Yo sólo respondo con un dejameverelpartido-sí. Pienso en preguntarle el ya muy gastado ‘’ ¿y a ti como te fue amor?’’ pero reflexiono un momento para caer en la cuenta de que sería un hipocresía vil de mi parte, no le pregunto, ya comienza el Mandril vs Sevilla.
¡Gol, Gool, Gooooooooooooooooooooooool! ¡Uff, sí!…
El Sevilla inicia sorprendiendo a los mandriles y dejando callado el Bernabéu por unos instantes, tanto que pienso si mi grito de gol se pudo haber escuchado en el estadio. Mi mujer grita algo del baño, pero no pongo atención porque me repito cosas en mi interior después de aquel gol.
-Bien, bien, con ésto y dormiremos como líderes a 3 puntos de ésos … -qué escándalo, blanquillos de mierda, quién juega a estas horas, apenas son las tres de la tarde … Dios no hay papel higiénico en el baño, amor me pasas uno, por favor. ojalá y pierdan esos mandriles prepotentes…
Todo iba va bien, acorde a lo pensado, un triunfo del Sevilla era lo máximo que deseaba, pero no estaría mal un empate, digo, sé que se vendrán encima esos mandriles y el fanfarrón de su estrellita (CR9), además el Sevilla últimamente no ha jugado bien. Ya habían pasado 20 minutos con un Madrid presionado todo lo que tocaba el Sevilla; mis ojos estaban pegados como con kola loca al tv, porque cuando algo distrajo mi atención me dolió despegarlos del aparato.
-¡Qué me pases un papel! ¡No me oyes! -ach, como jode esta mujer, tengo 10 minutos gritándote, qué estás viendo, anda que ya se me entumieron los pies por estar sentada no me deja ver en paz el partido deja de hacer lo que sea que hagas y pasame un papel, !chingado!
- Ya voy, ya voy mujer, veo el partido, no te había escuchado.
-Pues bájale a la tele, ya tengo rato llamándote, como te enajenas verdad de dios.
Regreso a mi sofá, esperando que no haya sucedido algo que me arrepienta no haber visto, nada, Sevilla aún adelante. Termina la primera mitad con un Madrid más gris que blanco, sin ideas en ataque. Mi mujer me cuenta cosas, de su casa, del trabajo, de muchas cosas a las que ni el medio tiempo me permiten ponerle atención, me hago el interesado, pero mi mente esta perdida en el juego, divagando
-Todo va muy bien, mi madre ese empate me asusto, pero ahora que lo veo, nos el invito Madrid mañana no a andaba tan bien comer como decían los de Marca. Espero que todo siga así, y Barça campeón, ahaha, que feliz sería…
-Amor, ¡¿entonces qué?! ¿Vamos a comer con mi madre? - Me pregunta mi mujer en tono exaltado sacándome así de mi infructuosa reflexión.
-¡Ah!, sí, está bien, andaremos con mi amada suegra – Le respondo afirmativamente y sarcásticamente para que no se de cuenta de que no le prestaba la menor atención a su platica.
Comienza el segundo tiempo, espejo del primero
¡GOOL, GOOOL, GOOOL! ¡Sí, tomen presumidos!
-Amor contrólate, es un simple juego, que ganas con que pierdan o ganen – me dice mi mujer, un tanto sorprendida por mi sobresaltada emoción, mientras sus palabras se van diluyendo en el aire ante mi mirada indiferente.
-Tu qué sabes, nunca me entenderías… Por qué no se sale con sus amigas y me deja un momento solo.
Después del segundo gol del Sevilla todo comienza a cambiar, si antes el Mandril ya presionaba, ahora lo hacia de una forma sofocante, llegada tras llegada, se respiraba el peligro en la portería del portero de Sevilla, el Bernabéu estaba volcado con su equipo, paradas, postes, barridas al último momento, y por fin caía el primer gol de los blancos; un gesto de inocente esperanza me hacía convencerme de que el Sevilla aguantaría lo que se le venía. 5 minutos más tarde y cayo el segundo para los mandriles.
AHHHHHHHHHHH, no mames... qué pendejos, como pudieron dejarse empatar así de fácil, ¡más medio campo pendejos! – divago enojadísimo en mi sofá.
Aún me quedaba la esperanza de que un empate seguía siendo bueno, nada para nadie, estaría bien, y la liga seguiría igual, con el Barça siempre por delante. Era ya el minuto 89 y me aferraba a aquella última esperanza, quería que ya silbara el arbitro el final, era ya el minuto 90, cuando se levanta la pizarra para avisar sobre los minutos agregados, 4.
-Que mierda, no puede ser, si no se perdió tanto, maldito árbitro vendido, ¡acábate ya!
El Madrid era un vendaval, el Bernabéu un volcán explotando, y por el minuto 92 mi desgracia total.
''GoooooLLLL, GoooooooooooooooooooLLLLLLLLLLL, Madrid líder en la liga, Barça baja al segundo puesto por la lucha en el campeonato, GoooooooLLLLLLLLLL, Madrid, Madrid, Madrid…’’
Gritaba el comentarista eufórico, como si se riera de mi desgracia. Una rabia nublo mi mente, y se atizaba más viendo por la tele al jugador que había anotado el gol levantándose la camisa corriendo por una de las bandas como loco, y el Bernabéu blanco, y vuelto un monstruo que gritaba ¡Alá Madrid!. Estaba que me moría por dentro, sentía la presión de la irá en mi pecho, me asfixiaba, necesitaba desquitarme con alguien o con algo ante la impotencia de no poder hacer nada para que el Barça siguiera aún de líder, mire a mi alrededor, mi esposa estaba en nuestra recámara, pose mi atención sobre una bola de cristal que adornaba la mesa de centro, la tome y la arroje con toda la furia contra los mandriles que había detrás de aquella enorme pantalla. Luces hechas chispas saltaron del televisor acompañadas por humo de corto circuito, y los pedazos de cristal inconexos, hechos mierda, caían al suelo causa de mi arrebato. Lo que antes era una de las televisiones más caras que había en el mercado, ahora era una especie de vidrio y plástico echando humo en mi sala que no valía nada, verdadero acto de desvalorizar los objetos. Me comenzaba a controlar un poco, la exaltación y mi coraje se apagaban mientras miraba aquel espectáculo de luces y humo en medio de mi sala, ya no había un estadio completo que se burlara de mí, ni un jugador del mandril que me restregara su camiseta en la cara, ni los gritos punzantes de los comentaristas en mis oídos, nada de eso había ya, porque la HD era ahora mierda en el suelo. Mi esposa salió asustadísima del cuarto pensando que algo mas grave había ocurrido, sin embargo su sorpresa era que yo era el causante de aquel alboroto.
-¿Qué hiciste? – Me preguntó como si no se diera cuenta de que la tele no existía más.
-¿Pues qué no ves? – Le conteste irónicamente como si mi acto hubiera sido de lo más normal - destruí la tele, creo exageré un poco, disculpa, ya compraremos otra.
-No puedo creerlo a lo que te lleva hacer ese estúpido juego de gente sin quehacer –me dice molesta y sorprendida por mi acto.
-Ya pues, exageré lo acepto, no insistas, te dije que compraremos otra, está vez más barata – Respondo aún excitado.
-Si lo que me molesta no es que la tele ya no exista, sino tu locura por ese juego absurdo, estás mal, enfermo, y yo no quiero vivir con un maniaco así…
Sin pensarlo bruscamente da vuelta a su recámara, toma alguna ropa suya y se va bufando, diciendo que se iba con su mamá.
Ah, por fin se largo, ahora estaré más tranquilo, para tragarme este enojo. Visca Barça.
Me quede tirado con los brazos extendidos en el sofá pensando en que habíamos perdido el liderato.
Andres Amezcua