20130909

El jazz de Alain

El jazz según don Juan y otras silbables ráfagas
La Zonámbula [2013]

Por Óscar Tagle


Don Juan según Alain
Cómo empezar a leer, como empezar a escribir la partitura de un libro de poemas con el jazz dentro, al trasfondo. Porque todo se escucha en el silencio y Este tren no lleva leones; por ello no hace falta musicalizar lecturas, los poemas son ritmo o no son, onoson de sonoridades. Música para llevar su poética en el buen oído de un trayecto con diversas escalas.
Silbos cautelosos que hacen sonar el aire que desciende suave para ascender nuevamente. Escritura mediante descargas progresivas. La primera parte y su forma del contagio: lecturas, pausas sonoras: escucho escuchar al que escucha. Para mirar el ruido, entre grises o tristes mixturas, el nombre del sonido es azul; ruidos irremediablemente inasibles, nocturnas brasas crepitando, una rendija con viento que se cuela sobre la tiniebla de mi sola soledad como requisito de lector. Y es que leer la poesía de Derbez, terminar el poema, es seguir escuchándolo hasta que cae el silencio. O intocable es el reposo que hubiera preferido estar leyendo un largo blues inútil en algún sitio de sombra al aire libre. Tararear acaso la lluvia terca sobre cualquiera de estos jazzsonetos.
Apuntar al calce la alineación del cuadro que armó Derbez o viceversa, que lo armó a él, una oncena magistral antologable con todo y banca para ir dando pistas del registro tónico: Parker, Sonny Rollins, Armstrong, Mingus, Monk, Braxton, Barbieri, Dolphy, Evans, Davis, Coltrane, Gismonti, West.
Si esto fuera improvisación pura pensaría en matar la bola y hacerle los honores al canchero autor al medio tiempo, dejando en el vestidor la decadencia atlantista, ambivalencia llamémosle: equipo en exilio permanente, potros marinos, caballitos errantes de playa quintanarroense; para mencionar la cadencia de lo que fueron momentos memoriosos de esplendor: antologaría a Rafa Puente, Juan Ignacio Basaguren, Calaca González, Amuchastegui, Vantolrá, Desachy, Gisleno, Tedesco, Orlando Medina, y una racha de 15 partidos sin perder para luego hilvanar otra de 16 juegos sin ganar; con el posterior descenso en 76 y el blues azulgrana que debió seguramente marcar al autor. Huella que lo mismo debió dejar la escuela lavolpista que le dio la copa en 93, más afín al juego sincopado, quiero imaginar, en búsqueda del free absoluto.
Jam session, antes de reanudar la segunda parte, que me lleva a otras reminiscencias tapatías. Recuerdo a Alain comiendo en La Alemana, previo a la presentación de su novela a cuatro manos: Usted soy yo, junto con Ángel Miquel. Una noche después en el Primer Piso varios músicos se le unieron para sonar como una banda de viejos conocidos. Algunos de ellos le contaron que aparecen en El jazz en México (datos para una historia). Qué tónica azulgrana y otros juegos de conjunto la de aquella noche.

La trompeta símbolo apocalíptico se transfigura en génesis de la recreación universal: Del jazz y mis treinta años, escribe Derbez:

en los primeros días cantó Armstrong y tocó la trompeta:
“un beso para construir un sueño”.
yo quise tomar nupcias con una canadiense
que inventaba las voces que al acto de aparearse
le hacían falta. debo de haber tenido, si mucho,
dieciséis.
años más tarde
el amor de mi vida toda una temporada
me dijo “lo lamento” al dar por bien concluido
lo que a efecto llevábamos.
yo colgué la bocina luego de hacerle oír
“pr´um samba” de gismonti siete noches …

Cierro el libro y voy a ver qué bolería azarosa resuena de este jazztenorio de nostalgias donjuansincopadas. El bien de amores del beso para construir un sueño: el París del mejor jazz del mundo subterráneo, negros ruidos de túnel que viajan en una carta. Poemas de maquillaje corrido y estrepitosas frescuras. Yo tengo el blues, lo pesqué ayer. ¿Estornudarlo, suspirarlo? Hemos de recorrer el tiempo que llega desde el sueño. O lo que dura el amor y da vuelo a la segunda mitad del libro.
Kind of Blue, en el código de algunos poemas, es decir, algunas piezas: los pianos y saxofones, batería, contrabajos. Como cuando te encontraste el nombre de Miles en la página 18 de la novela En el camino de Kerouac y lo hallaste citado, para hablar de Coltrane, en Último round, mencionado también en El perseguidor. O la escritura jazzística de Gaspar Aguilera, quien hace unos meses en este mismo salón me mostró un poema suyo dedicado a Derbez y a Jazzamoart: Llegar al paroxismo al que llega el hombre que hermafroditamente se ha posesionado del saxofón y de los dioses y la persecución de absoluto no lo deja descansar en paz. En su instrumento se encuentra el universo: la descripción de la muerte, las palomas, el cuerpo femenino, el color, la historia, los sueños, el infinito, la textura, y hasta ciertos sonidos aleatorios, que solo a su lengua sensual le está permitido pronunciar.
Al respecto, Kerouac propuso para la literatura: “No ‘seleccionar’ la expresión sino seguir libremente las desviaciones de la mente en los límites que soplan sobre el sujeto en los océanos del pensamiento, nadando en el mar del lenguaje sin más disciplina que el ritmo de la exhalación, como un puñetazo cayendo sobre una mesa con toda su expresión al detalle:

Baterista de jazz:
Oigo

Alguien está escuchando.

Entrevoz rasposa y rasguñada sonoridad, primigenios gruñidos de rica dicción y saxofonía percutida en cuanto a tonos se refiere, escandalosa como una risotada entre solemnidades. Imposible separar la conversación con Alain, de la lectura de sus poemas y de escucharlo al sax. Al unísono leehookeriano: One Bourbon, one Scotch, one Beer. Estupendo en los tiempos rápidos, maneras relajadas, fluidas, amorosas. En este álbum de poemas donjuanes hay un monólogo abierto que dialoga con otros músicos monólogos. Beboperos, cool jazzianos, más gozo que lamento, voces del alma perdidas en clubes sotaneros [y no me refiero al Atlante, sino a subtugurios].

¡Bendito sea el saxofón que gime!, dijo Ginsberg. Y el saxofonista se volvió visible con sus poemas.

20130902

Todo se escucha en el silencio

Libro: El jazz según don Juan y más silbables ráfagas

Autor: Alain Derbez


Música
Lluvia ácida
Golpe de agua
Cualquier roce destruye la estructura
Afiladas estatua de sal
Temerosas del viento
Sostienen la realidad
Sobre la que bailamos
Cae la noche
Todo se escucha en el silencio



¿Quién es el autor?


Alain Derbez. Nació en México en 1956. Vivió en la Colonia Chapalita de Guadalajara de donde salió por no creer en pedirle sus juguetes al niño Dios. Ha escrito, entre otros libros, El jazz en México (FCE), Amar en baños públicos (Joaquín Mortiz), Los sesenta cumplen treinta (Conaculta) y desnudo con la idea de encontrarte (Katún)

Además de poeta y narrador, es músico. Entreverando siempre ambos lenguajes, este historiador de profesión hace jazz tanto con la palabra como con el saxofón. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores.

Zonambulantes- Melissa Nungaray






Cuerpos robados por cielos imparciales



27
Una palabra, tu palabra, nuestra palabra, somos una lágrima de piedra ante el rostro de esmeraldas. La lluvia de luz es la divinidad del reflejo, se abre y avanza al atavío del viento, flecha de serpiente, eufórico nudo del abismo extrae la chispa del respiro. 
En el Monte del Nimbus es factible el maullido de la flor, boreales cisnes de la expansión acampan bajo la marea de la mariposa.
Solsticio de siete días para viajar en las protuberancias de algún cometa, mar esencias en cada espacio de tu ausencia. Desangraré lejos el cascabel de la luna, me iré al vaivén de los frutos en el hervor de tus visiones.


34
Auténtica curva de visiones obsidianas en un momento de repentina evocación
por escribir la tierra en montañas de lluvia, se oxidan como gotas de alegría que beben sangre floreada de pies amordazados cubriendo la palabra sin alma.
Devoro la séptima uva del lagrimal de flores indecisas a seguir volando en el delirio de los vasos que duermen con la muerte cada hora, en cada imagen que destroza el juicio. 
Se funden los ojos en la mente queriendo salir para adsorber la vida y mirar de frente el castigo de la voz, torturo la escalera que sigue viva dentro de la convulsión hundida que no se esfuerza por extinguir los brazos de alientos perdidos que solo caminan en vidrios de cuerpos robados por cielos imparciales.
Golpearé una vez más los dedos incompletos de la poesía albergando la reunión extraída de la esencia del lenguaje.


                                                                                                            Melissa Nungaray

20130823

La Zonámbula en LA CARPA DE LOS LIBROS

Los invitamos a que asistan éste 26 al 30 de Agosto a la CARPA DE LOS LIBROS.

Venta de libros que no se pueden perder. Diferentes editoriales estarán presente. Y por su puesto, podrás encontrar la publicaciones más novedosas 2012 y 2013 de la Zonámbula.

Los esperamos en "El ombligo" del ITESO.

Periférico Sur Manuel Gómez Morín 8585

20130819

¡CUENTOS PARA NO DORMIR!

Libro: CALEIDOSCOPIO
Autores: Escuela de escritores SOGEM Guadalajara.

¡Adiós arrugas!
Mirtha Campillo



Marcela está preocupada, acaba de cumplir cincuenta años, es dermatóloga y la apariencia de su piel, de la cual siempre ha estado orgullosa, es de suma importancia. Su cutis había lucido toda su vida tan terso como penca de sábila, pero ve con horror cómo las patas de gallo, el rictus y las arrugas en la frente, a pesar del botox, están más y más pronunciadas. “¡Santo cielo!”, piensa, “¿En qué momento sucedió esto?¡Tengo piel de lagarto!” 

Ante su clientela, compuesta por mujeres, entre los 40 y 60 años, no puede darse el lujo de verse arrugada. “¿Qué dirán?”. Tiene que dar el ejemplo. Desesperada ha decidido visitar a una compañera de la universidad, quien se dedica a la investigación para un laboratorio líder en el ramo de la cosmetología facial. Tal vez, ella le pueda recomendar algún nuevo tratamiento.

Carmen la recibe encantada de volver a verla después de tantos años. Marcela observa con envidia la suavidad perfecta del rostro de su colega y sin más preámbulo le confiesa su problema y le pregunta por el secreto. Carmen cierra la puerta de la oficina, y bajando la voz le confía que el laboratorio está en fase experimental con un compuesto que aún no ha salido al mercado, el cual es obtenido de unas hierbas recién descubiertas en la cima del Himalaya. Ella ha participado en algunas de las pruebas y su cara es muestra de los resultados que en un corto tiempo se pueden esperar. Compadeciéndose de la angustia de su amiga, le pregunta a Marcela si le interesaría ayudarla como conejillo de indias. Marcela está tan desesperada que, agradecida y gustosa, acepta.

Carmen se dirige a un pequeño refrigerador , extrae un frasco que contiene una crema de color gris perla y suave aroma, y un gotero con una sustancia aceitosa e inodora. Le indica aplicarse sólo una pequeña cantidad sobre las líneas de expresión durante un corto tiempo y verá resultados inmediatos. Por el difícil acceso a conseguir la materia prima, las cremas, una vez patentadas, se venderán a un alto precio. Le pide su absoluta discreción. Marcela, feliz, jura por su vida no divulgar el secreto.

Llega a su casa, se dirige al baño, extrae de su bolsa ambos frascos y el instructivo. Se tienen que usar combinados. Las raciones son mínimas y la forma de aplicarlas, después de desmaquillarse y con la cara lavada, es con la pequeña espátula que Carmen le proporcionó. Tendrá que esparcirlas a las áreas cercanas a las líneas de expresión que desee borrar. En tan sólo veinticuatro horas empezará a ver resultados asombrosos.

Entre emocionada y escéptica, Marcela procede a seguir las instrucciones, pero es tal su desesperación por verse bien de inmediato, que decide aumentar las porciones y colocarlas por toda la cara y cuello. Se mete a la cama soñando que la crema va a hacer maravillas durante la noche. A las tres de la mañana se levanta al baño y lo primero que hace es verse en el espejo. ¡El compuesto está surtiendo efecto! A la mañana siguiente nota que las arrugas han desvanecido aún más. Canturrea mientras se baña pensando que el cutis le va a quedar tan terso como decía su mamá: como nalga de princesa. Se viste y se va al consultorio con una sonrisa de crema dental. Recibe a sus pacientes alegre como mariposa volando de flor en flor. Conforme pasa el día, Rebeca, su enfermera, la observa con preocupación y se anima decirle: “doctora, la noto rara ¡como si la cara se le estuviera borrando!”. Marcela corre al espejo a verse y queda tan fría como un pez muerto. Efectivamente, casi no queda nada de su cara; solo los ojos, fosas nasales, dientes, pelo y las orejas es lo único que le queda visible. Con un grito de terror estalla en llanto y con pánico corre hacia el teléfono. Por fin la telefonista la conecta con Carmen a quien, entre sollozos y con voz trémula, le describe su situación. Su amiga cuestiona con rapidez si siguió las instrucciones al pie de la letra. Marcela confiesa que aumentó considerablemente la dosis, y le pregunta que en cuanto tiempo se pasará el efecto. Carmen, lúgubremente le anuncia con pena: nunca se han hecho pruebas con porciones mayores, pero teme que el efecto será permanente.

“¡Carmen, por caridad, ayúdame!”, exclama Marcela, “¿con qué cara me presento ante mi marido?”


20130804

Un final que se convierte en sorpresa. Cuando los cempoales florezcan de Francisco Espinoza de los Monteros


Por Karla Salazar



El libro Cuando los cempoales florezcan de Francisco Espinoza de los Monteros, te lleva a pensar que la lectura de una novela la hace rica cuando cada uno de sus personajes son interesantes en todos sus aspectos, pero pasa que se suele tener el favorito, y en este caso el protagonista Rubén lo fue, por algo es el protagonista ¿no?
La especie de película que va formando en tu pensamiento en el transcurso de la lectura hace que visualices con todo detalle a los personajes, de hecho hasta empiezas por adjudicarles la etiqueta ya sea "del bueno" o "del malo", pero siempre te llevas sorpresas al final del camino, y es que aquí terminé por confundirme debido a que ya no supe si eran "buenos" o "malos", pero lo único que sí supe fue que todos eran una pieza clave en la vida y destino de Rubén.

La historia consta de un buen ritmo, desarrolla la historia de todos los personajes a su tiempo donde poco a poco sus vidas van sufriendo cambios radicales. En sí, se manejan temas complejos por así decirlo, que incluso te pueden producir esa espinita de indagar en tales temas como la "transmutación" o simplemente investigar sobre el tema de las plantas y sus poderes. Surgen preguntas como si sería posible que este tipo de situaciones podrían ser reales, pero como dice Don Anastasio, otro de los protagonistas: "Hay muchas cosas que no podemos entender y, sin embargo, existen". Pero profundizar en ese tema ya sería decisión de cada quien, en este caso no lo haré, pero sí hago la referencia de que no pude evitar sentir curiosidad.

En cuestión de la trama, me lleva a reflexionar. Al principio, la descripción de la vida de Rubén no deja mucho que desear, una vida complicada, sin muchos medios para sobresalir y sin un futuro alagador, pero sobre todo percibes una vida desolada empezando porque Rubén sentía que le faltaba algo, como todo ser humano, a veces nos sentimos incompletos sin saber hasta qué punto y entonces nos damos a la tarea de aferrarnos a encontrar eso que sentimos que nos pertenece. Rubén se aferró y no precisamente lo logró, pero se encontró a sí mismo. A mí una sabia señora me dijo: “el destino consta de una sincronía”, y en efecto, cuando de repente todo está perdido es ahí donde el destino empieza a hacer su trabajo, claramente esto toma su tiempo. El libro es algo corto y por consiguiente a Rubén no le tomó tanto tiempo ir a dar con ese algo que le hacía falta. Por otra parte, respecto al desenlace, lo admito, esperaba otro final, dejarme llevar por los típicos desenlaces de las historias según cómo vas hilando los hechos me tomó por sorpresa lo que al final de cuentas pasó, y es que nunca sabes cuándo los patos le van a tirar a las escopetas.

Leer este libro en especial te puede cansar la vista ya que no dejas de parpadear poniéndote al borde de las dudas con cada línea que avanzas (léase esto como un elogio), pero que al final terminan aclarándose.



20130716

CUANDO LOS CEMPOALES FLOREZCAN

(LO MÁS NUEVO DE LA ZONÁMBULA!)

Autor: Francisco Espinoza de los Monteros

A Rubén, uno de los protagonistas de esta novela, su convicción de que tenía un hermano gemelo lo llevó a los terrenos de la obsesión. En la búsqueda de "el igual" se aficionó a los temas de ocultismo y encontró que su propia sangre podría ser la clave para lograr el objetivo. Anastasio, un viejo solitario con un pasado sorprendente, está en la última etapa de su vida. Debe encontrar pronto un donante, y todo le hace creer que Rubén, a quien recogió de la calle, moribundo, es la persona que necesita. ¿Pueden ser gemelos dos individuos cuya diferencia de edades es de cincuenta años?


Francisco Espinoza de los Monteros. Nación en Topia, pequeño pueblo minero del estado de Durango. En su niñez se trasladó con su familia a la ciudad de Guadalajara, donde realizó estudios de médico cirujano, técnico en anestesiología, especialidad médica en  mioterapia y maestría en salud mental. Desempeñó varios puestos directivo en la Secretaría de Salud Jalisco y en la Universidad de Guadalajara; entre otros: directos de varios centros de salud, rector del Centro Universitario del Sur y coordinador general académico.

¡Tienes que adquirirlo YA!
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20130708

TODO UN PASADO POR VIVIR




Autor: Luis Vicente de Aguinaga

Todo libro, a su modo, es muchos libros. Éste es una compilación de artículos aunque también es un diario y, marginalmente, una reunión de aforismos. Entre notas y apuntes al filo de los días, crónicas y ensayos, pasan por estas páginas recuerdo y anécdotas de la vida familiar del autor, dos periodos presidenciales de México, alguno viajes, tiempos recientes o lejanos en Guadalajara, los últimos días de los Beatles, la muerte de Ali Farka Touré, un concierto de Robert Plant y otro de Paul McCartney, Canciones de Mark Knopfler y Bob Dylan, olimpiadas y mundiales de futbol, un libro de Cesar Vallejo y discos de Arturo Meza, lecturas de Neruda y Borges y Paz y Lizalde, cartas al director y fotos autografiadas del tío Gamboín, la navidad y la FIL y más canciones aún, de Ry Cooder o Steve Earle. Los años han sido barajados y los meses acomodados bajo un principio zodiacal, y cada página se puede leer atendiendo a su fecha o ignorándola, porque no hay presente sin memoria ni pasado sin porvenir.



Luis Vicente de Aguinaga nació en 1971. Autor de libros de poesía La Cercanía (2000), Reducido a Polvo (2004), Adolescencia y otras cuentas pendientes (2011) y Séptico (20012) y algunos de crítica y ensayo (Lámpara de mano 2004), Signos vitales y La migración interior (2005), y Otro cantar, (2006), entre otros. Es profesor, investigador y traductor de poesía.

Parte del libro:

Mayo de 2012
Por qué recordar con gusto el concierto 
de Paul McCartney en Gudalajara

Porque, de las treinta y nueve canciones que interpretó, veinticuatro fueron de los Beatles, y era evidente que no le interesaba recrearlas ni mucho menos desfigurarlas, acaso por que nadie sabe mejor que McCartney lo que significan para el mundo.
       Por que no hay casi nada en el mundo mejor distribuido que la nostalgia por los Beatles ni nadie más autorizado que Macca para satisfacer a los nostálgicos.
       Porque, a pesar de lo que muchos piensan, incluyéndome yo mismo, Paul no es el principal imitador de McCartney sino el McCartney temporal permanentemente reflejado en el espejo del Paul eterno.
      Porque admirar a McCartney es añorar los tiempos idos y disfrutar a la vez con los tiempo idos y disfrutar a la vez con los tiempos que corren.
Porque "Day Tripper" y "Things We Said Today" son muy buenas canciones de los Beatles que sorprenden y exaltan en vivo, elevándose a rango de grandes canciones.
     Porque sencillamente da gusto volver a oir "I´ve Just Seen A Face" y "The Night Before", como si un enérgico remitente situado en 1964 nos estuviera enviando dos mensajes clarísimos.
     Porque, de las canciones de su nuevo disco, Macca eligió tocar la más íntima y primorosa : "My Valentine".
      Porque si Macca pasa de un instrumento a otro (del bajo a las guitarras eléctricas y acústicas, del ukelele al piano de cola y del piano vertical a la mandolina) es para determinar la profundidad y el espesor de emocional de cada canción, logrando incluso más que lo mucho que logra cantando.
      Por que si bien hay que pagarlo a precio de oro, uno acaba por instalarse dentro de una cápsula de casi tres horas de felicidad ininterrumpida, lo suficientemente amplia y reconocible para bailar, para sonreír, cantar a gritos y verter un par de lágrimas ( en mi caso, durante "Blackbird" y Golden Slumbers").
      Porque la calamidad nos ha enseñado a vivir primero sin John y luego sin George, pero nada podría enseñarnos a vivir sin los Beatles. Y aunque Macca ya no sea nada más un beatle, de algún modo él es el primer albacea, el mayor embajador  y el sumo sacerdote de un mundo alegre, incompatible con la estupidez y la maldad.

20130705

EN TANTO EL SOL AMANECE

(¡LO MÁS NUEVO DE LA ZONÁMBULA!)

Miguel García Ascencio

En tanto el sol amanece recurre a la simbología del ave, y remite al lector a un campo semántico diverso: la libertad, el am/o/desamparo, la música…
En este poemario su autor busca ser orgánico, en el sentido de que organiza (mejor dicho, poetiza) muchos aspectos en torno a un eje: la similitud del proceder de las aves con la conducta humana.
En tanto el sol amanece plantea la diversidad como un transcurrir cotidiano: en la evolución de la naturaleza  del hombre, en su cultura y espiritualidad, en la realidad étnica (las razas) y su hpabitat (las geografías), en la discapacidad, emigración y migración; en las manifestaciones artísticas, la sexualidad, las creencias religiosas, etcétera, como evidencia de la complejidad del pensamiento y sentir humanos.


Miguel García Ascencio, Arandas, Jal., 1949. Poeta, narrador y periodista, ha publicado en periódicos y revistas locales y del país. Lo han incluído en varias antologías. Es autor de Con esta voz me gano el arrullo (prosa poética), Liturgia de la sed, Ascención a la mirada (poesía), Favor de no borrar (cuento narrativa), Haz de corazones locos (ensayo), Pupila de sal, Días perecederos (antologías poéticas de Cocha Mojica y Raúl Navarrete.


ALONDRA

Alondra ama la voz que oye en el teléfono.
Tesitura del amor ausente
milagro de la inalambrería
: un chisquear que dice estoy aquí
sin que importen los husos y las horas.

Estoy contigo en el auricular
(Aunque no se diga)
con el que te ven mis ojos:
hoy amaneciste
con la incertidumbre de un tren que se distancia
y no logra escuchar mi beso.

Plática de lo trascendente y de lo fútil  
Como sí descubrieran el mundo al hablar del barrio
del ir y del volver
del recuento a oscuras:
el índice en la almohada continúa en su frío.

Hablan y se besan con las intenciones
con una mano en el vientre y otra en el pubis.

AMADO NERVO-HERMANA AGUA

Gustavo Jiménez Aguirre


El hielo

Para cubrir los peces del fondo, que agonizan
de frío, mis piadosas ondas se cristaliza,
y yo, la inquietüela, cuyo perenne móvil
es variar, enmudezco, me duermo, quedo imóvil.
¡Ah, tú no sabes cómo padezco nostalgia
del sol bajo esa blanca sábana siempre fría!
Tú no sabes la angustia de la ola que inmola
sus ritmos ondulantes de una mujer, su sonrisa,
al frío, y que se vuelve, mujer de Lot, banquisa:
ser banquisa es ser como la estatua de la ola.

Tú ignoras esa angustia; mas yo no  me rebelo,
y ansiosa de que en todo mi Dios sea loado,
desprendo radiaciones al bloque de mi hielo,
y en vez de azul oleaje soy témpano azulado.

Mis crestas en las noches del polo son fanales,
reflejo el rosa de las auroras boreales,
la luz convaleciente del sol, y con deleite
de Serafita, yergo mi cristalina roca
por donde trepan lentos los morsos y la foca,
seguidos de lapones hambrientos de su aceite…
¿Ya ves cómo se acata la voluntad del cielo?

Y yo recé: -Loemos a Dios, hermano Hielo.


Amado Nervo escribió la Hermana Agua en París. A 110 años de su publicación, este poema fluye ahora en un cauce propio, independiente, porque la poesía como la materia de este poema, se pliega en diversas formas hacia el lector. Además de volver a escuchar “esas gotas incesantes y sonoras de un torrente lírico” que ha sobrevivido prolongadas sequías de la crítica.

MURMULLO SOBRE ASFALTO-Dos poetas de Croacia

Lana Derkac/Davor Salat
Traducción y compilación: Zeljka Lovrencic


El descascarar la lengua

Algo nos expele esta palabra, la segunda y la tercera,
y no queda casi ninguna. Y hablar es necesario, sin ello se
nos descascara la lengua y las ventanas de la nariz sueñan con la
oscuridad, ¿Qué hable quién, ¿quién es el dueño
de las palabra ya pronunciadas? Porque cada boca está invitada
a su cara, se anida en mueca silenciosa. Quizá las palabras están
fuera de nosotros, y nosotros somos sus enanos atróficos. Y
mientras estamos en esa
arena muda, los pájaros susurran entre si,
y las estrellas charlan en la lengua celestial.




Murmullo sobre asfaltos en una selección  de textos de dos poetas croatas. Lana Derkac (Posega, 1969) y Davor Salat (Dubrovnik, 1968), ambos pertenecientes a la generación de los noventas y miembros de la Sociedad de Escritores Croatas. La poesía de Davor es metafísica; la de Lana, más vital y sobre lo cotidiano. Pero aunque viven y describen su alrededor de manera distinta, es evidente que no solo están unidos por el lazo de su generación, sino también por el de la vida que comparten.

20130701

Clic en los ojos


Les compartimos un texto publicado en la página de La jornada realizado por uno de nuestros Autores creador del libro En Guadalajara fue por Febronio Zataráin.

“Apúrense, cabrones, la Bestia no espera a nadie”, decía el pollero mientras algunos enrollábamos las cobijas y otros recogían los enseres. Nos encontrábamos en el albergue Hermanos en el Camino, en Ixtepec, y
estábamos por irnos adonde pasaría el ferrocarril. Hacía una semana que habíamos cruzado el Suchiate. Éramos trece con todo y el pollero: de
Guatemala, El Salvador, Honduras y de Ecuador. “Voy a tener que
mocharme con el garrotero; cincuenta varos por piocha.” El pollero
hablaba como mexicano, pero sabrá Dios de dónde sería. Entramos
al patio ferroviario. Había cientos esperando a que la Bestia
apareciera; se oyó su bramido y toda la mancha de gente se
alzó. “Todos al mismo vagón, síganme.” La Bestia apenitas se
arrastraba como invitándonos a que la montáramos. El
culebrón se veía alegre con tanto migrante encima. De los
doce, ninguno había estado sobre el cuerpo de la bestia,
pero nos veíamos muy campantes, como si hubiéramos
nacido para eso. Adelante de Coatzacoalcos la cosa se
complicó; el tren fue disminuyendo la velocidad
hasta que los vagones se quedaron quietos. Llegaron
varias camionetas por cada lado, muchos saltaron y se
echaron a correr gritando: “¡Los zetas!, ¡los zetas!”
Se oyeron balazos, y el pollero, agachándose:
“¡Péguense a la Bestia!” Un zeta nos gritó: “¡Bájense
y acomódense en la caja de la camioneta!” Nos
llevó a un caserón en un pueblo llamado Oluta.
Nos pasaron de uno por uno a un cuarto. Allí
me dijeron que marcara el número de un
familiar y le contara lo que me había pasado.
Me contestó mi madre y, después de un
minuto, me arrebataron el celular; le
pidieron mil dólares, que los enviara a una
casa de cambio en Jalapa. De los otros
once, llegó rápido el pedido y se los llevó
el pollero. “En tres días vengo por ti.”
“Qué vamos a hacer contigo, tus
familiares no te quieren”, me dijo
el de la camioneta mientras jugaba
con un revólver; le sacó las balas
del tambor, luego le regresó una, le
dio vueltas a la rosca y me apuntó.
Ya no parpadeé; ni siquiera solté
un gesto porque ya estaba
muerto; el clic del gatillo me
entró por los ojos; el zeta se
acercó, me extendió la mano
y con voz contenta dijo:
“Yo te voy a pasar al
otro lado.”

http://todoennoticia.com.mx/occidente-municipios-jalisco/cerda-martha-mientras-agonizas-la-zonambula-2020/