20130222

A la sombra del cuento. Taller del cuento. Antología.


Ana Cantú.


LA SOPA DE LUPITA


Lupita llegó a la fonda de la esquina en punto de las dos de la tarde, tal como lo había hecho los últimos siete años. Al sentarse en la barra del lugar leyó el cartel donde se mostraba el menú del día. 


*Sopita de letras 

*Verduras Cosidas 

*Chiles Rellenos 

*Bisteck en Salsa Verde 

*Milanezas de Pollo Frijoles/Arros/Ensalada 


El estilo de la letra y las faltas de ortografía le recordaban los recaditos que le escribió a Juan, su profesor de español. 
Profe Juan: 

¿Le gustó la mansana que le dejé aller en su escritorio? 
Espero que si. Me gusta mucho la corvata de rallitas rojas que trae puesta. 
Es el mejor profe del mundo… 


Decidió pedir la sopita de letras, y con el primer bocado a la mente llegó su madre con el delantal de cuadritos rojos y blancos; el centro del comedor con el aguacate por mitad, la sal en grano, la crema, el queso cotija, la salsa martajada y la jarra con el agua de limón; pero, sobre todo el juego que hacía de formar palabras en el borde del plato con las pequeñas letras de pasta. 
Vio que una “N” había quedado pegada en la pared del plato, al observarla pensó: “ene de…” 
PALABRAS QUE EMPIEZAN CON “N”: 

*NADA 

*NESIO 

*NOTA 

*NUNCA 

*NEGRO 

Así que fue formando palabras con las letras de la sopa en una servilleta de papel. Primero buscó otras enes como la primera pegada en el plato, después saco algunas vocales que flotaban. Entre el juego y los sorbos recordó los gritos de su mamá: ¡Lupita, cómete la sopa! ¡Lupita deja de meterle los dedos a la sopa! ¡Lupita, que dejes de jugar con la sopa! ¡Eres una cochina, Lupita! 
Sonrió y mientras seguía formando palabras en la servilleta, pensó que su mamá se hubiera ahorrado varios gritos si le hubiera hecho simplemente otra sopa, de fideo, por ejemplo. 
Una niña que estaba sentada a lado de ella en la barra, le preguntó muy bajito a su mamá si podía formar palabras, tal como lo hacía Lupita. 

–Claro que no, cómete la sopa. 

Entonces, la niña observó la servilleta con las palabras que Lupita había hecho y le dio una “C” sin que la mamá se diera cuenta: 

-Necio se escribe con “C”, le dijo. 

Lupita deshizo las palabras que había formado y le formó un “GRASIAS” en la servilleta.

Pioneros de la danza en Guadalajara. Un legado nacional.


Autora: Angélica Íñiguez Pérez


Con tenacidad e inteligencia Angélica Íñiguez encontró a los diez personajes centrales que nos presenta en Pioneros de la danza escénica en Guadalajara. La autora recupera ese saber in-corporado, su razón de ser y su sentido a través de diversas fuentes escritas, orales e iconográficas que trenza para descubrirnos (re-descubrirnos) la historia de la escena dancística de esta ciudad.

    Todos los personajes tienen como mérito haber fundado una tradición y tejido una compleja red de conocimientos y experiencias de las que han emergido grandes intérpretes, maestros y coreógrafos. Todos ellos se ganaron a pulso un espacio en esta obra pues su labor ha tenido impacto en la capital jalisciense y en el país entero. 

    El resultado de tan ardua investigación es un libro de amena lectura, fruto de un trabajo brillante y acucioso.

¿Quién es la autora?

Estudió al licenciatura en Artes Audiovisuales en la UdeG. Tiene formación como bailarina y ha sido periodista cultural en radio, televisión, prensa escrita y publicaciones digitales. Es autora de libro Bailar en Guadalajara. Árbol genealógico de la danza ontemporánea (CECA, 2006).


NOTA

La Zonámbula estuvo en la presentación.


El día de ayer 15 de Febrero, se llevó a cabo la presentación del libro Pioneros de la danza escénica en Guadalajara. Un legado Nacional de Angélica Íñiguez Pérez, desde la Librería José Luis Martínez del FCE.

El ambiente era fresco y entre voces dispersas y la llegada de los invitados, minutos después cuatro personalidades tomaron sus asientos para dar inicio a la presentación, Jorge Orendáin, Director de la Zonámbula; Guillermo Hernández y Betzaida Pardo, bailarines y Angélica Íñiguez Pérez, autora del libro. 


Entre agradecimientos y anécdotas, la presentación se tornaba agradable al igual que interesante por la manera en la que recomendaban el libro tanto Betzaida como Guillermo quienes una semana antes habían leído el trabajo de Angélica Íñiguez, la satisfacción fue tanta que hasta dejaron en claro que les encantaría un segundo libro que continuara con esa gran investigación sobre los pioneros de la danza en Guadalajara. 

Por otro lado, Angélica hacía mención de que todos los pioneros que ella hubiese querido escribir en el libro no fue posible, debido a los límites que debían tenerse, sin embargo no descarta la idea de continuar la investigación para realizar una segunda parte. 

Con una serie de aplausos finalizó la presentación pasando al Cóctel del Tequila La revancha. 


Por parte de la Zonámbula te invitamos a que leas este gran libro lleno de historia y anécdotas que seguramente disfrutarás.

20130215

La ciudad de Guadalajara por sus poetas


Luis Medina Gutiérrez


El tema de la ciudad es una constante en los poetas de Guadalajara. El antecedente más inmediato tal vez sean los poetas nacidos en los cincuenta: Jorge Esquinca con una imaginación que transgrede el horror urbano; Enrique Macías con su tremendismo existencial; la fuerzade la vitalidad en Ricardo Yáñez; Arturo Suárez con una poesía de rabioso humor a principios de los ochenta y por supuesto la poesía de Ricardo Castillo, en cuya obra muchos poetas jóvenes, como los griegos en el oráculo, pudieron observar y hacer suya la ciudad como destino. 

Te compartimos el link y sigue leyendo...

20130204

DIAMANTE

Autor: Federico Ortiz
Precio: $100.00 Pesos.


Hay historias que guardan celosamente el secreto de su atracción. El misterio se manifiesta después de haberla concluido. Cuando esto sucede estamos frente a un encantamiento: el narrador ha logrado suspender nuestras preguntas, ocupaciones e interferencias con un pase mágico que se realiza delante de nuestras narices. Ya no nos interesa revelar el truco, preferimos que nos sigan asombrando. Un ruinoso asilo de ancianos, dirigido por un Director abusivo, recibe a Gema, quien con su presencia revolucionará este pequeño mundo. Gervasio, el único habitante hasta su llegada, irá descubriendo que vivir es sorprenderse, renovar las apuestas y cambiar. Y que mientras haya deseo, queda mucha vida por delante. A través de ágiles y breves escenas, Federico Ortiz nos representa un mundo atravesado por relaciones de amor, poder, traición y solidaridad. Son cuatro personajes quienes, en sus múltiples dobleces, desarrollan en esta deliciosa nouvelle una trama de intrigas que gira en torno a la posibilidad de reinventarse y entregarse al otro.

¿Quién es el autor?

Federico Ortiz, (Buenos Aires, Argentina, 1969). Vive en Guadalajara desde hace 12 años. Participa en el Taller de Narrativa que imparte Mario Heredia, y en el Taller Levreriano de Escritura que imparte Carmen Simon (Barcelona). Diamante es su primera novela.

FRAGMENTO

...Gervasio afinó su oído bueno y sintió la ansiedad de un espectador ante el comienzo de una obra. Con la diferencia de que ya la conocía, aunque la había olvidado...

20130130

Cocineta de Autor

Pausa poética



Autor: Oscar Tagle

Cocineta de autor invita e incita al lector a involucrarse en una doble aventura: en aquella que implica la puesta en práctica de un lenguaje (pleno todo de matices, de resonancias, de sugerencias, de axiomas) y en aquella que implica la puesta en práctica de un sentido (cuya amplificativa trama jamás vindica ni admite ninguna clase extrema de racionalismo). Cocineta de autor le ofrece entonces la oportunidad al lector de involucrarse en la aventura que una lógica y una poética (confeccionadoras ambas de este enciclopédico breviario de recetas y de anti recetas propias y compartidas y ajenas, fundamentado en el deseo o en el tedio, a propósito) difuminan o insinúan o trazan. Complementariamente: tiene en la alacena una muy generosa dotación de fondo y forma y de estilo que inclusive le permitirá después transmutarla en Yo y preservarla y reanudarla. Ergo: el chef en jefe, Óscar Tagle, espera hoy ya sólo para conducirlo a usted hasta su insoluble mesa asignada.


ESCRIBO sobre mí soy contigo el yo como cocinar

la soya con hambre de amores que duelen y gente

de paso para la sobremesa puntos suspensivos

del paladar al vapor un menú art nouveau muy chic

herbifrutívoro de chícharos


Búscalo en Librerías Gonvill
Precio: $90.00

20130126

Conoce más acerca de los autores que participaron en el Jam de Escritura

De una noche muy especial


Luego del “Jam”, lo único que se me ocurre es agradecer a todos. Empiezo mencionando el arduo trabajo de Bernardette Limón, la directora de cultura en Arandas, así como el apoyo que las autoridades municipales nos brindaron. Agradezco a Tai La Bella Damsky y Adrián Haidukowsky. Agradezco a los participantes y aprovecho para que conozcas un poco mas acerca de su trabajo:





Da click en el link y conoce de los participantes: http://www.hectordomingo.com.mx/es/Blog/Entradas/2013/1/16_De_una_noche_muy_especial.html

Jam de escritura de Héctor Domingo y Ramiro Aguirre


Les compartimos un video y la nota acerca de lo que fue "Jam de escritura" donde participó Héctor Domingo y Ramíro Aguirre autor de El hilo negro (La Zonámbula 2010) y Biograffitti (La Zonámbula 2013)

Antonio López Mijares en la Gaceta.

Este mes en la Gaceta, el periódico de la Universidad de Guadalajara, apareció publicado un fragmento del poema "Tordo: versiones" de Antonio López Mijares, también Autor de libros como Epígrafes, poemas. Este con el sello de nuestra editorial La Zonámbula.


Tordo: versiones
(1)
Su manera de limpiarse el pico
W. C. Williams


hálito / de qué inminencia / -o sólo un meollo 
de carne jaspeada / entre los mendrugos / del 
galpón desolado
// de puntillas / el parvo, /absurdo / bailarín
// su aleteo / sus rápidos / pasos leves
// pájaro pizca que no sé / -cómo escandir / esa 
móvil precisión.....

Aquí te compartimos el link: http://www.gaceta.udg.mx/Hemeroteca/paginas/730/G730_O2%208.pdf

20130125

A la sombra del cuento

Taller del cuento. Antología.
Autores: Ana Cantú
                 Alejandro Juárez
                 Jana Padilla
                 Laura Pini
                 María Fernanda Sánchez
                 Gabriela Torres (coordinadora)

Hermanados por un sentido del ritmo y por las ganas de hacer bailar al cuento en el centro de la mesa, los participantes de El Taller del Cuento observan la obra con detenimiento, buscan por todos lados a ver qué encuentran, hasta que descubren entre palabras las sanguijuelas que le impiden a dicha historia desarrollarse con plenitud. Ante un bonche de opiniones, el escritor en cuestión decide una ruta que debe seguir. El cuento prometido a veces parece estar tan lejos y tan cerca que se pierden las distancias en una especie de confusión entre el norte que indica la brújula y el oeste por el que el cuento conduce al escritor. Al final, libre como el tiempo sin tiempo, el cuento llega a tierra firme.

Aquí te compartimos uno de los cuentos que podrás encontrar en este Taller del Cuento.

GORDA

Rubicunda, coqueta, cuelga,
se agita en el tendedero, a piñata.
Como quien en la horca
se mofara de la muerte.
Luis Ignacio Helguera, Patio Vecino.


Dedujo que sería mejor terminar de una vez con ella. La gorda de mechones blancos lo había seducido desde que se dejó tocar la piel de papel de china, esa vez sintió en lo dedos un mutuo deseo, pero ahora todo le parecía diferente. Ansiaba acabar con ella y con esa boca que sólo tragaba caramelos. Ya no le excitaba como antes verla colgada con la soga en el cuello en sus juegos de masoquista. Quería golpearla hasta despanzurrar esa voluptuosidad que con tanto orgullo ella le mostraba. Maldita gorda, pensaba cada vez que la veía. Ya no aguantaba más, era preciso tomar el palo y darle, darle, darle hasta dejar sólo pedazos de ella, con su coquetería de gorda feliz, con sus cachetes de colación y sus nalgas de naranja, con su sonrisa de caña, y esos ojos de cacahuate que antes lo enamoraron.

Así que un día que la gorda se colgó en un acto de amor en la azotea y él la quiso agarrar a palazos, ella le dijo: -primero véndate los ojos, amor-. Él, con tal de acabar con ella de una vez por todas, hizo caso y tomó un pedazo que estaba colgado en el tendedero, se vendó los ojos y empezó a darle de palos, más la gorda, llena de astucia. esquivó cada golpe hasta que lo hizo perder el tino aventándolo desde el tercer piso.

20130121

Lluvias Invisibles

Un libro de Javier Reyes.

Javier Reyes Ruiz. Doctor en Ciencias Sociales. Durante 20 años trabajó como investigador y promotor social en el Centro de Estudios Sociales y Ecológicos, con sede en Pátzcuaro, Michoacán. Actualmente es profesor-investigador de la Maestría en Educación Ambiental de la Universidad de Guadalajara.
Co-coordinador de libros como el Planeta no tiene quien lo enfríe y Re-verdes sin pausa. Educadores somos y en el ambiente andamos, este último publicado por nuestro sello.

Aquí te publicamos algo de lo que te encontrarás en estas 42 páginas.

FRUTA EN EL ABISMO

Yo tenía 20 años y mi estupidez era sincera. El último día de clases del último semestre entré a tu cubículo y tú a mi piel. Yo salí en 30 minutos, tú tardaste demasiado.

         No eras tan bonita, pero esa mezcla de experta en literatura y las esplendidas piernas que llenaban el salón de clases, te esculpían guapa y salerosa. Apoyada en la orilla del escritorio, tu falda sugerente y tu voz lectora de poetas prendían la mecha de nuestras lujurias juveniles. Recuerdo esos silencios de cementerio erotizado.

        Mucho tiempo me duró la vergüenza por la inmediata sumisión con la que obedecí tu orden de "bájate los pantalones y siéntate en el escritorio", pero aún más porque muy pronto descubriste que el solo hecho de verte ahí rodeada de tus libros y con la falda dejando ver un palmo de tu muslo, me había concentrado todo rumor de la vida en la entrepierna.

        Han pasado tantos años y me sigue estremeciendo el recuerdo de tu deliciosa boca que nos leía a Cortázar, que me hizo descubrir a Manuel Puig y envidiar la calidad de Carpentier; boca que resultó una fiera dulce, un fruta en el abismo, un verso de Pellicer.

          Ese día llegué tarde a la clase que impartía tu marido.

20130114

Poemas de Alejandra del Toro


La historia de FA

Madame des Ricochets


Fa
surge
entre la noche
invocada
por una
trompeta
viaja
en un hilillo
fino

estampado
contra
el humo
de cigarrillos

borracha
de tabaco
duerme
como la oruga
sobre su nido
de narguilé

despierta

la flauta
la convoca
el tololoche
le pide un cita
y la deja abandonada

la guitarra
la pone
a flotar
solo un instante

ella
se desvanece
en el vomito
de la mujer
en el asco de la luna
y en lagrimas fáciles
del poeta
se diluye


la noche 
caliente
la anima
tiene ganas
de ser poseída
por salsa

la guitarra la recuerda
vibra
una y otra vez
otra vez
otra
otra
otra….

exhausta
regresa
a la casa
musical
ahí
Do y Re la despiertan
dan respiración
de boca a boca

reanimada
observa  el mundo

contenta
va saltando
entre los soniditos
de las comas

recuerda
su origen servil
en el himno
a  San Juan

la noche humana
no termina
a tumbos
cae
sobre los labios
de la que canta
I Got A Woman Blues


envuelta  
en el suspiro
del ebrio
el halito
cervecero
le tonifica
la sed

danza sobre las mesas

sostenida regresa
a los labios
de la cantante  
espera anidar
eternamente
en cuerdas
vocales

la luz
amenaza con retornar
escribe una carta
al que sirve los tragos
le platica sobre
clamores modernos
acaricia por última vez
las curvas
del violín

viaja en un hilillo
de sordina
secuestrando
la sangre
y los huesos
locos
de la poeta
seducida
por aquella
vieja y deslustrada
nota de trompeta

luego amanece



 *



 Incendio de lo humano


Espíritu hecho de sangre y carne
tiene la humanidad
que desespera por un dios
bongós de lluvia crepitan en las
células del alma
un saxofón se cierne
sobre marasmo
racional
una necesidad muerde
maúlla y ladra
al creernos
establecer
ciudades caracolas
donde todo tiende a la unidad.
Trompetas que nos platiquen
la eternidad
hilos de ventisca
emergiendo de flautas
que danzan al ritmo
del sol
pianos  ejecutando
partituras imposibles
para confiar en trascender
poetas que compongan letanías
para saciar la necesidad
del espíritu esponjoso
donde la infinitud del punto
se traga y absorbe al uno,
y cuando
lo devora todo,
inventa la música, la poesía
la lluvia,
siembra de nuevo
la semilla del uno y el cero
continuando con el incendio
de la humanidad



*


El poeta mezquino
Para Adriel

El poeta es mezquino
porque las palabras
con letras
no le alcanzan
tiene que buscar
en zonas profundas
del océano
predicados cuyos
corazones
palpitan
sin la sangre
de las letras
para llegar ahí
se encierra en su silla
viaja a la velocidad
absoluta
no deja que nadie
lo acompañe
es celoso
de la amistad que tiene
con el mar,
porque las avenidas
de la ciudad no le bastan
para correr
y escribir
el poeta es un viajero
ha establecido su
departamento
en el hueco infinitesimal
de los números,
conoce
la extensión de la recta
y según los griegos
lo perfecto de la esfera
sabe de los verdaderos  motivos
que tuvo el sol
para incendiarle las alas a Ícaro
recibió en su domicilio
una carta firmada
por el hijo de Pasífae

se entero de
la soledad
en laberinto de Minos
por la ausencia de mujeres,
él pintó
lo rojo de la macula joviana
el vociferar asesino de
los anillos de Saturno,
el poeta es poeta
porque lo sabe,
despierta
sale de su silla de armadillo
toma el transporte público            
se inspira con las historias
que narran los mimos en
las esquinas
llega a casa y las escribe,
es mezquino porque
dice que lo es
en ocasiones
yo no le creo
a veces si,
a veces, es un sacerdote
que toca el violín
en medio del Sahara
al momento
en que se le termina
la brea a su arco
viene con nosotros
derrama cerveza
de su copa
nos cuenta historias
se deja amar
por la carne
y el sudor
de las mujeres
en algún nido
oscuro de la caótica
ciudad en que vive y sueña

20121122

Reseña de Gerardo Cárdenas


En Guadalajara fue: de la disección del cuerpo

Gerardo Cárdenas


En la medicina forense, la disección del cuerpo es la mejor manera de saber el cómo y cuándo de un crimen. Por qué queda en manos de la pericia de los detectives. Al leer En Guadalajara fue (La Zonámbula, Guadalajara, México, 2012) de Febronio Zatarain, uno asiste a una disección forense, a una autopsia del cuerpo y la existencia. El recorrido por el cuerpo del protagonista nos da las pistas de cuándo, cómo y dónde elige su destino. Del lector, depende encontrar el porqué.
Subrayo elige su destino. En Miguel, el protagonista de la novela, no opera una inevitabilidad, ni mucho menos el sentido de una condena. Lo que opera es el dejarse llevar por el propio cuerpo hacia un rencuentro consigo mismo, un largamente pospuesto rencuentro.
Con su primera novela, Zatarain (1958) nos propone un descenso guiado al pozo de los sentidos, desde un inicio donde el protagonista, Miguel, un profesor de preparatoria casado y padre de un hijo, en Guadalajara, vive una vida aparentemente anodina, sin más sobresalto que los propios de toda relación matrimonial, hasta un final trepidante donde todas las certezas son arrojadas por la ventana.
Ante el cierre de la novela, el lector se puede plantear: ¿concluye o inicia el viaje de Miguel? Cualquiera de las dos vertientes es válida. El Miguel que había venido siendo a lo largo de las páginas talladas con fuerza y buen ritmo por Zatarain ha dejado de ser; el Miguel que quizás debió haber sido siempre, inicia su viaje.
La brevedad de la novela de Zatarain, menos de 90 páginas, es engañosa. Es preciso leer con cuidado y volver sobre la marcha: la historia de Miguel tiene tres vertientes, y a cada una pertenece una voz narrativa. La narración en tercera persona describe el mundo de Miguel, los giros del tiempo y de los hechos, el mapa de sus relaciones personales. La narración en primera persona nos presenta a Miguel enfrentado a sus contradicciones y deseos, a sus responsabilidades y evasiones; es la narración en segunda persona, el tributo que quizás Zatarain rinde a Carlos Fuentes, la que constituye el hilo que nos conduce por el laberinto interior de Miguel, la que nos lleva a desenredar, a desmadejar esa posibilidad que, siendo impensada en las primeras páginas, va apareciéndosenos paulatinamente conforme la narración avanza. Dicho de otra manera: observación, introspección y desprendimiento como claves de la reconstrucción forense.
El fuerte tono erótico de la novela puede ser también una trampa narrativa. Si nos quedamos en el análisis de lo inmediato, entonces En Guadalajara fue es una novela perteneciente a ese género. Pero si exigimos más de su lectura, entonces encontramos que el erotismo es un conducto, no un fin; el cuerpo es el envase de algo que va reconstruyéndose, rehaciéndose, desarmándose al tiempo que se restaura y adquiere una nueva cara.
El título de la novela remite a una canción. En la narrativa, la poesía y los performances de Zatarain la música es un referente constante, un leitmotiv y un recurso. El autor narra una historia, pero hay un doble plano interior: el de la historia que los personajes tejen, y el de la historia paralela que las canciones referidas por el escritor van contando.
Así, en la novela, saltamos de las canciones de El Personal, a las de Agustín Lara, José Alfredo Jiménez, Juan Gabriel, e inclusive los Rolling Stones, Joan Manuel Serrat, Paco Ibáñez, Tatiana o Alaska. En la propia selección de canciones hay pistas, por seguir con el tema de la disección forense, que van revelando las claves de la progresiva transformación del protagonista, o de su rencuentro con la versión oculta de sí mismo.
Hay un elemento más que el lector debe tomar en cuenta en torno a En Guadalajara fue. La ciudad de Guadalajara es un personaje más, una entidad vida. Ambientada en la Guadalajara de la década de 1980, la novela describe las tensiones de una ciudad cambiante, cimbrada entre su tradicionalismo y los reclamos de una izquierda viva y activa, que está presente en los salones de clase, en las calles, en las conversaciones; una Guadalajara en proceso de cambio donde lo que fue ya no es, sino que cambia, tal y como cambia Miguel, a cuyo lado vamos recorriendo el laberinto.
Afincado en Chicago desde 1989, Zatarain ha publicado Faltas a la moral (cuentos y guiones) Desesperada intención y otros escritos (poemas en prosa), Y nos vinimos de mojados, (crónicas y en sayos, escrito con Raúl Dorantes), Prosario (incluido en Desarraigos), y En los Andes (incluido en En la 18 a la 1).
Gerardo Cárdenas, periodista y escritor mexicano. Es director editorial de la revista contratiempo. En 2011 publicó el libro de relatos A veces llovía en Chicago (Libros Magenta/Ediciones Vocesueltas), y es autor del blog semanal En la Ciudad de los Vientos.



20121119

Volver es una fuga. Funerales de Fresno de Mauricio Ramírez


Volver es una fuga. Funerales de Fresno
de Mauricio Ramírez

Jorge Orendáin

No sé si sea muy característico de los tapatíos que cuando conocemos a alguien le preguntemos en dónde vive. Ésta parecería una pregunta obvia en cualquier parte. Pero para mí, en este mundo tapatío la pregunta —o, mejor dicho, la respuesta— es muy significativa porque de alguna manera ya nos puede decir mucho de las personas. Desde luego, gran parte de estas interpretaciones que hace el tapatío que pregunta, está llena de prejuicios. Por ejemplo, si respondes que vives en colonias como Providencia, Chapalita, Ciudad del Sol, Lomas de Guevara, etc., más de alguno te puede juzgar de burgués, clasemediero, fresa, júnior, etc.; si respondes que vives en Valle Real, Puerta de Hierro, o Colinas de San Javier, podrán pensar de primera que eres empresario, narco, teco, legionario de Cristo, ratero de cuello blanco, nuevo rico, etc. Pero si respondes que vives en la colonia del Fresno, quizá se imaginarán que eres obrero, ferrocarrilero, menudero, árbitro de futbol llanero, narco de tiendita, bandolero, mariguano, grafitero, tornero, robacarros, travesti venido a menos, sepulturero, futbolista de medio pelo, albañil, chiva, bodeguero, bicicletero, trailero, chelero, toncho, darketo, pandillero... y un largo etcétera. Lo más seguro es que nadie te imagine como poeta, pintor, médico, actor, académico universitario, editor, ecologista, ingeniero, dentista, arquitecto, etcétera.
Así como se dice “dime con quién andas y te diré quién eres”, parece que el decir “dime dónde vives y te diré quién eres” tiene sus grados de verdad. Tengo la impresión de que vivir en la colonia del Fresno no da ningún prestigio; pero vivir en Santa Teresita o el Santuario, sí lo es. Desde luego, son múltiples las respuestas para explicarlo. Quizá con la ayuda de la historia tengamos una respuesta.
La del Fresno nació en la década de los treinta como una colonia industrial. Era la época del rompimiento, del inicio de la industrialización de México y del famoso desarrollo estabilizador. Por esos años se instalaron grandes fábricas a lo largo de la vía del tren y, posteriormente, se fue desarrollando como una colonia obrera y de pequeños talleres. Ahí vivían trabajadores, pero también torneros, carpinteros, plomeros y ebanistas. Algunos decires me comentan que se vivía bien en la del Fresno, a pesar de las fábricas y la vía del tren.
Hoy, como todos saben, la identidad de la colonia del Fresno es, entre otras, la delincuencia y el narcotráfico. Incluso sé que existe por ahí un narcocorrido y un grupo de rap que se hace llamar los hijos de la “Colombia del Fresno”. En una de sus letras dice: “Somos los dueños de Guanatos, Jalisco... listos para la border, tapatíos, orgullosamente de Guanatos, aztecas, casta de delincuentes...”
El problema de pandillas y drogas no es nuevo en esta colonia; hace como 20 años, la investigadora del ITESO, Rossana Reguillo, especialista en temas sobre violencia social, inició un estudio de campo sobre la “Banda Los Olivos” formada por 50 jóvenes. “Los Olivos mantenían una actividad no sólo de tomar cerveza y consumo de marihuana y tonsol, sino que también llegaba la gente a comprarles droga”. Para la investigadora, la diferencia en el Fresno es que hace dos décadas, entre las bandas había un pacto implícito en el que no se “tocaba” a los vecinos de la colonia. Pero eso ya no sucede.
Han sido varios los intentos para tratar de solucionar este problema social. Jorge Aristóteles Sandoval, junto con su administración, decidió actuar para contrarrestar la problemática llevando a la colonia el Programa Intervención por Objetivos (PIO), el cual ya antes había sido implementado en la colonia Santa Cecilia. En una nota informativa señalan que preveían invertir 21 millones 500 mil pesos para realizar actividades. Entre las promesas estaban la creación de espacios de convivencia, pavimentación, parques, la rehabilitación del mercado, reordenamiento del comercio ambulante, entrega de créditos a jefas de familia, aumentar el número de árboles, más patrullajes dirigidos a puntos de alto riesgo, fomento del deporte, desarrollo de habilidades artísticas, atención psicológica a niños y niñas, dotación de despensas, asesoría jurídica, entrega de útiles escolares, lentes, módulos de transvales, y más y más y mas promesas. Por ahora no tengo datos precisos de los resultados. Pero espero que al menos se cumpla el 50 por ciento de los juramentos que el ayuntamiento le hizo a los cerca de 22 mil habitantes que conforman esta colonia.
Desde niño conozco la colonia, pues mi padre tenía un negocio de distribución de productos lácteos en la calle Olmo esquina con Mezquite, lugar donde aún habitan algunos de mis familiares. Es verdad, no es una colonia de la que uno ande presumiendo. Al contrario. Hace como 20 años, en más de alguna ocasión me preguntaban que dónde vivía; mi respuesta era: “muy cerca de la glorieta de Niños Héroes”. Esto para evitar ser catalogado con los adjetivos que mencioné líneas antes. Hoy, luego de haber vivido en diversas zonas, muy diferentes entre sí, veo que ha sido uno de los mejores lugares donde he estado, pese a tantas cosas. Aunque es una colonia “amurallada”, sobre todo del lado norte, su ubicación me gusta porque te puedes mover en transporte urbano con cierta facilidad a diversos puntos de la ciudad. Eso sí, para usar la bicicleta no es tan recomendable, sobre todo si quieres entrar por Washington o por Mariano Otero.
En Guadalajara es ya legendaria la frase “De la Calzada para allá”, la cual resalta las diferencias sociales entre el oriente y poniente; pero, aunque en otras dimensiones, me parece más la diferencia que marca la vía del tren y las avenidas Washington y Mariano Otero. Para terminar de aislarla, el Tren Ligero puso el otro muro. Como alguien dijo, es “una colonia ajena al espacio público, y dueña, como ninguna otra, del espacio de nadie”.
Funerales de Fresno de Mauricio Ramírez es un buen libro porque refleja mucho la esencia de lo que es y ha sido esta colonia y sus habitantes. Sus personajes y sus muertes van dialogando con nosotros en primera persona. Estos “fresneros” nos hablan de sus dolores, esperanzas, alegrías, traiciones, pecados y demás. Me parece que Mauricio consiguió darles voz propia, asunto que no es fácil para lograr la verosimilitud. Pero al mismo tiempo, siento que todas esas voces reunidas son una sola: una voz que dibuja atmósferas diversas con tintes de tristezas, abandonos, desesperanzas Además, de alguna manera también se rescatan algunos ritos y ceremonias propias del barrio.
Por otra parte, me pareció acertado el lenguaje que Mauricio utiliza, pues lo siento cercano a la forma de hablar de la gente de este barrio.
Vale decir que estos poemas de Mauricio no son propiamente una memoria, pero sí un buen camino para tomarle el pulso a lo que es y ha sido Guadalajara.
No son tantos los poetas de Guadalajara que han dedicado libros enteros de poemas para hablar de algún barrio o colonia en particular. Por ahora recuerdo a Alejandro Zapa con Analco, Blas Roldán y Dora Moro con Providencia, Raúl Bañuelos con Santa Teresita. Otros autores han tocado el tema pero más enfocado a Guadalajara, como es el caso de Ramiro Lomelí.
Termino con un poema Mario Benedetti que para mí refleja mucho de lo que significa la colonia del Fresno cada vez que regreso, y que me parece a Mauricio le sucede lo mismo.

EL BARRIO

Volver al barrio siempre es una huida
casi como enfrentarse a dos espejos
uno que ve de cerca / otro de lejos
en la torpe memoria repetida

la infancia / la que fue / sigue perdida
no eran así los patios / son reflejos /
esos niños que juegan ya son viejos
y van con más cautela por la vida

el barrio tiene encanto y lluvia mansa
rieles para un tranvía que descansa
y no irrumpe en la noche ni madruga

si uno busca trocitos de pasado
tal vez se halle a sí mismo ensimismado /
volver al barrio siempre es una fuga



Capilla Elías Nandino,
ex Convento del Carmen,
7 de noviembre, 2012

http://todoennoticia.com.mx/occidente-municipios-jalisco/cerda-martha-mientras-agonizas-la-zonambula-2020/