20130823

La Zonámbula en LA CARPA DE LOS LIBROS

Los invitamos a que asistan éste 26 al 30 de Agosto a la CARPA DE LOS LIBROS.

Venta de libros que no se pueden perder. Diferentes editoriales estarán presente. Y por su puesto, podrás encontrar la publicaciones más novedosas 2012 y 2013 de la Zonámbula.

Los esperamos en "El ombligo" del ITESO.

Periférico Sur Manuel Gómez Morín 8585

20130819

¡CUENTOS PARA NO DORMIR!

Libro: CALEIDOSCOPIO
Autores: Escuela de escritores SOGEM Guadalajara.

¡Adiós arrugas!
Mirtha Campillo



Marcela está preocupada, acaba de cumplir cincuenta años, es dermatóloga y la apariencia de su piel, de la cual siempre ha estado orgullosa, es de suma importancia. Su cutis había lucido toda su vida tan terso como penca de sábila, pero ve con horror cómo las patas de gallo, el rictus y las arrugas en la frente, a pesar del botox, están más y más pronunciadas. “¡Santo cielo!”, piensa, “¿En qué momento sucedió esto?¡Tengo piel de lagarto!” 

Ante su clientela, compuesta por mujeres, entre los 40 y 60 años, no puede darse el lujo de verse arrugada. “¿Qué dirán?”. Tiene que dar el ejemplo. Desesperada ha decidido visitar a una compañera de la universidad, quien se dedica a la investigación para un laboratorio líder en el ramo de la cosmetología facial. Tal vez, ella le pueda recomendar algún nuevo tratamiento.

Carmen la recibe encantada de volver a verla después de tantos años. Marcela observa con envidia la suavidad perfecta del rostro de su colega y sin más preámbulo le confiesa su problema y le pregunta por el secreto. Carmen cierra la puerta de la oficina, y bajando la voz le confía que el laboratorio está en fase experimental con un compuesto que aún no ha salido al mercado, el cual es obtenido de unas hierbas recién descubiertas en la cima del Himalaya. Ella ha participado en algunas de las pruebas y su cara es muestra de los resultados que en un corto tiempo se pueden esperar. Compadeciéndose de la angustia de su amiga, le pregunta a Marcela si le interesaría ayudarla como conejillo de indias. Marcela está tan desesperada que, agradecida y gustosa, acepta.

Carmen se dirige a un pequeño refrigerador , extrae un frasco que contiene una crema de color gris perla y suave aroma, y un gotero con una sustancia aceitosa e inodora. Le indica aplicarse sólo una pequeña cantidad sobre las líneas de expresión durante un corto tiempo y verá resultados inmediatos. Por el difícil acceso a conseguir la materia prima, las cremas, una vez patentadas, se venderán a un alto precio. Le pide su absoluta discreción. Marcela, feliz, jura por su vida no divulgar el secreto.

Llega a su casa, se dirige al baño, extrae de su bolsa ambos frascos y el instructivo. Se tienen que usar combinados. Las raciones son mínimas y la forma de aplicarlas, después de desmaquillarse y con la cara lavada, es con la pequeña espátula que Carmen le proporcionó. Tendrá que esparcirlas a las áreas cercanas a las líneas de expresión que desee borrar. En tan sólo veinticuatro horas empezará a ver resultados asombrosos.

Entre emocionada y escéptica, Marcela procede a seguir las instrucciones, pero es tal su desesperación por verse bien de inmediato, que decide aumentar las porciones y colocarlas por toda la cara y cuello. Se mete a la cama soñando que la crema va a hacer maravillas durante la noche. A las tres de la mañana se levanta al baño y lo primero que hace es verse en el espejo. ¡El compuesto está surtiendo efecto! A la mañana siguiente nota que las arrugas han desvanecido aún más. Canturrea mientras se baña pensando que el cutis le va a quedar tan terso como decía su mamá: como nalga de princesa. Se viste y se va al consultorio con una sonrisa de crema dental. Recibe a sus pacientes alegre como mariposa volando de flor en flor. Conforme pasa el día, Rebeca, su enfermera, la observa con preocupación y se anima decirle: “doctora, la noto rara ¡como si la cara se le estuviera borrando!”. Marcela corre al espejo a verse y queda tan fría como un pez muerto. Efectivamente, casi no queda nada de su cara; solo los ojos, fosas nasales, dientes, pelo y las orejas es lo único que le queda visible. Con un grito de terror estalla en llanto y con pánico corre hacia el teléfono. Por fin la telefonista la conecta con Carmen a quien, entre sollozos y con voz trémula, le describe su situación. Su amiga cuestiona con rapidez si siguió las instrucciones al pie de la letra. Marcela confiesa que aumentó considerablemente la dosis, y le pregunta que en cuanto tiempo se pasará el efecto. Carmen, lúgubremente le anuncia con pena: nunca se han hecho pruebas con porciones mayores, pero teme que el efecto será permanente.

“¡Carmen, por caridad, ayúdame!”, exclama Marcela, “¿con qué cara me presento ante mi marido?”


20130804

Un final que se convierte en sorpresa. Cuando los cempoales florezcan de Francisco Espinoza de los Monteros


Por Karla Salazar



El libro Cuando los cempoales florezcan de Francisco Espinoza de los Monteros, te lleva a pensar que la lectura de una novela la hace rica cuando cada uno de sus personajes son interesantes en todos sus aspectos, pero pasa que se suele tener el favorito, y en este caso el protagonista Rubén lo fue, por algo es el protagonista ¿no?
La especie de película que va formando en tu pensamiento en el transcurso de la lectura hace que visualices con todo detalle a los personajes, de hecho hasta empiezas por adjudicarles la etiqueta ya sea "del bueno" o "del malo", pero siempre te llevas sorpresas al final del camino, y es que aquí terminé por confundirme debido a que ya no supe si eran "buenos" o "malos", pero lo único que sí supe fue que todos eran una pieza clave en la vida y destino de Rubén.

La historia consta de un buen ritmo, desarrolla la historia de todos los personajes a su tiempo donde poco a poco sus vidas van sufriendo cambios radicales. En sí, se manejan temas complejos por así decirlo, que incluso te pueden producir esa espinita de indagar en tales temas como la "transmutación" o simplemente investigar sobre el tema de las plantas y sus poderes. Surgen preguntas como si sería posible que este tipo de situaciones podrían ser reales, pero como dice Don Anastasio, otro de los protagonistas: "Hay muchas cosas que no podemos entender y, sin embargo, existen". Pero profundizar en ese tema ya sería decisión de cada quien, en este caso no lo haré, pero sí hago la referencia de que no pude evitar sentir curiosidad.

En cuestión de la trama, me lleva a reflexionar. Al principio, la descripción de la vida de Rubén no deja mucho que desear, una vida complicada, sin muchos medios para sobresalir y sin un futuro alagador, pero sobre todo percibes una vida desolada empezando porque Rubén sentía que le faltaba algo, como todo ser humano, a veces nos sentimos incompletos sin saber hasta qué punto y entonces nos damos a la tarea de aferrarnos a encontrar eso que sentimos que nos pertenece. Rubén se aferró y no precisamente lo logró, pero se encontró a sí mismo. A mí una sabia señora me dijo: “el destino consta de una sincronía”, y en efecto, cuando de repente todo está perdido es ahí donde el destino empieza a hacer su trabajo, claramente esto toma su tiempo. El libro es algo corto y por consiguiente a Rubén no le tomó tanto tiempo ir a dar con ese algo que le hacía falta. Por otra parte, respecto al desenlace, lo admito, esperaba otro final, dejarme llevar por los típicos desenlaces de las historias según cómo vas hilando los hechos me tomó por sorpresa lo que al final de cuentas pasó, y es que nunca sabes cuándo los patos le van a tirar a las escopetas.

Leer este libro en especial te puede cansar la vista ya que no dejas de parpadear poniéndote al borde de las dudas con cada línea que avanzas (léase esto como un elogio), pero que al final terminan aclarándose.



20130716

CUANDO LOS CEMPOALES FLOREZCAN

(LO MÁS NUEVO DE LA ZONÁMBULA!)

Autor: Francisco Espinoza de los Monteros

A Rubén, uno de los protagonistas de esta novela, su convicción de que tenía un hermano gemelo lo llevó a los terrenos de la obsesión. En la búsqueda de "el igual" se aficionó a los temas de ocultismo y encontró que su propia sangre podría ser la clave para lograr el objetivo. Anastasio, un viejo solitario con un pasado sorprendente, está en la última etapa de su vida. Debe encontrar pronto un donante, y todo le hace creer que Rubén, a quien recogió de la calle, moribundo, es la persona que necesita. ¿Pueden ser gemelos dos individuos cuya diferencia de edades es de cincuenta años?


Francisco Espinoza de los Monteros. Nación en Topia, pequeño pueblo minero del estado de Durango. En su niñez se trasladó con su familia a la ciudad de Guadalajara, donde realizó estudios de médico cirujano, técnico en anestesiología, especialidad médica en  mioterapia y maestría en salud mental. Desempeñó varios puestos directivo en la Secretaría de Salud Jalisco y en la Universidad de Guadalajara; entre otros: directos de varios centros de salud, rector del Centro Universitario del Sur y coordinador general académico.

¡Tienes que adquirirlo YA!
Pregunta y escríbenos en FACEBOOK https://www.facebook.com/lazonambula.editorial

20130708

TODO UN PASADO POR VIVIR




Autor: Luis Vicente de Aguinaga

Todo libro, a su modo, es muchos libros. Éste es una compilación de artículos aunque también es un diario y, marginalmente, una reunión de aforismos. Entre notas y apuntes al filo de los días, crónicas y ensayos, pasan por estas páginas recuerdo y anécdotas de la vida familiar del autor, dos periodos presidenciales de México, alguno viajes, tiempos recientes o lejanos en Guadalajara, los últimos días de los Beatles, la muerte de Ali Farka Touré, un concierto de Robert Plant y otro de Paul McCartney, Canciones de Mark Knopfler y Bob Dylan, olimpiadas y mundiales de futbol, un libro de Cesar Vallejo y discos de Arturo Meza, lecturas de Neruda y Borges y Paz y Lizalde, cartas al director y fotos autografiadas del tío Gamboín, la navidad y la FIL y más canciones aún, de Ry Cooder o Steve Earle. Los años han sido barajados y los meses acomodados bajo un principio zodiacal, y cada página se puede leer atendiendo a su fecha o ignorándola, porque no hay presente sin memoria ni pasado sin porvenir.



Luis Vicente de Aguinaga nació en 1971. Autor de libros de poesía La Cercanía (2000), Reducido a Polvo (2004), Adolescencia y otras cuentas pendientes (2011) y Séptico (20012) y algunos de crítica y ensayo (Lámpara de mano 2004), Signos vitales y La migración interior (2005), y Otro cantar, (2006), entre otros. Es profesor, investigador y traductor de poesía.

Parte del libro:

Mayo de 2012
Por qué recordar con gusto el concierto 
de Paul McCartney en Gudalajara

Porque, de las treinta y nueve canciones que interpretó, veinticuatro fueron de los Beatles, y era evidente que no le interesaba recrearlas ni mucho menos desfigurarlas, acaso por que nadie sabe mejor que McCartney lo que significan para el mundo.
       Por que no hay casi nada en el mundo mejor distribuido que la nostalgia por los Beatles ni nadie más autorizado que Macca para satisfacer a los nostálgicos.
       Porque, a pesar de lo que muchos piensan, incluyéndome yo mismo, Paul no es el principal imitador de McCartney sino el McCartney temporal permanentemente reflejado en el espejo del Paul eterno.
      Porque admirar a McCartney es añorar los tiempos idos y disfrutar a la vez con los tiempo idos y disfrutar a la vez con los tiempos que corren.
Porque "Day Tripper" y "Things We Said Today" son muy buenas canciones de los Beatles que sorprenden y exaltan en vivo, elevándose a rango de grandes canciones.
     Porque sencillamente da gusto volver a oir "I´ve Just Seen A Face" y "The Night Before", como si un enérgico remitente situado en 1964 nos estuviera enviando dos mensajes clarísimos.
     Porque, de las canciones de su nuevo disco, Macca eligió tocar la más íntima y primorosa : "My Valentine".
      Porque si Macca pasa de un instrumento a otro (del bajo a las guitarras eléctricas y acústicas, del ukelele al piano de cola y del piano vertical a la mandolina) es para determinar la profundidad y el espesor de emocional de cada canción, logrando incluso más que lo mucho que logra cantando.
      Por que si bien hay que pagarlo a precio de oro, uno acaba por instalarse dentro de una cápsula de casi tres horas de felicidad ininterrumpida, lo suficientemente amplia y reconocible para bailar, para sonreír, cantar a gritos y verter un par de lágrimas ( en mi caso, durante "Blackbird" y Golden Slumbers").
      Porque la calamidad nos ha enseñado a vivir primero sin John y luego sin George, pero nada podría enseñarnos a vivir sin los Beatles. Y aunque Macca ya no sea nada más un beatle, de algún modo él es el primer albacea, el mayor embajador  y el sumo sacerdote de un mundo alegre, incompatible con la estupidez y la maldad.

20130705

EN TANTO EL SOL AMANECE

(¡LO MÁS NUEVO DE LA ZONÁMBULA!)

Miguel García Ascencio

En tanto el sol amanece recurre a la simbología del ave, y remite al lector a un campo semántico diverso: la libertad, el am/o/desamparo, la música…
En este poemario su autor busca ser orgánico, en el sentido de que organiza (mejor dicho, poetiza) muchos aspectos en torno a un eje: la similitud del proceder de las aves con la conducta humana.
En tanto el sol amanece plantea la diversidad como un transcurrir cotidiano: en la evolución de la naturaleza  del hombre, en su cultura y espiritualidad, en la realidad étnica (las razas) y su hpabitat (las geografías), en la discapacidad, emigración y migración; en las manifestaciones artísticas, la sexualidad, las creencias religiosas, etcétera, como evidencia de la complejidad del pensamiento y sentir humanos.


Miguel García Ascencio, Arandas, Jal., 1949. Poeta, narrador y periodista, ha publicado en periódicos y revistas locales y del país. Lo han incluído en varias antologías. Es autor de Con esta voz me gano el arrullo (prosa poética), Liturgia de la sed, Ascención a la mirada (poesía), Favor de no borrar (cuento narrativa), Haz de corazones locos (ensayo), Pupila de sal, Días perecederos (antologías poéticas de Cocha Mojica y Raúl Navarrete.


ALONDRA

Alondra ama la voz que oye en el teléfono.
Tesitura del amor ausente
milagro de la inalambrería
: un chisquear que dice estoy aquí
sin que importen los husos y las horas.

Estoy contigo en el auricular
(Aunque no se diga)
con el que te ven mis ojos:
hoy amaneciste
con la incertidumbre de un tren que se distancia
y no logra escuchar mi beso.

Plática de lo trascendente y de lo fútil  
Como sí descubrieran el mundo al hablar del barrio
del ir y del volver
del recuento a oscuras:
el índice en la almohada continúa en su frío.

Hablan y se besan con las intenciones
con una mano en el vientre y otra en el pubis.

AMADO NERVO-HERMANA AGUA

Gustavo Jiménez Aguirre


El hielo

Para cubrir los peces del fondo, que agonizan
de frío, mis piadosas ondas se cristaliza,
y yo, la inquietüela, cuyo perenne móvil
es variar, enmudezco, me duermo, quedo imóvil.
¡Ah, tú no sabes cómo padezco nostalgia
del sol bajo esa blanca sábana siempre fría!
Tú no sabes la angustia de la ola que inmola
sus ritmos ondulantes de una mujer, su sonrisa,
al frío, y que se vuelve, mujer de Lot, banquisa:
ser banquisa es ser como la estatua de la ola.

Tú ignoras esa angustia; mas yo no  me rebelo,
y ansiosa de que en todo mi Dios sea loado,
desprendo radiaciones al bloque de mi hielo,
y en vez de azul oleaje soy témpano azulado.

Mis crestas en las noches del polo son fanales,
reflejo el rosa de las auroras boreales,
la luz convaleciente del sol, y con deleite
de Serafita, yergo mi cristalina roca
por donde trepan lentos los morsos y la foca,
seguidos de lapones hambrientos de su aceite…
¿Ya ves cómo se acata la voluntad del cielo?

Y yo recé: -Loemos a Dios, hermano Hielo.


Amado Nervo escribió la Hermana Agua en París. A 110 años de su publicación, este poema fluye ahora en un cauce propio, independiente, porque la poesía como la materia de este poema, se pliega en diversas formas hacia el lector. Además de volver a escuchar “esas gotas incesantes y sonoras de un torrente lírico” que ha sobrevivido prolongadas sequías de la crítica.

MURMULLO SOBRE ASFALTO-Dos poetas de Croacia

Lana Derkac/Davor Salat
Traducción y compilación: Zeljka Lovrencic


El descascarar la lengua

Algo nos expele esta palabra, la segunda y la tercera,
y no queda casi ninguna. Y hablar es necesario, sin ello se
nos descascara la lengua y las ventanas de la nariz sueñan con la
oscuridad, ¿Qué hable quién, ¿quién es el dueño
de las palabra ya pronunciadas? Porque cada boca está invitada
a su cara, se anida en mueca silenciosa. Quizá las palabras están
fuera de nosotros, y nosotros somos sus enanos atróficos. Y
mientras estamos en esa
arena muda, los pájaros susurran entre si,
y las estrellas charlan en la lengua celestial.




Murmullo sobre asfaltos en una selección  de textos de dos poetas croatas. Lana Derkac (Posega, 1969) y Davor Salat (Dubrovnik, 1968), ambos pertenecientes a la generación de los noventas y miembros de la Sociedad de Escritores Croatas. La poesía de Davor es metafísica; la de Lana, más vital y sobre lo cotidiano. Pero aunque viven y describen su alrededor de manera distinta, es evidente que no solo están unidos por el lazo de su generación, sino también por el de la vida que comparten.

20130701

Clic en los ojos


Les compartimos un texto publicado en la página de La jornada realizado por uno de nuestros Autores creador del libro En Guadalajara fue por Febronio Zataráin.

“Apúrense, cabrones, la Bestia no espera a nadie”, decía el pollero mientras algunos enrollábamos las cobijas y otros recogían los enseres. Nos encontrábamos en el albergue Hermanos en el Camino, en Ixtepec, y
estábamos por irnos adonde pasaría el ferrocarril. Hacía una semana que habíamos cruzado el Suchiate. Éramos trece con todo y el pollero: de
Guatemala, El Salvador, Honduras y de Ecuador. “Voy a tener que
mocharme con el garrotero; cincuenta varos por piocha.” El pollero
hablaba como mexicano, pero sabrá Dios de dónde sería. Entramos
al patio ferroviario. Había cientos esperando a que la Bestia
apareciera; se oyó su bramido y toda la mancha de gente se
alzó. “Todos al mismo vagón, síganme.” La Bestia apenitas se
arrastraba como invitándonos a que la montáramos. El
culebrón se veía alegre con tanto migrante encima. De los
doce, ninguno había estado sobre el cuerpo de la bestia,
pero nos veíamos muy campantes, como si hubiéramos
nacido para eso. Adelante de Coatzacoalcos la cosa se
complicó; el tren fue disminuyendo la velocidad
hasta que los vagones se quedaron quietos. Llegaron
varias camionetas por cada lado, muchos saltaron y se
echaron a correr gritando: “¡Los zetas!, ¡los zetas!”
Se oyeron balazos, y el pollero, agachándose:
“¡Péguense a la Bestia!” Un zeta nos gritó: “¡Bájense
y acomódense en la caja de la camioneta!” Nos
llevó a un caserón en un pueblo llamado Oluta.
Nos pasaron de uno por uno a un cuarto. Allí
me dijeron que marcara el número de un
familiar y le contara lo que me había pasado.
Me contestó mi madre y, después de un
minuto, me arrebataron el celular; le
pidieron mil dólares, que los enviara a una
casa de cambio en Jalapa. De los otros
once, llegó rápido el pedido y se los llevó
el pollero. “En tres días vengo por ti.”
“Qué vamos a hacer contigo, tus
familiares no te quieren”, me dijo
el de la camioneta mientras jugaba
con un revólver; le sacó las balas
del tambor, luego le regresó una, le
dio vueltas a la rosca y me apuntó.
Ya no parpadeé; ni siquiera solté
un gesto porque ya estaba
muerto; el clic del gatillo me
entró por los ojos; el zeta se
acercó, me extendió la mano
y con voz contenta dijo:
“Yo te voy a pasar al
otro lado.”

20130628

Submarinos de papel que navegaron por el mar de mis mejillas.

Por Karla Salazar


Hace unos días terminé de leer Submarinos de papel, un libro que estuvo bajo la coordinación de la maestra Yolanda Ramírez Michel, proyecto que apoyó Editorial la Zonámbula y que se originó del taller de Literatura Infantil y Juvenil “Viaje a la semilla”. 

Sin ver la reseña de la parte de atrás para darte una idea de lo que es éste libro, simplemente con ver la portada, dar una hojeada y alcanzar a ver un par de dibujos, se da por entendido que proviene de lo infantil, inclusive los colores te llevan a pensar eso.

Comencé a leerlo con la intención de sentir algo diferente a lo que normalmente siento al emprender la lectura de un nuevo libro, sentir distracción, extender mi imaginación en un panorama cien por ciento infantil, sentir la emoción de una nueva aventura y sobre todo, volver a mi niñez. 
En el prólogo donde se toca una parte de los autores, enseguida me imaginé a unos niños, los cuales señalé inmediatamente como autores de los siguientes cuentos.

La aventura comenzó. Con una diversidad de historias, desde la primera letra quedas atrapado, imaginando en que te pudo pasar a ti, visualizar las escenas de lo que lees, inclusive, llegar a adoptar la posición de los personajes. 

Las personas entre más crecen y se van convirtiendo en adultos llegamos al punto de ir olvidando poco a poco lo que implica la niñez, la vida empieza a traducirse en decisiones, labores diarias, obligaciones, problemas y todo en lo que puede consistir una vida complicada en la edad adulta. Entonces al leer estos cuentos surge la pregunta de cómo podrían existir pensamientos así dentro de un niño. Desde situaciones familiares, vida cotidiana como la casa, la escuela, los amigos, situaciones de aventura etc. Este tipo de situaciones en submarinos de papel bastaron para crear unas historias en las que uno puede introducirse fácilmente dejándose llevar por el niño que se trae dentro. Y la verdad es que, cuando tienes la mentalidad de un niño, todo es posible, soñar es más fácil, hacer descubrimientos se vuelven metas, y hacer todo lo que te gusta volverlo en un juego de la vida.

Submarinos de papel provocó en mí: suspiros, asombros, sonrisas, tristeza y como lo dice el título de este texto, un mar en mis mejillas. Me tomó por sorpresa puesto que aguantarte las ganas de llorar en el transcurso del camino en transporte público no es como que muy fácil, pero afortunadamente llevaba conmigo unos lentes oscuros que fueron la solución. 

Aunque para ser más específica sin menospreciar a los demás cuentos, Dos historias en particular que se apoderaron de mi sensibilidad fueron: “El más bobo del planeta” por Patricia Sanmigue y “Barcos” de Viviana Kuri. Los sentimientos transmitidos en estos cuentos son más que conmovedores ya que en el transcurso de su lectura, la imaginación se encarga de recrear una figura infantil que va diciendo en voz alta eso que siente y que llega a tocar nuestra sensibilidad.

Sin duda, los dibujos ilustrados van acompañados en su totalidad de la historia, lo que los hace más divertidos y a la vez tiernos, puesto que al terminar de leer un cuento, me era inevitable volver a mirar el dibujo.

Aunque al final de la lectura me di cuenta que los autores no eran precisamente unos niños, llegué a la conclusión de que el libro cumplió con su función y con mis expectativas, me remontó a mi niñez, me hizo volar y volver a sentir la fragilidad de mi ser.

Submarinos de papel me hizo pasar dos días agradables, entre suspiros de ternura y sonrisas sacando a flote mi melancolía.


La Zonámbula en la red en las Crónicas del Ocio


AMBULANTES DE LAS LETRAS.

En resumen, la historia de cómo nació la Editorial la Zonámbula, la página del OCIO  publicó una nota con motivo de los 6 años de la Editorial.

Checa la nota, aquí te compartimos el Link: 

http://www.ocioenlinea.com/node/27994

20130626

La Zonámbula en la red


5 novedades Zonambuleras

Y con motivo del Aniversario número 6 de la Editorial la| Zonámbula, el ex convento del carmen fue testigo de las 5 novedades zonambuleras de este ciclo el Miércoles pasado 19 de Junio.

Con la lectura de libros en voz de sus propios autores como lo fueron Alma verde de Rubén Gil; Biograffitti de Ramiro Aguirre; La muerte compartida de Fernando Covarrubias; Crónicas de nota roja en blanco y negro de Juan Carlos Huerta Vázquez y Decantación de Aída Monteón.

La página de El faro cultural realizó una nota sobre el evento. 
Aquí te compartimos el link:



20130625

La Zonámbula en Dime poesía desde C7

El poeta y director de nuestra Editorial independiente la Zonámbula, Jorge Orendáin, estuvo presente en la sección Dime poesía del programa Elementos en C7. Si se lo perdieron, aquí les dejamos la entrevista que le realizaron con el motivo del 6to aniversario de la Zonámbula.

20130612

Desaforismos de Raúl Aceves

Por Jorge Orendáin
Foto: Dánae Kótsiras

Librería José Luis Martínez del FCE
7 de junio, 2013



Antes de hacer algunos comentarios acerca de este nuevo libro de Raúl, me parece importante dar una breve explicación de lo que es un aforismo. Lo más seguro es que al final tengamos más preguntas. Pero precisamente de eso se trata el aforismo, de preguntar como si afirmáramos, y afirmar como si preguntáramos.

Parte 1
Varios autores coinciden en señalar que el aforismo se trata de un término usado en la tradición griega desde siglos antes de nuestra era: lo usaron Hipócrates, Heráclito, Pitágoras, Platón, Demócrito, Confucio, Lao Tsé, Séneca y Cicerón. Enfatizan que no hay que confundirlos con el haikú, la tanka, el proverbio, el pensamiento, la sentencia, el cliché, el refrán y las máximas, ya que coinciden en su pequeña longitud. Para Raúl Aceves el aforismo debe ser:

“interdisciplinario, multiforme, anárquico, versátil, libre, liberador, espontáneo, heterodoxo, asistemático, impredecible, subversivo, ligero, veloz, punzante, regocijante, irritante, luminoso, el hippie de la lengua...”.
     
Raúl dice que cuando el aforismo pretende ser autoritario o dogmático “pierde fuerza en la medida que trata de imponer su ‘verdad’, porque el aforismo es tan sólo un punto de vista entre los muchos posibles y en eso radica su valor: enriquece los pensamientos sobre la realidad, abre la perspectiva [...] elude el tono profesoral o doctrinal para distinguirse de la máxima, el proverbio y la sentencia, los parientes solemnes de la familia”.
      Irma Munguía Zataráin y Gilda Rocha expresan que “el discurso aforístico es una forma devastadora de la crítica ya que se constituye a partir de una nueva perspectiva sobre la realidad, para expresar y proponer un punto de vista o una opinión que contradice y cuestiona, con argumentos que parecen inapelables, valores, creencias y actitudes que la tradición ha consagrado y que ha ofrecido como única respuesta a necesidades vitales”.
      De esta manera, continúan, “es posible ver en el aforismo un juego irónico pues es el lugar de encuentro de dos puntos de vista cuya coexistencia conduce a una ruptura con los valores establecidos [...] El aforismo se apoya en una nueva visión del mundo con el fin de descalificar y negar, a veces violentamente, el punto de vista tradicionalmente aceptado, y proponer otro que es presentado en forma breve y que es tratado como si fuera una “verdad absoluta” o como una “definición”. Aquí vale la pena recordar una frase de Milan Kundera: “El aforismo es la forma poética de la definición”.
      Es evidente que el aforismo no puede ser sometido a la verdad o a la falsedad... y esto se debe a la “voluntad de verdad” que es esencial en la ironía, el nuevo punto de vista se convierte en una nueva manera de conocer el objeto al que hace referencia el aforismo”. Esto nos remite a Karl Kraus cuando dice que “un aforismo no tiene necesidad de ser verdadero, pero debe volar por encima de la verdad”.
      Por último, las autoras ya citadas dicen que “el aforismo es una forma de pensar y de decir críticamente, es un discurso persuasivo [y hasta intrigante] que condensa la negación de valores establecidos y la afirmación de un nuevo punto de vista; por lo tanto, es un hecho de conciencia, de lengua y de cultura. Su percepción exige un lector con la formación adecuada para reconocer —esté o no de acuerdo con la perspectiva [...] Es tal su poder de ruptura y de persuasión que, en muchas ocasiones, lo menos que puede hacer el lector, es guardar un silencio traicionado por la sonrisa irónica”.
      De los autores consultados, es fácil advertir la coincidencia en relacionar la escritura del aforismo con la filosófica debido a que es producto de una reflexión sobre qué es el hombre, qué es la realidad, qué es la verdad, cuál es el sentido último de la vida, etc. En otras palabras, el aforismo no sólo es una forma literaria, sino también una forma de hacer filosofía que ha sido tradicionalmente empleada por muchos pensadores de todas las épocas.
      Igualmente, el aforismo está emparentado con el discurso poético, puesto que utiliza recursos propios de éste como son el ritmo, el juego de palabras, aliteraciones, metáforas, etc. para producir el efecto deseado.

Parte 2
Y bueno, todo lo anterior es para decir que Desaforismos es un libro de metafísica lúdica que podemos consultar a cualquier hora de la vida, para buscar las respuestas que se nos han estado escondiendo entre tantas preguntas; es un petardo que nos despierta los sentidos y nos agudiza la visión interior; es una invitación a contemplar todos los mundos posibles para fincar en ellos nuestro asombro; es la búsqueda al centro, al origen de todo, a nuestra casa original.
Los temas son múltiples. Sin embargo, creo es un libro centralmente filosófico que nos bombardea con preguntas acerca del mundo interno y externo que habitamos; un libro que nos habla del ser y su origen, de Dios, del vacío, del amor, del tiempo, del silencio, de la muerte, de la trascendencia. Otro tema frecuente es la relación, casi siempre negativa, que ha tenido el ser humano con la tecnología, la naturaleza, la imaginación y el arte. En estos aforismos, las personas, transfiguradas en cosas, necesitan pruebas de su existencia, se miran interminablemente en el espejo, se sienten superiores a las palabras, compiten entre sí, inventan fronteras; pero un día despertarán sorprendidas en un mundo diferente que ellos mismos han construido.
 En estas páginas los hombres y mujeres se unen con los elementos de la naturaleza, con objetos, con lugares y animales para enseñarnos las partes ocultas del mundo y que no nos atrevemos a imaginar.
 Este libro es una invitación a navegar “hacia mares menos mojados de realidad”, a la vez que se critica al materialismo, a nuestra “hambre absurda de posesiones”. Desaforismos es un espacio para dialogar consigo mismo, es la oportunidad para encontrarnos en el mundo de todos los días; es un libro donde uno más uno siempre será igual a uno.
 Raúl siempre nos ha manifestado su gusto por los neologismos. Sus aforismos no son la excepción: los “hipozoles”, los “calendrijos” y las “guaramuchas” andan en este “vagainmundo” lleno de “incertilumbre” y “esperansia”, creando significados que nos ayudan a encontrar la verdad que se viste de metáfora, ficción y símbolo.
      Raúl no se olvida de construir su mundo al revés; ni mucho menos de regalarnos estampas poéticas, buen humor, sorpresas y paradojas.
 Él sabe que “descansar cansa”. Este libro es una muestra más de su inagotable búsqueda de otros mundos a través de la imaginación y la memoria, ese “órgano de la inmortalidad” que nos ayuda a volar en el país de los símbolos. Macedonio Fernández, el “metafísico mayor de Buenos Aires”, nos enseñó que “el ser no tiene ley, que todo es posible”. Raúl, quizá uno de sus mejores alumnos, lo ha confirmado en estas páginas.

 Gracias Raúl por ser el gran “pasajero de la irrealidad”, por ser taoísta, dadaísta, surrealista, futurista, absurdista, alpinista, periquetista, filatelista, y por compartirnos estas expediciones aforísticas.

http://todoennoticia.com.mx/occidente-municipios-jalisco/cerda-martha-mientras-agonizas-la-zonambula-2020/