20100302

Nota de Prensa

Literatura joven de Austria en la FIL

El Occidental
25 de noviembre de 2009


Luis Medina Gutiérrez

Guadalajara, Jalisco.- Desde 2005, el Departamento de Estudios Literarios de la Universidad de Guadalajara, ha organizado una serie de encuentros internacionales con escritores de Eslovenia (2005), Corea (2006) y Croacia (2008). Este año en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se llevará a cabo un encuentro de poetas, dramaturgos, narradores y ensayistas austriacos con sus homólogos mexicanos. Este encuentro se realizará los días 30 de noviembre 1, 2, 3 y 4 de diciembre.

Participarán seis escritores austriacos con lecturas y charlas en la Feria del libro, en escuelas metropolitanas y regionales. Dos de ellos dialogarán en lengua castellana en el Placer de la lectura (viernes 4 de diciembre, 17:30 horas, Salón Juan José Arreola). En la presentación estelar, el 1 de diciembre, en la Feria del libro (Salón Mariano Azuela, 18:30 horas), los escritores mexicanos leerán su obra en español y los invitados austriacos en su lengua materna, el alemán. Prestigiados académicos de la Universidad de Guadalajara, tradujeron al español su obra reciente que será publicada por la editorial tapatía La Zonámbula, de la que tomamos una pequeña muestra para nuestros amigos lectores.

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APUNTES A LA LITERATURA AUSTRIACA CONTEMPORANEA

(Fragmento)

Georg Oswald

Los escritores de esta antología representan un corte en la literatura contemporánea y sí es cierto que es un corte pequeño. El de mayor edad, Christoph Janacs, se concentra en la narrativa y en la poesía. Durante varios años enfocó su preocupación artística en la temática de México destacando el interés por lo mítico del mundo precortesiano. Son dos sus libros de prosa con que trata el mundo mexicano: "Der Gesang des Coyoten" ("El Canto del Coyote") y la novela "Aztekensommer" ("Verano Azteca"). La temática es semejante, los lectores que conocen ambos textos van a reconocer el conjunto de cuentos como los best of de la novela publicada poco antes. Janacs busca conectarse con la poesía latinoamericana actual, usa pocas líneas con sentencias de reflexión general. Es un lector atento desde Octavio Paz hasta Roberto Juarroz y también es un promotor de sus obras publicadas en alemán.

Thomas Stangl es un narrador de 43 años que logró asombrar a los críticos con su novela "Der einzige Ort" ("El lugar único") un voluminoso acercamiento al descubrimiento que hicieron los primeros Europeos de la ciudad Tombuctú en África del Oeste. (...) Pero la novela de Stangl dejó atrás casi por completo el contexto austriaco, se inscribió a una literatura o temática universal y existencial. Thomas Stangl tiene hasta ahora tres novelas publicadas -sus dos recientes con una temática vienesa- y ha recibido prestigiosos premios.

Muy austriaca desde mi perspectiva es la trayectoria literaria de Franzobel, pseudónimo de Stefan Griebl. Él es un escritor austriaco profundamente metido en la tradición crítica del lenguaje desde Johann Nestroy a Karl Kraus. Su afán de jugar con las expresiones, de dejar llevarse por la fantasía, las asociaciones, la disgresión, es casi sin límites. (...) Se puede pensar que Franzobel es un escritor poco traducido por su sensibilidad al lenguaje local. Pero su página web oficial enumera y muestra evidencias desde el farsi, inglés, francés, japonés, eslovaco, polaco y también tres textos en español (Kafka, Scala y Messia). También deja pasar por su triturador de carne verbal los temas clásicos históricos de Austria desde el príncipe Rodolfo que mató sangrientamente a su novia y se suicidó enseguida, hasta la prostituta Josefine Mutzenbacher y la princesa inglesa Diana. Su ensayo más reciente "Österreich ist schön. Ein Märchen". ("Austria es bello. Un cuento de hadas") toma el caso conflictivo de una familia de refugiados albanesa del Kosovo en su odisea entre expulsión, apoyo y la amenaza de suicidio por parte de Arigona la hija adolescente de 15 años.

Andrea Grill empezó su carrera literaria con un tomo de cuentos, un albúm familiar en que cuenta anécdotas de personas que van más allá del concepto autobiográfico, también el vecino pertenece a esta familia imaginada, destaca el tono fresco, las comparaciones inesperadas, originales y brilla un horizonte que va más allá de los límites geográficos de Austria. Andrea Grill es una escritora con ese transfondo trashumante, vivió en Italia, Albania, en Sardinia, hizo su doctorado sobre la evolución de las mariposas, también traduce del albanés. Su novela reciente "Tränenlachen" ("Reir Llorando") bosqueja sútilmente en forma de cartas, los roces y acercamientos de una relación entre un joven albanés y una austriaca.

Rosemarie Poiarkov recibió la atención de los críticos por un libro de cuentos de amor y desamor Eine CD lang (Mientras suena un CD). Son nuevas facetas del encuentro-desencuentro amoroso en sus relatos. Lugares que puede descifrar el lector atento. Música, alcohol y antros crean una atmósfera propia en que muchos quieren reconocer lo que en Alemania se acostumbró a nombrar como literatura POP. Su cuento largo "¿Wer, wenn nicht wir?" ("¿Quién, si no nosotros?") profundiza en el luto y sentimientos mixtos por la muerte de la abuela de la protagonista. Es un texto que se inscribe entre los diferentes mundos de las generaciones y entre la vida entre provincia y capital.

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"PICUS"

UN CUENTO PLAYERO

(Fragmento)

Franzobel

Crecí en una zona rural yerma, donde en medio de cultivos que la niebla no deja ver bien y sobre pastos pardos cubiertos de escarcha se levantan árboles toscos llenos de nudos y donde los hombres tienen caras de trogloditas, de cuyas bocas flojas salen palabras dialectales, con vocales extendidas. Donde no se diferencia claramente entre la b de burro y la v de vino. Allí a diferencia de otras regiones la gente confunde constantemente la b con la v.

En las llamadas telefónicas se suele decir: "Mañana daré otra señal de vida", como si hasta entonces uno seguiría sin vida, petrificado en su propia mudez, un caparazón de complejos y sentimientos de inferioridad.

Crecí en una región donde se destilan licores a base de ciruelas silvestres y frutas del bosque que en la ciudad nadie consume, donde la gente organiza competencias para ver qué campesino puede tomar más licores de la región, donde en medio de las caras brillan las narices rojas y donde un licor debe tener en primer lugar la siguiente virtud: Bajar por la garganta con la misma velocidad con la que los bomberos se dirigen a un incendio y las comadronas a casa de las parturientas.

Así el licor no tiene nada que ver con lo culinario, sino es medicina desinfectante y un remedio para olvidar. La lectura no sirve para eso. Los libros pueden ser dañinos, meten ideas peligrosas en las cabezas de los hijos, les impide seguir con los negocios de sus padres. La lectura no les permite tener hijos, no los deja crecer y hacerse fuertes, los lleva a la ciudad, los desarraiga, les echa humo en la cabeza. En esta región tosca y alcoholizada se piensa que los libros son la perdición e instrumentos del diablo.

Traducción del alemán de Wolfgang Vogt, revisión de Raúl Aceves.

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"¿QUIEN, SI NO NOSOTROS?"

(Fragmento)

Rosemarie Poiarkow

Reuní la poca fuerza que me quedaba y abrí la cortina. La tarde era todavía luminosa, pero a las cuatro y media ya iba a oscurecer. Podía seguir acostada, como si estuviera enferma, imaginándome un catarro, tos y debilidad, clavar la mirada en el vacío y soñar, esperar a que pase el tiempo, y Boris entra a la habitación y me pregunta qué tengo, si estoy enferma, me doy la vuelta sin decir nada, encojo las piernas, apoyo las manos, podía seguir acostada, esperar, hasta que llegue Boris, abrazarlo, besarlo, dormir con él, y el mundo estaría completo y nuevamente en su lugar. Pero mejor pensé en mi abuela y mi abuelo y en la casa y en el jardín de atrás y en los niños vecinos, cuyos nombres había olvidado, y de cómo eran y si los había querido. Eran todos más grandes y fuertes y tenían otros juegos que orgullosos nos enseñaban a mi hermano Bernd y a mí. Podría preguntarle a Bernd por los nombres de los niños y por nuestras aventuras, Bernd tenía mejor memoria para estas cosas. En vez de levantarme y sentarme frente a la computadora para trabajar, cerré los ojos y mejor quise soñar con los niños, de aquellos días de verano.

Está sentado en la orilla de la alberca con los pies en el agua. Es el jardín de mis abuelos. La alberca está honda, no sé qué tan honda, pero más honda que cualquier otra, en la que alguna vez nadé. En el sol del mediodía pensé ver los azulejos del fondo de la alberca, una Fata Morgana sin la cual no hubiera saltado al agua.

Una de las lámparas del jardín alumbra directamente su espalda redonda y bronceada. Se apoya en los brazos. Como si estuviera examinando los movimientos de la superficie nítida del agua.

Los grillos cantan.

Quiero gritarle: este no es el mar. Es un hoyo dragado con pocos metros de diámetro. No alcanzarás el fondo, ¿cuánto tiempo puedes contener la respiración? Por la mañana estará flotando en la alberca tu cadáver hinchado.

Me incorporo, voy y me siento a su lado y dejo colgar mis piernas junto a las suyas.

Traducción del alemán de Hariet Quint, revisión de Marco Aurelio Larios.

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"UN VERANO"

(Fragmento)

Thomas Stangl

En la peluquería cerca de su departamento por la que pasó de vez en cuando con una alegría triste porque casi nunca se vio un cliente a través del cristal de la puerta, sino sólo el peluquero en la silla de barbero con su periódico, en las últimas semanas por fin estaba colgada la esperada nota, cerrado por jubilación, les agradezco a mis clientes su preferencia; hoy un anuncio con marco negro está pegado encima, en su 58º año de vida, después de una larga enfermedad que soportó con paciencia, murió el señor Ferenc S., debajo de la esquela se asoma todavía la nota escrita a mano que anuncia la jubilación, se puede leer un número de celular. Él recuerda: la inauguración del pequeño negocio hace tres o cuatro años, el peluquero, Ferenc. S. (como ahora puede llamarlo) de pie sobre una escalera de mano mientras coloca el letrero plateado con grabados rojos (peine, tijeras y espejo) en el muro del diminuto local en el Nestroyplatz que había estado vacío durante años, directamente al lado del antro que, a su pesar, hace poco cambió el anuncio pegado en la ventana y que decía Thai Body Masaje - Dimi que sí. Un inicio que ya nada más se puede distinguir desde el final: un hombre solitario, recortado de cualquier ambiente, encerrado en una corta serie de imágenes de las que ya no podrá escaparse jamás.

Tal vez ya sólo así (del otro lado de esta frontera) él pueda mirar a alguien. Es el primer verdadero día de verano, ya hacia finales de julio, el calor lo hace salir de su departamento, en la tarde, antes del inicio de la nueva película de Godard en el cine al aire libre, está sentado en una de las bancas en uno de los paseos que circundan un campo de árboles recién plantados, después de una noche en que apenas durmió más de dos horas; intenta imaginarse el interior de la peluquería: un campo gris casi vacío, con sólo la silla enfrente del espejo, en ella, ligeramente volteada hacia el escaparate, está sentada la figura con el periódico abierto en las manos. Sabe que podría acordarse del rostro, lo evita, quizás para dejarle una pizca de libertad al muerto, quizás sólo para no acercársele demasiado.

Traducción del alemán de Herdis Wawretzko, revisión de Carlos Guzmán Moncada.

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"EL TIO AMARILLO"

(Fragmento)

Andrea Grill

El tío amaba los colores y las pláticas acerca de ellos. Sin embargo, era daltónico y no podía distinguir con claridad entre los matices del rojo y el verde. Por eso siempre acudía a su hermana, mi madre y su hermana mayor, para tomar consejo y saber si su camisa armonizaba con los pantalones y éstos, a su vez, con el saco. El tío era el segundo de los hijos, mi madre, la última. Cuando terminó sus estudios de electricista, empezó a trabajar en un banco, donde permaneció durante toda su vida. No obstante, muy pronto hizo que lo trasladaran de la pequeña filial pueblerina a una mayor en la capital. Así y todo siempre regresaba para la Navidad, con el fin de colgar las series de luces en el árbol navideño que montaban en la parte alta de la torre de la iglesia del pueblo. Esto lo hizo durante unos cuarenta años. No únicamente decoraba cada año este árbol, sino también envolvía con foquitos los abetos blancos del jardín de su madre que estaba a sólo una calle de la iglesia. Del mismo modo era él quien, en diciembre, colocaba pinzas plateadas con velas en el árbol de la sala de su casa paterna. ¿Será acaso el cura mismo quien lo decorará ahora? No me queda duda de que aún vive, hace poco apareció en el periódico. El tío ya falleció.

Un día se puso amarillo. Su rostro no se tornó gris, como el de los enfermos cuando ya no salen al aire libre y la oxigenación de su piel disminuye, no, él se puso amarillo, no amarillo limón, sino del color de un plátano que ha permanecido mucho tiempo, demasiado tiempo en el refrigerador y que ahora está lo suficientemente maduro para comerlo. A partir del momento en que se puso amarillo, solamente lo vi unas cuantas veces. Él ya no quería ver a nadie, al menos, a ningún integrante de la familia. Cada vez iba con menos frecuencia al jardín de la abuela. Al principio yo lo atribuía al hecho de que su madre ya casi nunca se sentaba en el jardín. Mucho tiempo después me di cuenta de que simplemente a esas alturas ya no estaba en condiciones de venir, que ya no podía manejar, que sus zapatos para conducir estaban desde hacía semanas sin utilizarse en la cajuela y él, en cama, en su departamento de la capital, el cual yo había visitado por última vez a los catorce años, cuando mi madre lo ayudó a colgar las cortinas.

Traducción del alemán de Mónica Kuhlmann Zamora.

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DOS POEMAS

Christoph Janacs

COMALA PARA JUAN RULFO

¿Quién arrastró mi pueblo hasta mi cuarto? pues aquí está, polvoriento, empollando al mediodía, aquí y allá una contraventana tablatea, un quicio se queja, si no, silencio. En la sombra los carniceros dormitan, el sacristán trae de la iglesia cubetas llenas de sangre, la derrama, dejando manchas oscuras.

¿Qué hago en mi cuarto con estos jacales, las callejuelas empedradas, el polvo? ¿Qué me importa el sueño de los carniceros? el sacristán con sus cubetas, debe tañer las campanas, si le sirve las paredes retroceden en su lugar, el cuarto se abre, mi madre me lleva hacia escaleras arriba, me muestra el corazón con las gotas, la espada, le oigo decir: mira, mira bien lo que has hecho.

TEXCOCO

Afuera en el llano, las industrias incuban, sus fábricas al viento un tardío milagro de Pascua, sus hornos y chimeneas extraídas del sueño desde noches impregnadas de hollín. El centelleo a la distancia no es un signo Morse ni un llamado de auxilio: sólo la palpitación inconsciente de los rótulos de neón, propios a la caligrafía de los camiones de carga pesada, tráilers y cisternas que avanzan sobre la ciudad marcha de sombras acorazadas en hierro. En sus banderas de fuego y humo envuelven pocilgas, casas, palacios. Lo que queda es el acero como medida de todas las cosas, la grafía sobre el tórax. Obsidiana es la noche, iluminada sólo por el reflejo de cuerpos palpitantes. Lo que quedó: un eco de piedra, arquitectura de la herida, calcinándose en el polvo.

De "La barca sin certidumbre"

Traducción: Héctor Orestes Aguilar, Marco Antonio Campos, Javier García-Galiano y Alessandra Illoldi.

20100301

Nota de Prensa

La Zonámbula: Publicar a Contracorriente

Domingo, 21 de Febrero de 2010 15:15
LUIS RICO CHAVEZ

Cuando se navega a contracorriente, da gusto encontrar a la deriva a otros desadaptados que —además— contra viento y marea se aferran al timón e insisten en continuar en la brega en este mar de indiferencia e incultura.

Por eso, comparto la euforia que sin duda embarga a quienes siguen adelante con el proyecto de la Editorial La Zonámbula, que arriba a su tercer año y suma más de veinte títulos en su sello. En sus inicios, sostuve una plática con Francisco Enciso y Jorge Orendáin que, por diversas circunstancias, no vio la luz; transcribo enseguida parte de esa charla y la complemento con una serie de preguntas que le formulé a Jorge en días pasados —vía internet— para dar la visión actual.

Gris perspectiva Jorge Orendáin, poeta y editor, lamenta el panorama tan gris al que se enfrentan nuestros escritores en materia de publicaciones, pero sobre todo deplora el desperdicio de los trabajos que se forjan en las aulas y en los cubículos de investigación de la UdeG, “por sólo hablar del área de la literatura”. Añade: “Sin las editoriales independientes no se haría gran cosa”.

“No es justo que autores con trayectoria, que han demostrado calidad, sigan costeando la edición de sus obras”. Refiere el contexto del proyecto en el que está embarcado, junto con Francisco Enciso Cabral, Sol Ortega, Cristina Quezada y Fernando Toriz: la creación de la editorial independiente “La Zonámbula”.

“Echamos a andar el proyecto y no sabíamos cómo lo íbamos a llamar”. Pero explica: “Nuestro título, ‘La Zonámbula’, surge de la unión de dos palabras que nos parecen fundamentales en el terreno de la creación literaria: zona y ambular. Esto es, creemos que la creación se da en una zona donde el escritor deambula constantemente con la finalidad de escribir. Además, dicha unión de palabras nos remite a sonámbula(o), persona que mientras duerme tiene cierta aptitud para ejecutar algunas funciones correspondientes a la vida de relación exterior. Esto es, el creador”.
Francisco Enciso abunda: “El proyecto lo creamos Jorge, Sol Ortega y tu servidor, a raíz de nuestra amistad y de considerar que es viable ofrecer este espacio para gente capaz que, por distintas circunstancias, no puede publicar sus trabajos”.

El objetivo que persiguen es simple: publicar obra literaria que abarque los principales géneros literarios, “tanto de escritores con trayectoria como de nuevos autores, principalmente de Jalisco”. Iniciaron con la colección “Pausa poética”, que “se centrará en publicar libros de poemas”.

La prioridad para la publicación se centra en autores locales, “sin distinción de grupos, pretendemos estar abiertos a todas las corrientes y tendencias”, subraya Jorge. Se busca crear un espacio para jóvenes con calidad que aún no han tenido la oportunidad de publicar su obra, aunque también hay lugar para autores con trayectoria, tanto locales, nacionales e internacionales.

Pretendemos, añade Francisco, “suplir la necesidad de nuestra sociedad para abrir foros de expresión, aunados a la disposición que existe de personas que creen en esta idea, que apoyan con su opinión, su tiempo y sus recursos”.

“Otro de nuestros objetivos”, prosigue Jorge, “es ilustrar las portadas con obra plástica de pintores jaliscienses, con la finalidad de dar a conocer su trabajo y de ofrecer al lector un libro atractivo”.

¿Y cómo enfrenta “La Zonámbula” el espinoso asunto de la distribución? “Nuestra política incluye el concepto cero bodega”, señala en primer lugar Jorge Orendáin. De los quinientos ejemplares que consta cada edición, se entrega “un porcentaje significativo a las principales bibliotecas locales, a periodistas e investigadores literarios”.

El resto se encuentra en varias librerías locales —como en la Cervantes, Siglo XXI, Ítaca, Mariano Azuela, Gonvill, Café del Fondo en Café la Selva y la Sogem— “a un precio muy accesible para el público en general. No ha sido fácil entrar a las librerías más fuertes como Gandhi y Fondo de Cultura Económica”.

Realista, Jorge reconoce que los libros de poesía se venden poco, por lo que su objetivo no es el lucro —hace un gesto y matiza: “no me gusta usar esta palabra”—, de tal manera que la mayoría de quienes participan en “La Zonámbula” “regalamos nuestro trabajo”. Sin embargo, con el paso del tiempo, hemos trabajado un poco más en recuperar gastos y apoyarnos con las ventas.

Aunque, insiste, se trata de un proyecto independiente, que se financia con apoyos de distintos impresores (quien más aporta es Francisco Enciso, impresor y director general del proyecto, y Alfredo Gutiérrez, de Acento Editores). En los títulos más recientes, los autores han apoyado con los gastos de impresión. “Además, en algunos títulos hemos conseguido apoyos del gobierno de Austria y de Croacia, y también del estado de Nayarit”.

Actualmente, el equipo está integrado —además de Francisco Enciso Cabral y Jorge Orendáin (director editorial)— por Sol Ortega, en diseño y diagramación; Francisco Enciso Salcido, coordinador de producción; Cristina Quezada, cuidado editorial, y Fernando Toriz en la contabilidad.

Tres años después

—¿Llevan tres años con el proyecto? ¿Cómo les ha ido? ¿Cuál es el balance que les arroja su labor en este periodo?

“Sí, son tres años. A la fecha llevamos 23 títulos, tanto de escritores locales, nacionales e internacionales. Nos parece que estos tres años han sido muy buenos, pues hemos logrado los objetivos que nos planteamos, esto es, dar a conocer a autores nuevos y con trayectoria y extender el alcance de los títulos más allá del país. Varios de nuestros títulos prácticamente ya están agotados, esto gracias al mecanismo de distribución que hemos planteado, con la ayuda de los autores, librerías, medios de comunicación, presentaciones, FIL, etc. En estos tres años nos hemos replanteado algunos objetivos iniciales, esto es, empezar ahora a buscar caminos para vender más libros y distribuirlos mejor. Si bien iniciamos sin fines lucrativos, el camino nos ha ofrecido que nos integremos más a los servicios editoriales, con el fin de recuperar gastos y empezar a ver el proyecto editorial como una forma de apoyar al equipo. El único terreno que nos falta consolidar es la parte legal y de venta de libros, hay librerías importantes que nos han cerrado las puertas, pero seguimos insistiendo. Otro logro es que ya tenemos más colecciones, como la infantil, novela, la de ensayos y próximamente una de estudios regionales. Si bien la poesía es el eje central, queremos explorar otros caminos”.

—¿Cuáles han sido los obstáculos principales que han debido sortear?

“El aspecto económico sigue siendo un obstáculo, sin embargo, gracias al apoyo de los autores y de los impresores hemos logrado mucho. También la venta de libros en librerías no ha sido buena del todo, a pesar de que estamos en varias librerías de la ciudad. El área de difusión también no ha sido buena del todo, pero ya este año contaremos con egresado de Filosofía de la UdeG que hará el servicio social con nosotros. Con esto pretendemos fortalecer nuestras páginas blog, web y facebook, por ahora”.

—¿Cómo evalúas el proyecto en este momento, considerando las expectativas del arranque y lo que esperan en el futuro?

“Me parece que el proyecto nos superó. No esperábamos tener tantos títulos en tan poco tiempo. Creo que la calidad de nuestros libros y nuestra propuesta nos ha abierto muchas puertas, incluso fuera del país, como en Corea, Austria, Eslovaquia y Croacia. Nos queda claro que debemos profesionalizar más el proyecto para consolidar lo que hemos hecho”.

—¿Cuáles son sus planes en el corto y en el largo plazo? ¿Todavía sigue en pie el interés por publicar libros de fotografía o de obra plástica? ¿Qué otros proyectos editoriales tienen entre manos (colecciones, series, autores, temas…)?

“Nuestro plan es consolidar las colecciones de poesía y narrativa (aquí ya publicamos una novela) e iniciar con la de ensayos. Parece que se nos abren puertas para publicar libros en el área de ciencias sociales y biológicas. Queremos seguir publicando óperas primas y seguir incluyendo a autores de trayectoria. También queremos dar más fuerza a los libros para niños. Respecto a publicar libros de fotografía y de obra plástica parece que no caminaremos por ahí, al menos este año”.

En internet

Un vistazo a la página de internet (http://www.lazonambula.blogspot.com/) nos permite visualizar la siguiente información:

Las colecciones que incluye la editorial son las siguientes:

Literatura infantil: Soy Robin, de Diana Aizemberg.Senda narrativa: La oportunidad y otros relatos, de Marco Aurelio Larios López; Jacinta, de Yolanda Ramírez Míchel; Más acá del más allá, de Raúl Aceves y Sueños imperfectos, de Roberto As-cencio.

Pausa poética: Alba-vigía, de Melissa Nungaray; Si la pausa, de Jorge Orendáin; Por si la recua, de Dora Moro; Polvo lugar, de Xitlálitl Rodríguez Mendoza; Cabroncito standard, de Carlos Alberto Cortés; Transmutación incorpórea, de Arnulfo Sepúlveda Gutiérrez; Poesía de Eslovaquia. Breve muestra; Plexilio, de Ángel Rafael Nungaray; Sur de la noche, de Fabián Muñoz; Azares y azahares, de Yong Tae Min; Viento versal, de Angélica Maciel; Después de Babel, de Paula Zulaica; Murmullo sobre el asfalto. Dos poetas de Croacia, de Lana Derkac, Davor Salat y Unir la nada, de Javier Verea.

Nota de Prensa

El Informador, 2 de marzo del 2010

Apuesta de La Zonámbula por autores nuevos

Editorial independiente tapatía

El sello dirigido por Jorge Orendáin publica su decimonoveno título: Sueños imperfectos

GUADALAJARA, JALISCO.- Según la opinión de Jorge Orendáin, director de una de las editoriales más jóvenes de México, La Zonámbula, los sellos independientes son, en el momento actual, los que dan la cara en el terreno de la literatura y los únicos que apuestan por los autores nuevos y no los famosos.

“Almadía, Monte Carmelo en el sur de México, Arlequín, Literalia y Mantis, las tres de Guadalajara, todas independientes, son las que están haciendo ese trabajo”, expresa el editor y poeta, autor de Telescopios de papel (1996) y Patio exterior (2008).

Orendáin recuerda los inicios de La Zonámbula hace dos años y medio: “Nos juntamos un grupo de amigos. Francisco Enciso era impresor y cada uno puso su trabajo, un poco de papel sobrante y comenzamos la editorial”.
En este momento, Sol Ortega (diseño), Cristina Quezada (corrección y edición), Jorge Orendáin (editor en jefe) y Fernando Toriz (administración) conforman el proyecto.

Una peculiaridad de La Zonámbula es que no tiene fines de lucro. Acaba de publicar su decimonoveno título, Sueños imperfectos, un libro de cuentos de Roberto Ascencio, y ha publicado a autores nuevos y consagrados en materia de poesía y narrativa, como Raúl Aceves, Xitlálitl Rodríguez Mendoza, Marco Aurelio Larios, Yolanda Ramírez Michel, Carlos Alberto Cortés, Arnulfo Sepúlveda, Rafael Ángel Nungaray y la niña Melissa Nungaray. Algunos de los títulos han sido financiados por los propios escritores.

Paula Zulaica, autora del poemario Después de Babel, expresa que “los creadores independientes tenemos un gran problema para que nos publiquen y también de distribución. Siempre pasa lo mismo, terminas publicando tu librito, se lo pasas a los cuates y a la familia y allí termina todo. En ese sentido, el trabajo de La Zonámbula me parece magnífico, porque se trata de promover el talento local”.

Angélica Maciel, quien tiene publicado en La Zonámbula el libro de viajes Viento versal, considera que “es una forma muy interesante de promover la palabra y la letra, sobre todo la letra novel, de aquellos nombres que aún no son reconocidos. Allí radica el trabajo”.

Existen también las ediciones de autores extranjeros Murmullos sobre el asfalto y Poesía de Eslovaquia. Breve muestra.
Además, La Zonámbula ha incursionado en la edición de libros para niños con Soy Robin, de Diana Aizemberg, y prepara uno más que se titula Submarinos de papel, textos de varios autores surgidos del taller de literatura infantil coordinado por Yolanda Ramírez Michel en la Librería José Luis Martínez del Fondo de Cultura Económica.
Jorge Orendáin acepta que el trabajo de editor le ha restado tiempo al de poeta. Sin embargo, continúa escribiendo y publicó, después de 15 títulos de La Zonámbula, Si la pausa.

Asegura que en La Zonámbula “no se trata de publicar amigos, al contrario, hay algunas personas que no quiero y sin embargo reconozco la calidad de su trabajo, tanto así que ya están publicados”.

20100227

Nueva sección

Zonambulates, una nueva sección participativa

El blog de La Zonámbula se complace en presentarles una nueva sección: Zonambulantes. Aquí puedes participar para que así el blog sea más activo. El fin de Zonambulantes es lograr ser un espacio donde nuestros lectores puedan publicar sus cuentos o poemas. La dinámica es simple, sólo deberán enviar sus escritos a Andrés Amezcua: andbs28@hotmail.com. Pedimos que los textos no sean de más de tres cuartillas, ya que si éstos son demasiado extensos, en todo caso, se presentará por partes. Los temas son libres, y no sólo será un espacio para narrativa como el cuento corto, sino que será aceptada también la poesía libre y el ensayo.

20100224

Nota de Prensa

En el diario La Jornada (Jalisco), Sábado 30 de enero de 2010.


El libro del poeta se distingue por su estructuración y un prólogo de Emmanuel Carballo

En Unir la nada traté de no ser yo quien escribía: Javier Verea

RICARDO SOLÍS

Entrevista con el poeta Javier Verea quien, desde fines del pasado mes de noviembre, publicó su tercer libro, Unir la nada (La Zonámbula, 2009), un volumen de poemas que se distingue por sus rasgos de unidad en su estructuración y que, además, cuenta con prólogo del reconocido crítico mexicano Emmanuel Carballo.

Verea relata que comenzó escribir “cuando tenía 18 años”, tomando como ejemplo a su padre, abogado que incursionó en la escritura poética, la dramaturgia y la dirección escénica, y siempre “de manera autodidacta”. Con todo, aprovechando la cercanía de Emmanuel Carballo, recibió “impulso” de los comentarios que el crítico hizo a sus trabajos previos.

Al entrar en contacto, refiere el poeta, con otros escritores, “el medio” no le pareció atractivo y le pareció “una batalla de egos terrible”, donde percibió un gran “afán de protagonismo”, por ello se dice “contento” con la sana distancia y su “proceso de escritura”, algo que lo “libera” sin preocuparse demasiado por “el dilema de ser o no leído, el por qué o para qué”. Así, se ha dedicado a hacer “lo que me gusta”, con independencia de “sus repercusiones posteriores”.

Después de un tiempo dedicado a escribir, Verea llega al antitaller de poesía César Vallejo, a cargo del poeta Raúl Bañuelos, y –sostiene– fue de mucha ayuda pues, siendo “un ávido lector de poesía”, es ahí que comprende que “no se puede leer a diestra y siniestra”, lo que es muy distinto a “conocer” acerca de los textos, una “formación” que debe al taller, donde permaneció cerca de tres años y del cual surgió su primera publicación (El libro de los tiempos, en el 2000, con poemas suyos y de su padre, una edición en la que participaron diversos artistas visuales como José Fors, Alejandro Colunga, Luis Valsoto o Waldo Saavedra, por mencionar algunos).

Tras comentarios de amigos y lectores que calificaban su primer libro como “oscuro”, afirma Verea, se propuso “como objetivo” escribir otro, en el que tuviera “el concepto y el eje lineal”, de modo que pudiera “demostrarme a mí mismo” que podía “darle otro enfoque”, de donde surgió Reconciliar la sombra (2002), al que juzga “más alegre”.

Ahora, el origen de Unir la nada se remonta a un ejercicio que el escritor realizó sobre un poema –compuesto de casi puras negaciones– de su amigo Gustavo Hernández (Pato) y “me gustó tanto la idea”, asegura, que lo tuvo que “hacer a un lado” y, así, “arrancó un proyecto nuevo” de casi un centenar de poemas que parten de “la negación, en el sentido estructural”.

De esta forma, y a diferencia de la relación complementaria de sus libros anteriores, en este “lo que traté de hacer fue despersonalizarme totalmente”, es decir, “no ser yo quien escribía, y hablarle a alguien que no existe, que no hubiera sido alguien que está o estuvo en mi vida, o la musa, alguien inexistente”, en una especie “no de diálogos, sino de discurso”, aunque “suene algo abstracto”.

Unir la nada, contrario a sus otros libros y a pesar de su propósito de orden en su estructura, “no sabía a dónde me iba a llevar”, comenta Verea; y el formato elegido, poemas “en verso libre”, fue variando a lo largo del proceso, algo que fue “para no enclaustrarme” y explorar “mayores posibilidades expresivas”, puesto que “si quieres hacer algo bien hecho”, hay que “abrirse”.

El libro se complementa con dos poemas extensos. El primero, Contracanto a mí mismo, aparecía en su primer poemario y, tras una “revisión postrera” (y el consejo de Raúl Bañuelos), aclara Verea, se constituye como “un homenaje al simultaneísmo, del que Whitman fue el principal exponente”. El poema final, Crepúsculo tercero, fue escrito aún antes, en 1991, un texto que “siempre me gustó mucho” y lo incluyó porque “quise que viera la luz”.

Respecto del oficio de escribir, el poeta señala que uno de sus propósitos es “hacer conciencia” de él, “ir profundizando en cada área de uno mismo”, lo que queda de manifiesto en sus publicaciones previas, y le queda “perfectamente claro” y, añade, si algo ha sido “constante” en el proceso, es “la satisfacción posterior al acto mismo de escribir” que, aunque “conlleva un placer”, lo permanente ha sido “la satisfacción final” por el “trabajo cumplido”.

Ahora, si bien a Verea no le parece muy atractivo el medio literario, sostiene que el contacto con escritores ha sido de “mucho beneficio”, pero también lo que llama su “terco ensimismamiento”, buscando mantenerse siempre “un poco lejos” de los “juegos del ego, esas cosas que matan a la escritura”. Lo anterior, aclara, asumiendo el riesgo de perder “una retroalimentación importante” pues, a pesar de tenerla, “debería ser más”.

En este sentido, el poeta afirma que de todas las formas de retroalimentación, la conversación, “la plática”, resulta “importantísima para el crecimiento de las habilidades como escritor”; asimismo, confiesa que busca siempre hacerse de libros de poetas vivos, para establecer contacto con lo que se escribe actualmente.

Para este autor, la poesía –“tristemente”– está confinada a ser leída de modo casi exclusivo por quienes escriben y, a pesar de que considera “bien cubierta” la distribución local para su libro, sí le preocupa (ante la posibilidad de presentar la publicación en otras ciudades del país) que cualquier interesado en adquirirlo no pueda acceder a él. Ante esta situación, Verea sostiene que una solución probable (“la única que se me ocurre”) sería “ponerlo a disposición” a través de un website, sin que esto genere costos extra que sean excesivos para quien lo adquiera.

“Creo que soy obsesivo”, apunta el poeta, “cuando se presenta una idea para un libro, la sofoco porque quiero terminar el proceso de otro”, el que se encuentre escribiendo. En la actualidad, Verea tiene ya algunos materiales que busca funcionen como “un detonador” para “otros poemas”.

Ahora bien, para el poeta es importante la experiencia; si en Unir la nada busca “la despersonalización”, la forma de esta experiencia se ubica “en planos más profundos”, lo que ofrece a quien se acerque al texto “posibilidades de lectura” que no puede saberse “cómo se van decantando”.

Finalmente, Javier Verea, también licenciado en Mercadotecnia por el ITESO, persigue que este –su tercer libro– se presente en distintos escenarios de ciudades como Monterrey y el Distrito Federal, antes de concluir su periplo en Guadalajara; asimismo, Unir la nada puede ser adquirido en diferentes librerías y centros culturales locales.

20100221

Reseña

Si la pausa
Por Luis Pérez Amezcua

Si la pausa está compuesto por 35 poemas. El más largo está formado por 11 versos, y con él empieza el libro. El resto de los poemas van de los 7 a los 3 versos solamente. Esta descripción permite, de entrada, informar que Si la pausa es un libro breve. Y ya es usual en algunas presentaciones de libros, para descargo del presentador, citar el refrán «lo bueno, si breve, dos veces bueno», que aquí aplica tanto para elogio de la obra de Jorge como para mi disculpa. Por ello, mi participación se limitará a comunicar algunos apuntes sobre Si la pausa, con la única intención de invitar a su lectura. Hay que recordar que la que habla por sí misma, es la literatura.
A partir del título del libro, es posible hacer una reflexión sobre el lenguaje. El condicional —indicado aquí por el tremendo “Si…”— es uno de los modos del verbo en algunas lenguas romances. No obstante, al revisar los títulos de los poemas encontraremos que el autor nos remite casi siempre a sustantivos —es decir, a nombres— tanto abstractos como concretos: con él vamos desde el dolor hasta la brisa. Luego, el peso de del poema recaerá en los sujetos más que en las acciones. Otro nombre alternativo del condicional es el de modo potencial, porque en ocasiones se refiere a acciones hipotéticas o posibles. Y es precisamente esta potencialidad la que da origen y forma al poema: estamos ante la posibilidad de imaginar una condición humana distinta a partir de la aparente sencillez de unos pocos versos.
Al leer Si la pausa uno puede imaginar un mundo en el que la compasión existe, como ilustra el poema “Si el dolor”; o bien, uno puede imaginar un mundo en el que la solidaridad funciona. Cito el poema “Si la hermandad” completo, a modo de ejemplo: “La guerra y el hambre/destruyen cualquier ventana/a la hermandad del mundo./ Si la hermandad fuera posible/el mundo sería una puerta/con infinidad de ventanas./ Dios no sería posible”. En estas hipótesis que plantea el poema, existe un antídoto para el dolor y la angustia, que encuentran su contraparte en la habilidad para detener la dicha efímera en el viaje, en el cuerpo, en el instante, como Fausto, que le dice a éste “detente” para salvarse.
Cercanos al aforismo o al haikú, y algunas veces a otros géneros de la brevedad, los poemas de Si la pausa plantean antecedentes que no tienen consecuencias intelectuales, sino estéticas, a partir de una revelación de imágenes poéticas. El poema “Si el fuego” muestra que es posible encontrar cosas ocultas en donde no se espera que existan, como el fuego en una sombra: “El fuego descifra la oscuridad./Si miras bien la sombra/encontrarás un fuego que incendia/tus ojos”.
Las palabras de los poemas de Si la pausa se enroscan sobre sí mismas, se exprimen, se extraen todos los significados puestas en relación unas con otras. Veamos “Si del ángel”: “No esperar un milagro/si miramos al ángel./El milagro ya es el ángel que espera ser mirado./ Si el ángel permanece/se esfuma el milagro”. Del mismo modo, podemos hallar una interrelación no sólo de las palabras, sino de la naturaleza que designan, como en el texto “Si del árbol”.
En esta misma línea expositiva quiero señalar que los poemas se desprenden unos de otros, por lo que existe un diálogo en el libro todo. Por ejemplo, “Si de lluvia” parece dar origen a “Si del ángel”, y hay un poema que resume esta interdependencia: “Si los cuerpos”, que reúne en sus seis versos elementos que han sido expuestos en poemas anteriores.
Si la pausa es un libro con un gran contenido filosófico, que reflexiona sobre el hecho de ser en el mundo. Y esta existencia exige una trascendencia que sólo es posible a través del decir, de la palabra, de la poesía, nombres que son una constante en el libro. El poema que le da título a éste es el mejor ejemplo: “De tanto cantar/el mundo gira su tiempo./ Si la pausa,/es porque el canto/quiere ser mundo de otro tiempo”.
Por todo esto, y porque es indispensable ser breve, sólo queda invitarlos a que hagan una pausa para leer Si la pausa.

20100220

Breve compilación de literatura austriaca contemporánea

Escritores contemporáneos de Austria ($80.00)
Elfriede Hammelmüller/Luis Medina (comps)

La literatura de Austria siempre ha presentado escritores de alto nivel en la tradición de la gran literatura europea: Karl Kraus, Hermann Broch, Robert Musil, Joseph Roth, Elias Canneti, Ingeborg Bachman, Thomas Bernhard, Peter Handke y Elfriede Jelinek, entre otros. No obstante son ostensibles dos movimientos importantes: un primer periodo que proviene del imperio Austro-Húngaro hasta el momento de la Segunda Guerra Mundial; y un período posterior, que recorre la Austria ocupada por los soviéticos, el país neutral y aislado de la Comunidad Económica Europea (a la manera suiza), y la actual Austria del euro y la Unión Europea.

Los escritores austriacos, incluidos en este libro, resultan ser sólo un muestra de esta nueva literatura, imagen de una Austria abierta a la plurarlidad racial y cultural que obligan los acuerdos políticos y económicos de un área común base de la Unión Europea. Esto ha ampliado notablemente el horizonte temático y la variedad de estilos en los últimos veinte años, de un país, de un imaginario, que siempre se supuso (y que geográficamente lo es) centroeuropa: el centro de Europa.

20100218

Nota de Prensa

Melissa Nungaray, una joven voz poética
(Publicado por El Universal)

GUADALAJARA, JALISCO.- Vestida con su uniforme escolar, Melissa Nungaray se sienta en uno de los sillones de su casa, lista para responder a las preguntas en torno a su segundo libro de poemas, Alba-vigía, editado por La Zonámbula y que se presenta esta noche en el Ágora de la Librería Mariano Azuela (Juárez 618).

Su padre permanece a su lado. "Vienen a entrevistarme a mí", dice Melissa orgullosa y su progenitor se aleja unos cuantos pasos del sillón. Cuenta, con esa voz infantil que no puede negar su inocencia, que comenzó a internarse en la poesía cuando tenía cuatro años. "Hacíamos juegos mi papá y yo. Agarraba un libro, y lo leía, y decía frases diferentes, y yo empecé a hacer lo mismo. Así jugábamos", relata.

Pero ya no es un juego, pues Melissa Nungaray ha encontrado en la palabra poética un disfrute pleno que la ha llevado a acercarse a diferentes autores, quienes a su vez se han convertido en sus grandes influencias: Octavio Paz, Juan Ramón Jiménez, Antonio Gamoneda.

Sobre su obra, detalla que "no es para niños, es para adultos. El primer libro (Raíz del cielo) creo que sí es para niños, habla sobre todo, por ejemplo, si veo una escoba, un recogedor o una pelota, se me ocurre un poema sobre eso; pero el segundo no, ya habla sobre la muerte, las calaveras, todo eso".

Al ser cuestionada sobre su dinámica de trabajo, su padre se apresura a contestar. "Me están preguntando a mí", advierte con rigor la joven poeta. "Si leo algún poema o algunos textos que me gustan, y un tema muy chido que me inspiró mucho, si me gustó una palabra del poema que leía, la pongo en mi poema. Ahorita estoy descansando, pero antes los sábados y domingos hacía poemas, media hora, una hora o dos".

Además de escribir poesía y cursar el quinto grado de primaria, Melissa ha hecho sus pinitos en la radio. Piensa estudiar la licenciatura en Comunicación -aunque todavía falta mucho para eso- y de vez en cuando le da también por adentrarse en la narrativa.

20100215

Pausa Poética

Fulana ($70.00)
Lisi Turrá

Lisi Turrá. Buenos Aires, Argentina (1959). Desde 1998 reside en Guadalajara. Estudió arquitecturas y música, áereas en la que ejerció durante varios años. Es autora del libro de poemas Vía (2001). Sus poemas aperecen en Poesía viva de Jalisco, antología de la poesía jaliscience contemporánea (2004), 100 poetas del mundo, antología del Encuentro Internacional de Poetas (2006), 101 Poetas * 101 Pintores (2009), De gotas y sorteligios (2009), Niños que se tragan la luna (2009).

Actualmente es conductora del programa de radio ''Las ruecas del tiempo, poesía para destejer la memoria'' con Raúl Bañuelos y Jorge Souza en Red Radio Universidad de Guadalajara.

Colección Arbol de Semillas















Submarinos de papel
Yolanda Ramírez Míchel (coordinadora)



El más bobo del planeta
Patricia Sanmigue


Julio prefiere quedarse en casa,  jugar en su computadora o mirar el televisor. No le gusta salir como a otros chicos. Disfruta más la tranquilidad que encuentra en su departamento, donde habitan él, su mamá y las plantas.
Sin embargo esta calma se vio  interrumpida una tarde, cuando se mudaron los nuevos vecinos.
A partir de ese día, Julio se convirtió en espía. Su primera tarea fue estar al pendiente de cada movimiento de la mudanza. A escondidas, pudo ver a los cargadores con los muebles, las cajas grandes y chicas, e incluso un piano.
Personas iban y venían. Todo parecía normal hasta que, a lo lejos observó que alguien subía, lentamente, las escaleras. Calculó qué tendría su misma edad. La siguió con la mirada. Se fijó en cada detalle. Ya no le importaron más el resto de las cosas.
Le gustó la blusa colorida que mostraba sus hombros. También le llamaron la atención sus pequeñas manos y siguió el movimiento de su cabello. Pero fue el rostro de esa menuda extraña lo que a Julio  impactó.
Su mundo se paralizó, el único sonido que le retumbaba en la cabeza era el palpitar de su corazón.
¡No comprendía por qué esos ojos enormes y oscuros podían hacer que su corazón latiera así!
Le confundía estar, sin motivo alguno, sonriendo detrás de la puerta.
"Se sentía el más bobo del planeta"
En un principio, Julio decidió rechazar ese desconocido entusiasmo que le provocaba llegar pronto a casa y tener la posibilidad de mirar, al menos un momento, a su vecina.
Pero, a pesar de lo incomprensible que esto le resultaba, se transforma en un viejo malhumorado si al terminar el día no había logrado, si quiera una vez, advertirla a lo lejos. Por ello, tratando de conciliarse con esas sensaciones, decidió tomar en serio la misión de vigilarla.
Día a día fue recabando información acerca de ella. Sabía perfectamente a qué hora regresaba de la escuela, qué días tenía deportes y qué otros debía usar el uniforme de falda. Desde su ventana, se entretenía cómo saltaba la cuerda o andaba en bicicleta.
La escuchaba cantar en el pasillo, y era el único que la acompañaba, a distancia, cuando le tocaba practicar sus clases de piano. Su tiempo lo dedicaba, casi en su totalidad, a ella, ya que incluso por las noches, sin excepción alguna, su último pensamiento iba dirigido al departamento de enfrente.
"No podía dejar de sentirse el más bobo del planeta"
Y es que se le hacía verdaderamente estúpido su reciente comportamiento, el cual no podía evitar, pero tampoco podía cambiar. En tres ocasiones intentó acercarse, romper el silencio y comenzar una conversación.

Apenas se aproximaba a unos metros de ella y un hormigueo le subía por el cuerpo, sentía calor y, como si tuviera un maleficio, ningún sonido salía de su garganta.
¡Su desesperación era entonces mayúscula !
Podía procesar las palabras en su cerebro, incluso se hallaban grabadas en su memoria luego de haberlas ensayado miles de veces frente al espejo, pero cuando debía pronunciarlas: ni un solo sonido se le escuchaba. Estaba mudo.
"De verdad no podía dejar de sentirse el más bobo del planeta."
Incluso, una noche hubo una fiesta en el departamento  de enfrente y Julio fue invitado. Parecía la ocasión perfecta para terminar con obsesiva  persecución. Durante toda la tarde planeó a cada detalle la manera en que tendría al fin contacto con la desconocida.
Invirtió sus ahorros en una loción y goma para el cabello, las cuales usaría por primera vez. Limpió y boleó sus zapatos que tenía perdidos en un rincón del armario. Cepilló sus dientes sin renegarle a su madre, y por último compró un chocolate envuelto en regalo.
Todo parecía perfecto. ¿Qué prodría fallar? Ahí en medio del pasillo a unos pasos de distancia de la alegría, Julio una vez más se paralizó. Apenas a unos centímetros de entrar, quedó nuevamente inmovilizado.
Nunca imaginó que ella podía lucir más hermosa y que otra vez todo a su alrededor se detendría mientras su corazón alcanzaba un mayor número de palpitaciones por segundo.
Sentía como el chocolate se le derretía en las manos. Su cuerpo no le respondió, de nuevo no emitía ruido alguno. Su única opción fue correr, baje de carrera las escaleras y huir.
" sintiéndose el más bobo del planeta."
De malas y harto de su situación , Julio decidió terminar con tanta locura. Optó por reiniciar sus antiguas actividad, concentrarse en sus programas televisivos preferidos y juegos cibernéticos. Dejaría las cosas al tiempo.
Y así fue, pasaron días y semanas sin que Julio tratara de ser una vez más un espía, por el contrario evitaba a toda costa los encuentros. Lo que menos deseaba era volver a sentirse  bestialmente torpe.
Pero una tarde, al estar a punto de salir se topó con ella en el pasillo. Fue inevitable que ambos se descubrieran en sus miradas.
-Hola- saludó ella.
No hubo respuesta, sólo silencio.
La vecina sonrió y continuó su camino. Él estaba una vez más a punto de maldecirme cuando miró que ella llevaba consigo una maleta. Hasta ese momento, Julio no había experimentado el verdadero miedo. Su mente se aceleró y sintió desesperación. Pensó lo peor, seguramente se marchaba, y lo más terrible:
¡Nunca más podría verla, no siquiera a la distancia!
Ante esta posibilidad, se lanzó tras ella. De un salto bajó hasta la salida del edificio, sus ojos y razón se nublaban, una vez no comprendía qué lo impulsaba a salir contenta urgencia, pero su único anhelo era encontrarla. Le parecía interminable el camino a la calle. Pedía a Dios que él se equivocara.
Y ahí estaba ella, sobre la banqueta, cuidando la maleta. Parecía aguardar a alguien, parecía estar esperándolo... ¿a él?
-Hola - una vez más ella saludó.
-Hooola - ¡al fin!
-Soy Gloria - dijo y tendió su mano.
Julio dibujó entonces su más larga y animada sonrisa.
Gloria no se marchó, sólo regaló alguna ropa en la vieja valija. Y Julio comprendió entonces cuando en realidad se es...
"El más bobo del planeta."





Los cuentos que aparecen en este libro son el producto del taller de Literatura Infantil y Juvenil ''Viaje a la semilla'' que coordina la maestra Yolanda Ramírez Míchel en las instalaciones del Fondo de Cultura Económica en Guadalajara a partir de septiembre del 2008.
A decir de la coordinadora, cada uno de los cuentos ha sido una aventura, y ha dejado a su paso un camino de olas. ''Un camino de alegres chapoteos en las profundidades de la conciencia. Cada uno de estos submarinos de papel son viajes al espíritu de los autores, son horas de atención a la clase de navegación , y mucha humildad y persistencia para que no se les escapara la sustancia poética''.

Senda Narrativa

Si no tardas mucho, te espero toda la vida 
Jorge Castellanos

Valentino es atacado por la mafia, víctima de una confusión a la que la prensa tratará de sacar provecho. Indignado, pretenderá hacerse justicia por medio de una manifestación que él mismo encabece. No sólo tendrá que sortear los obstáculos propios de quienes se enfrentan a un sistema sucio, sin la ayuda de una sociedad en esencia apática hacia los problemas del prójimo, sino que deberá sobrevivir y reencontrarse para que el odio recientemente acumulado no lo lleve al abismo. La clave para que esto no suceda podría ser Andreína, una estudiante que ha dejado un confortable pasado para buscar un ambiente más autentico en el que ella pueda desenvolverse con integridad.


Jorge Castellanos (1983). De nacionalidad mexicana-costarricense. Desde muy joven radica en la ciudad de Guadalajara. Estudio la carrera de Comunicaciones y después viajó a España en donde estudió Guión en el Observatorio de Cine de Barcelona. También asistió a los talleres literarios de la Escuela de Escritores de México (SOGEM)


20100213

Pausa Poética

El agua pasa, pero el cauce queda - antología - ($80.00)
Ernesto Flores


Ernesto Flores nació en Santiago Ixcuintla, Nayarit, el 4 de agosto de 1930. Es profesor-investigador universitario, editor de revistas, ensayista destacado y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. La Universidad de Guadalajara lo reconoció con el título de Maestro Emérito y con el Premio de Poesía Juan de Mairena, y el gobierno de Jalisco le otorgó el Premio Jalisco. El gobierno de Nayarit ofrece en esta antología una colección de los mejores textos del maestro Flores, con el fin de difundir su obra.

Ernesto Flores es autor de los libros de poesía A vuelo de pájaro (1969), El pasado es un país desconocido (1975), El viaje (1978), Mensajes desde el olvido (1998), Todos somos los ángeles oscuros (1998). Jorge Souza comenta que la poesía de Ernesto Flores busca, tal vez en el abismo, el otro que uno es, para salvarse. ''Pero en el movimiento incesante del agua de la noche, el tiempo ya se escapa y el intento final se vuelve niebla. Es poesía que se dice, casi siempre, en la penumbra; ha sido tejida con palabras que caen con el peso del liquido del cansancio; clarividencia deslumbrante del naufragio del tiempo''.

Nota de Prensa


La Jornada Jalisco, diario.

La Zonámbula, una nueva propuesta editorial independiente en Guadalajara
Xitlálitl Rodríguez, Carlos Cortés y Dora Moro, los primeros en difundir su creación poética
CECILIA DURAN




La Zonámbula es un nuevo proyecto editorial independiente que surge en Guadalajara con la finalidad de publicar obra literaria –poesía, cuento, novela– sin fines de lucro tanto de escritores con trayectoria como de nuevos autores, principalmente de Jalisco.

Los sonámbulos bien despiertos que integran el equipo de trabajo son Francisco Enciso Cabral en la dirección general; Jorge Orendáin en la dirección editorial; Sol Ortega es la encargada del diseño y la diagramación, y Francisco Enciso Salcido es coordinador de producción. Además, colaboran Carlos Hueso, Natalia Magallanes, Jabaz, Rossana Solís Morales y Verónica Enciso.

De acuerdo con Orendáin y Enciso Cabral el título, La Zonámbula, surge de la unión de dos palabras que les parecen fundamentales en el terreno de la creación literaria: zona y ambular. Consideran que la creación se da en una zona donde el escritor deambula constantemente con la finalidad de escribir. Además, esta unión de palabras remite a sonámbula, una persona que mientras duerme tiene cierta aptitud para ejecutar algunas funciones correspondientes a la vida de relación exterior. Esto es, el creador.

Enciso Cabral destacó que la realización de La Zonámbula fue posible gracias a la suma de voluntades de varios de sus compañeros que son impresores o diseñadores y “que están de acuerdo con el proyecto y colaboran, como Sol Ortega que es la diseñadora, Jabaz también nos ayuda en el diseño. A los compañeros que yo les he hecho la invitación ninguno ha dicho que no”.

Por su parte, Orendáin explicó que este proyecto surge porque “a pesar de todos los proyectos independientes que hay, falta mucho por dar a conocer la obra de poetas, narradores y hasta de fotógrafos de Jalisco. Aún siendo autores reconocidos muchas veces tienen que pagar sus impresiones. Creo que no es justo que a autores con gran calidad, ni la Universidad de Guadalajara ni la Secretaría de Cultura los apoyen. La suma de las editoriales independientes es lo que lograría eso. Las editoriales comerciales y las gubernamentales, incluso las universitarias, prácticamente desdeñan este tipo de trabajo porque no les reditúa económicamente”.

Iniciaron con la colección Pausa Poética que se centrará en publicar libros de poemas. Esta serie es tamaño media carta, con papel cultural en los interiores y papel couché en los forros, los cuales serán impresos a color y los tirajes serán de 500 ejemplares. Cada título de esta colección tendrá sus portadas ilustradas con la obra plástica de pintores jaliscienses, para dar a conocer su trabajo y de ofrecer al lector un libro atractivo. Lo interesante es que en la página de los créditos también se puede encontrar los datos del artista plástico, así como el nombre de la pieza de la portada y la técnica que utilizó.

De la serie Pausa Poética han publicado tres autores, quienes publican por primera vez un libro de poemas: Xitlálitl Rodríguez Mendoza, con Polvo lugar, ilustrado por Edna Cantoral; Carlos Cortés con Cabroncito stándar, cuya creación de la portada pertenece a Jors, y Dora Moro, con Por si la recua, ilustrado por Moná Orozco.

Para definir quiénes serían los tres primeros autores publicados, los coordinadores consultaron en talleres literarios quiénes eran los mejores alumnos y de una lista seleccionaron a Rodríguez Mendoza, Cortés y Moro.

Orendáin explicó que durante un año publicarán solamente a autores invitados. “Vamos a tratar de que no sean autores únicamente de Guadalajara y también pensamos hacer no sólo libros individuales, sino de repente hacer antologías. Yo sé que en Lagos de Moreno hay buenos autores, pero no puedo publicarle un libro independiente a todos los de Lagos de Moreno, mejor hacer una antología, una muestra de autores, como también podrá ser de Puerto Vallarta”, dijo.

Las publicaciones de La Zonámbula serán vendidas en las principales librerías de Guadalajara; aunque uno de los propósitos es que el artista se lleve 200 libros para distribuirlos.

Nota de Prensa

La Jornada Jalisco, diario.
Más acá del más allá, de Raúl Aceves, y Si la pausa, de Jorge Orendáin

El FCE y La Zonámbula invitan a la presentación de dos libros
RICARDO SOLIS

El sello editorial La Zonámbula y el Fondo de Cultura Económica (FCE) hacen invitación para el evento que, mañana jueves 9 de julio a las 20 horas, se llevará a cabo en La Joseluisa (avenida Chapultepec y Libertad), la presentación de los libros Más acá del más allá, de Raúl Aceves, y Si la pausa, de Jorge Orendáin. Los comentarios quedarán a cargo de los escritores Gabriel Gómez López y Carmen Villoro, respectivamente, bajo la moderación de Cristina Quezada.

Respecto de su libro, Raúl Aceves ha referido que se trata de “la recopilación de los textos que más me han gustado a lo largo del tiempo, que abarca una producción de más de tres décadas”. Además, el prólogo que acompaña el volumen, en el que explica parte del proceso de reunión del material “fue también una manera de ordenar el caos, pues los cuentos son de estilos e intenciones muy diversas”, ya que el lector puede encontrar fantásticos, metafísicos, bufos o paródicos entre ellos.

Para Aceves, poeta e investigador universitario, el libro representa “un reto distinto que me anima a seguir explorando esta veta narrativa que también tengo (aunque no tan explorada como otras)”. Más acá del más allá significa su segunda incursión en la narrativa (Villa Arcoiris –de Amaroma Ediciones, 2008– fue el primero) y, en sus palabras, “me abre una nueva ruta que quiero seguir explorando”.

Ahora bien, por lo que toca a Si la pausa, poemario de Jorge Orendáin (también coordinador editorial de La Zonámbula), es un texto en el que tuvo –como explicó el autor en entrevista reciente– “una idea de lo que quería” y partió de una estructura bien definida, por lo que, en ese sentido, significa un libro “diferente a los que he escrito”.

Respecto de la labor editorial que realiza con La Zonámbula, esta parte de una necesidad que el editor y poeta percibe “entre la gente joven, e incluso escritores con una trayectoria importante” que no tienen donde publicar sus libros “porque a los editores comerciales no les interesa o las editoriales universitarias no tienen dinero para publicar literatura”; todo lo cual representa una labor que redunda “en beneficio de muchas personas”, particularmente autores y lectores locales, que acceden a las publicaciones del sello en diversos puntos de distribución de la ciudad.

La Zonámbula incluye en su creciente catálogo a autores como Xitlálitl Rodríguez, Ángel Rafael Nungaray, Dora Moro, Paula Zulaica, Marco Aurelio Larios; así como textos o antologías en traducciones del francés, coreano y croata.

http://todoennoticia.com.mx/occidente-municipios-jalisco/cerda-martha-mientras-agonizas-la-zonambula-2020/