastero (1988), Cuaderno de miniaturas (1992), Casa de sí (1994), Junturas (1996), Los solos (1996), Cantos del descampado (2004) y Puerta del cielo (2010).


Consíguelo aquí mismo o en nuestras redes sociales.

Los hombres de piedra


Un libro de Isaac Cisneros 


Internarse en la prosa de los Hombres de Piedra es de alguna manera internarse en un bazar de propuestas, en una diversidad temática -y, sin excesos preciosistas, estilística- que lo mismo registra el absurdo de la violencia (es casi una constante) que da cuenta de la alucinación, la locura, la vivencia lírica, o aborda hechos apocalípticos, se ocupa del sentido (con sus derivaciones trágicas) de la protesta, arde en el microrelato u ofrece, con apenas si disimulado realismo, la semblanza de cierto connotado escritor del siglo XX. En esta ópera prima, necesariamente coardioencefalograma de una emprendida búsqueda, la de la propia voz, hallamos la voluntad comprometida con un afán de madurez no por asentada conformista, no por inquieta desperdigada, no por ambiciosa despojada de humildad --y generosidad. 


Ricardo Yáñez 


Isaac cisneros, nacido el 9 de Febrero de 1981 en la Ciudad de México. Egresado de la Facultad de Agronomía de la UANL con el grado de Ingeniero en Industrias Alimentarias. Ha publicado en diversas revistas literarias y políticas y participado en el taller literario de Ricardo Yáñez.

20140101

MARASÚ



Un libro de Ramón Muñiz Sosa.

Ramón muñiz nació el 30 de mayo de 1948 en Santa Cruz, municipio de Pihuamo, Jalisco. Estudió la carrera de Ciencias de la comunicación en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Ha dedicado su vida a la docencia. Durante treinta años, laboró en el Instituto de Ciencias, colegio de Jesuitas en Guadalajara. 

Ganó el primer premio en el concurso organizado por el Seminario de Montezuma, Nuevo México, Estados Unidos, con el cuento "La culebra de agua" en 1970. Logró el segundo premio en el concurso Juan Rulfo con el cuento "Las calles de mi pueblo" en 1986. Cuando este certamen fue nacional (1997), obtuvo mención honorífica con los cuentos "Parece que está difunta" y "Siembra de Temporal".

20131209

Presentación de Verónica de María.

Los invitamos a asistir a la presentación de la nueva obra de Raúl Bañuelos, titulada:

Verónica de María.

Palabras de Guadalupe Morfín y Alejandro Zapa.
Modera: Nadia Arce


Los esperamos en la Librería Jose Luis Martínez del Fondo de Cultura Económica a las 20: 00 hrs. este Jueves 12 de Diciembre.


Nada que perder

(Pequeño texto pero acertado)

Reseña del libro Diamante de Federico Ortiz 

Por Karla Salazar 


Porque nunca es tarde para la aventura, lo que puede llegar a parecer aburrido  termina siendo esa experiencia inolvidable, el futuro es incierto escuché una vez, a veces no sabemos a donde iremos a parar aún así uno mismo se encargue de construir su propio destino, el tiempo es capaz de avanzar tan rápido como puede y con ello llevarse los estímulos que nos provocan la emoción de vivir, ser más arriesgados. Una fecha de caducidad se va convirtiendo en una maldición, supongo que todos tenemos una.

Por fortuna, lo único que el tiempo no puede arrebatarnos son los recuerdos, por más  lejanos que sean, estarán ahí. La cabeza y el corazón siempre tienen espacio para ese tipo de almacenamiento, lo curioso es que también hay límites puesto que la memoria se va haciendo de cupo limitado. 

La capacidad de sentir es inevitable, no importa el momento, ni el lugar ni el medio, ni la edad, Gervasio y Gema lo confirman, y es que cuando te das cuenta de que al parecer estás completamente solo, esto te indica que ya no tienes nada que perder y los riesgos dan como resultado un giro total en tu vida. 

20131125

Los zapatos del niño guerrero



Martín Mérida

No sabe leer la hora
Y espera a que los viejos le digan
<< ¡Puedes irte!.. >>

Tiene nueve años.
Y hace seis meses el fuego
ha comenzado a tragarlo
(aunque él sea el tragafuegos)
frente a la mirada chispeante
de los conductores.

No sabe leer la hora,
pero se siente relámpago
a mitad de la calle,
donde le han tirado una moneda.

Tiene nueve años y, desde bebé,
es prisionero.


El autor.

Martín Mérida nació en la ciudad de Motozintla de Mendoza, Chiapas. Desde 1998 reside en Guadalajara, Jalisco, donde combina su trabajo de poeta y escritor con la impartición de cursos y talleres relacionados con la ética, la literatura y el compromiso social. Es licenciado en Lengua y literatura hispanoamericana por la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), licenciado en Filosofía con estudios de maestría en Educación en la UNIVA y maestro en Desarrollo humano por el ITESO. En 2011 terminó la maestría en Filosofía y ciencias sociales en el ITESO. Ha sido becario tanto del conaculta Chiapas como del CECA Jalisco. En 1999 obtuvo el premio nacional de poesía <>, y en Agosto del 2003 ganó los XVII Juegos Florales Nacionales Amado Nervo. Ha publicado los libros  de poesía: Donde convoca el alma (UNACH, 1996), El milagro de tu voz distinta (ITESO,1999), La pasión según un hombre cualquiera (Mantis Editores, 2002), El país de la mirada (Literaria editores, 2009). En el 2005 su primera novela El Poeta y el niño de la piedra fue publicada por el CECA Jalisco. Ha sido incluido en varias antologías poéticas del país, también escribe artículos en revistas y periódicos de nivel nacional. Actualmente se desempeña como catedrático en el Tec de Monterrey, campus Guadalajara.


20131110

Vórtice Vértice de Juan Marcos, texto de Jesús María Flores Luna

Presentación de Vórtice Vértice de Juan Marcos


Jesús María Flores Luna
12- oct - 2013

Me alegra estar reunidos ante la estrella y protagonista: el libro. Que mejor oportunidad y pretexto para ver caras conocidas y próximas por conocer. Vórtice Vértice es una obra que se sostiene por sí sola y despide sus propios destellos. De lo contrario tendríamos que volver un protagonista al autor Juan Marcos, o por lo menos dotarlo con algo de brillo de estrella, para que así ayudará a la obra a sostenerse; siendo ambos un juego de muletas que pretenden no caer. Sin embargo, en buena hora, y como primera noticia, Vórtice Vértice, se sostiene por sí solo y ha dejado de ser de Juan Marcos para ser de sí mismo. Me siento feliz de estar en una presentación en la que el libro es el protagonista.

  Vórtice Vértice se divide en cinco partes. Es voraz y violento, pero aún para desgarrarnos, destruirnos y volvernos a formar, tiene su camino marcado por la inteligencia y sensibilidad de Juan Marcos.

  La primera parte de un todo, nos habla del universo, del principio, el Dios que estábamos por conocer y la concepción de las estrellas. Así su forma y estructura es acorde al tema: en esta sección sus palabras son supernovas y estrellas disgregadas que se van uniendo.

  El segundo apartado de poemas se inaugura con un epígrafe de Emiliano Zapata: El tiempo es el que desengaña a los hombres. Es una de las partes del poemario que me gusta mucho. Los astros disgregados ahora son humanos, huesos y sangre, protesta y reclamo del sufrimiento y la injusticia, una plegaria que grita: ¡hasta cuándo! A mi lectura muy personal, por supuesto, Juan Marcos en este apartado, a través de los textos le da la vuelta al epígrafe inicial y contradice a Zapata con mucha fortuna: El conocimiento es el que desengaña a los hombres.

  La tercera sección del libro es una consciencia viva de la palabra como grito y denuncia ante las máscaras; la palabra como una herramienta para develar la hipocresía social, religiosa y de los sistemas diversos en otros casos. Esta sección es una confrontación para el lector y para el mismo autor. A pesar de la confrontación hay textos lúdicos que invitan a jugar y a participar. También hay poeminimos que para mi gusto son joyas hermosas.

  La penúltima sección del libro es añoranza de la niñez, al mismo tiempo del amor por las nuevas infancias. Es el reconocimiento a la mujer y al hombre, a los ancestros, todos ellos como memoria y barro de lo que somos hoy, de la sangre que corre en nosotros y los vuelve a ellos inmortales. Es también la contemplación de la naturaleza, sobre todo al mar que es una existencia profunda y admirable para Juan Marcos. Aparece también Vórtice Vértice en su pleno girar vivo, con un caligrama que se extiende como remolino por cinco cuartillas.

  El cierre del libro con su última sección, es la celebración por la muerte; un paso de canto y no de tristeza. El autor deja instrucciones para ese momento en que el cuerpo desvanece sin tregua, instrucciones que en el tono y trabajo literario se vuelven felices deseos. Juan Marcos lo celebra todo; Morir joven… ¡Lo más tarde posible! Dice la francesa Guillet. Epígrafe con el que se abre esta sección.

  La poesía de Juan Marcos tiene fuertes y afortunados ecos de Whitman, Vallejo y Huidobro. De ellos y muchos otros ha bebido, uniéndolos con su propia agua para aportar sus arroyos al mar de la literatura.

  Juan Marcos es escritor y poeta, no por este libro publicado ni los que vienen. Se es escritor cuando se es consciente, que mucho radica en la elección de las palabras, entre otras cosas que no entraré en detalle. Y de eso Juan Marcos es consciente a través de los años del trabajo creador y de lecturas. Vórtice Vértice es un fruto de esa conciencia. Un fruto que ha caído por su propia madurez, después de siete años de trabajo espaciado. El fruto ha de caer por sí solo; si se arranca antes, es un fruto verde, si se recoge mucho tiempo después de maduro, corre el destino de la descomposición.

  Vórtice Vértice, es ese fruto en su madurez precisa, venido de la rama a la tierra, y de la tierra a nuevos troncos de madera convertidos en hojas de papel; Vórtice Vértice vuelve a un árbol para no ser infértil, sino ofrecerse abierto en cada palabra.

  Hoy la obra de Juan Marcos se encuentra ante su verdadera realidad: siete años de trabajo, ahora serán leídos en siete días. En siete días, el trabajo de tantos años puede ser despreciado, tirado a la basura o lograr para el lector una buena experiencia; de menos cumplir.

  Vórtice Vértice logra más que cumplir; existe, siendo así mucho más trascendente. Vórtice Vértice nos traga y lo tragamos, lo digerimos y nos digiere, nos une con él, nos disgrega, nos vuelve a unir en nosotros mismos, y en un remolino voraz nos lanza de regreso al mundo, para andar la vida con nuevos brillos en las manos.

20131105

PRÓXIMAS PRESENTACIONES



La Zonámbula invita a las siguientes presentaciones en la IV Feria del Libro Antiguo y de Ocasión que se realizará del 8 al 17 de noviembre de 2013, en los portales del Palacio Municipal de Guadalajara, organizada por la Secretaría de Cultura de Ayuntamiento y la Asociación de Libreros de Guadalajara A. C.


Sábado 9 de noviembre, Desaforismos de Raúl Aceves. Presenta Jorge Orendáin.

Miércoles 13 de noviembre, Pioneros de la danza en Guadalajara. Un legado nacional de Angélica Íñiguez. Presentan: Sureya Hernández, Diana Llamas y Georgina Gastélum.


Jueves 14 de noviembre, Cuando los cempoales florezcan de Francisco Espinoza de los Monteros. Presenta Karla Salazar Rojas.

También presentaremos:

Vórtice Vértice de Juan Marcos Chávez, el 22 de noviembre en Casa Zuno a las 8 pm.
Marasú de Ramón Muñiz Sosa y El "cristero" que quiso ser presidente de Julio Ríos, en la librería José Luis Martínez del FCE, fechas por confirmar.

Caleidoscopio X y Cuando los cempoales florezcan en la FIL, fecha y salón por confirmar.

Para más informes puedes visitar: https://www.facebook.com/lazonambula.editorial

http://todoennoticia.com.mx/occidente-municipios-jalisco/cerda-martha-mientras-agonizas-la-zonambula-2020/